Ha dimitido el Papa y han salido en tromba los habituales del progresismo a debatir sobre la enésima conspiración ultraconservadora. Pero el Vaticano está muy entrenado en las lides del gobierno eclesial no en vano la Iglesia tiene ya 2000 años.
Cuando un Papa introduce cambios en la legislación eclesiástica que le puedan afectar, deja siempre que sean los siguientes los que los utilicen. Así Juan Pablo II dándose cuenta de que, gracias a los avances médicos y a la mejora de las condiciones de vida, iban a ser cada vez más los papas que llegarían a alcanzar edades provectas, vio la necesidad de introducir cambios que permitieran, al Romano Pontífice que se sintiese sin fuerzas, dimitir por razones de salud sin pedir permiso a nadie.

El pontificado de Benedicto XVI, por otro lado mano derecha del anterior Papa, tenía como misión acabar con las tareas pendientes y preparar el próximo cónclave.
El Papa ha creído conclusa su misión, ya que la tarea doctrinal la realizó incluso antes de alcanzar el puesto, y encontrándose enfermo y débil pero con plenas facultades mentales, ha decidido quitar a otros el miedo escénico a dimitir.
No hay papado sin dificultades y conspiraciones, va en el cargo; es decir que no dimite por una conspiración sino por las razones anteriormente expuestas.
Cuando un Papa introduce cambios en la legislación eclesiástica que le puedan afectar, deja siempre que sean los siguientes los que los utilicen. Así Juan Pablo II dándose cuenta de que, gracias a los avances médicos y a la mejora de las condiciones de vida, iban a ser cada vez más los papas que llegarían a alcanzar edades provectas, vio la necesidad de introducir cambios que permitieran, al Romano Pontífice que se sintiese sin fuerzas, dimitir por razones de salud sin pedir permiso a nadie.

El pontificado de Benedicto XVI, por otro lado mano derecha del anterior Papa, tenía como misión acabar con las tareas pendientes y preparar el próximo cónclave.
El Papa ha creído conclusa su misión, ya que la tarea doctrinal la realizó incluso antes de alcanzar el puesto, y encontrándose enfermo y débil pero con plenas facultades mentales, ha decidido quitar a otros el miedo escénico a dimitir.
No hay papado sin dificultades y conspiraciones, va en el cargo; es decir que no dimite por una conspiración sino por las razones anteriormente expuestas.









