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22 ago 2021

La derrota de Occidente

Se ha consumado el desastre de Afganistán; las fuerzas coaligadas de la OTAN y USA han abandonado el país y los 75.000 efectivos talibán han ocupado todas las ciudades afganas, las imágenes del aeropuerto de Kabul, con los refugiados colgados de las ruedas de los aviones, han dado la vuelta al mundo.

 

 

 

 

 

Parece que el actual hundimiento se gestó en la etapa Obama, cuando se puso fecha a la salida de las tropas aliadas, se consideró que habría tiempo suficiente para consolidar al gobierno y al ejército afgano, se dio por concluida la misión tras la captura y ejecución de Osama bin Laden. 

Trump negoció los términos de la "retirada" con los talibán en Doha y ellos han ido a su aire. Con el empecinamiento de Biden en respetar los plazos, el gobierno ha huido y el ejército ha pactado con los taliban; resultado: la toma del poder en 6 días, no en 6 meses.

 

 

 

 

El lío de Afganistán tiene su origen en la geografía; desde la antiguedad ha sido un cruce de caminos entre diferentes civilizaciones e innumerables imperios lo han conquistado y arrasado pero ninguno ha podido mantenerse mucho tiempo. En su fugaz campaña de 18 años, Alejandro Magno pudo conquistarlo y colocar a alguno de sus generales, y a él mismo, en las familias de los sátrapas. El país había sido conquistado por los persas y tras numerosas guerras, árabes, turcos, persas islámicos... se fue constituyendo en un espacio fértil con abundante agua. En el siglo XIII los mongoles de Gengis Kan lo arrasaron destruyendo las obras hidráulicas y en el siglo XIV lo conquistaron los mongoles islamizados en su paso hacia la India. Periodos de paz se sucedían a periodos de guerra muchas veces civil. El gran juego imperial británico (Kipling) propició tres invasiones desde la India pero los ingleses nunca consiguieron permanecer y los soviéticos en 1978, tras cargarse el gobierno, entraron en un barrizal de sangre que llevó a la implosión de la URSS.

 

 

 

 

 

Los americanos han permanecido 20 años y ya están hablando de pactar con los taliban; próximamente veremos qué pasa en las fronteras de Irán, Paquistán, Uzbequistán, Tayiquistán y la China Uigur.

 

 

https://www.libertaddigital.com/opinion/emilio-campmany/afganistan-no-es-una-derrota-6810436/

https://www.vozpopuli.com/opinion/el-desastre-afganistan.html

14 nov 2015

ISIS

Noche sangrienta en París; viernes 13 en la peor versión. Como vengo explicando en este blog las fronteras están abiertas a los bárbaros y no diré al Islam porque entre los que llegan, y están, no se encuentra Averroes. 
Bárbaros desclasados, sometidos a la presión de la guerra y la destrucción llegan a una sociedad desguarnecida, secularizada y encuentran la alianza de antisistemas que sueñan con eriales reedificables. Pero no, no quedará piedra sobre piedra, es el fin de nuestra civilización. 

Las preguntas que nos hacemos son: ¿quién alimenta sus conflictos?, ¿quién los entrena y les da las armas y explosivos? y ¿quién suministra la caridad salafista que los nutre?



Una Guerra Despiadada


El ataque terrorista múltiple que ha sacudido el corazón de Francia este viernes atañe a todo el mundo civilizado y exige una respuesta sin ambages. El presidente Hollande no ha dudado en poner en alerta a las Fuerzas de Seguridad y al Ejército y declarar el estado de emergencia. No dudar es precisamente lo primero que debe hacerse en estas situaciones, el primer acierto en medio de la tragedia. En el momento de la primera comparecencia del presidente de la República francesa la cifra de muertos rondaba la veintena pero muy poco después ya superaba el centenar y tardaremos en conocer el balance completo, ya que hay muchos heridos en estado crítico. Sin embargo, la firmeza de Hollande no servirá de nada si después no llega la unidad de acción en Europa, ardua tarea dada la costumbre suicida de aplicar políticas de apaciguamiento.
Los jefes de Estado y de Gobierno de las principales naciones occidentales debe asumir de una vez que estamos en una guerra y ejercer su liderazgo para hacer ver la gravedad de la situación a una sociedades infantilizadas muy reacias a aceptarlo. El primer paso para vencer esta guerra es asumir que se está en ella con todas las consecuencias. El presidente francés lo decía con toda la crudeza, una vez conocida la magnitud del ataque, en las puertas de la discoteca donde los terroristas han masacrado a decenas de personas inocentes: "Será una guerra despiadada". No es el momento de vacilar. El enemigo exterior es temible pero no lo es menos nuestra debilidad interior. Muchos querrán cerrar fuertemente los ojos como hacen los niños para sacudirse el miedo. Y, lo que es peor, no faltarán los que, desde la comodidad de nuestras sociedades libres, comprendan o justifiquen la barbarie. Tendremos que oír las estúpidas alertas contra la "islamofobia", aún con los cadáveres calientes de inocentes asesinados a sangre fría por unos tipos que gritaban "Alá es grande". Sin embargo, podemos estar seguros de que no veremos condenas claras y contundentes en los países islámicos, ni concentraciones de repulsa de musulmanes indignados frente a las mezquitas.
El enemigo exterior cuenta con dos enormes ventajas sobre nosotros: su pretendida indefinición territorial y la consiguiente abulia europea. Corrigiendo la segunda, poniendo fin de una vez por todas a las discusiones estériles sobre política exterior y Defensa, sería mucho más sencillo afrontar esta guerra que nos golpea y nos seguirá golpeando desde Siria, desde Irak o desde Libia, países en los que la comunidad internacional no ha hecho sino dar palos de ciego. La matanza de París es un ataque que debe ser respondido como el acto de guerra que es por más que haya expertos renieguen del término. Sólo identificando al enemigo exterior como enemigo del mundo occidental en su conjunto estaremos en disposición de acorralarlo y acabar con él. Hoy los muertos los ha puesto Francia pero no ha de quedarse sola en su respuesta. Nos han atacado. Hay que defenderse.




Editorial, LibertadDigital. 



PD. En recuerdo de nuestras víctimas en París.

21 nov 2011

El resultado de las elecciones

Por fin, hemos terminado con el asunto de las elecciones. Una España agónica con 5.000.000 de parados, acosada por el mercado de deuda ha conseguido situar en el poder a un partido con mayoría absoluta, lo que permitirá que podamos actuar ante la crisis con cierta independencia.




















El partido perdedor mantiene 110 escaños que le permiten ser el primer partido de la oposición y poder realizar la necesaria catarsis que, si saben hacerlo, eliminará de la cúpula del partido a seres incompetentes e iluminados como el que ha gobernado hasta ahora.




















Entre las cosas buenas: el ascenso difícil y costoso de UPyD, partido que desde una perspectiva de centro izquierda quiere reconducir las autonomías devolviendo competencias al Estado y eliminar el bipartidismo con una reforma de la Ley electoral, quitando fuerza a los nacionalistas; entre las cosas malas: el ascenso de Amaiur y del nacionalismo en general que pondrá a Rajoy en dificultades.









No soy optimista; hasta que las cosas no cambien en Europa, y volvamos al Mercado Común abandonando esta UE sovietizada, las dificultades económicas van a continuar. Los cambios en el régimen político, de cara a poner a los nacionalistas en su sitio y a dar nueva forma a la idea de España, no parece que estén en la agenda del nuevo gobierno. Ya veremos que pasa.










P.D. Cuidémonos de los idus de marzo.