Ha muerto el que fuera fiscal de la Audiencia Nacional en los momentos duros de la victoria contra ETA y ésta es la necrológica de El Mundo.
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30 jun 2019
4 may 2018
El fin de ETA
Tras los innumerables "altos el fuego" y los espectáculos de desarme, todos ellos hechos en función del calendario electoral, viene el apoteosis final de la disolución.
Hace unos días ETA escenificó una curiosa "petición de perdón" a las víctimas, sólo algunas, y el día 3 leyó un comunicado de disolución desde Suiza. Quien lo leyó, en la BBC, era el histórico dirigente Josu Ternera, a cara descubierta.
El acto "institucional" y "notarial" ha sido hoy viernes 4 de mayo de 2018 en Francia, 50 años después del primer asesinato de la banda.
Quedan por esclarecer más de trescientos crímenes y reconocer la inutilidad del terrorismo; las víctimas no pueden aceptar este final... y nosotros tampoco.
Habrá que hacer la necesaria recopilación histórica y pedagogía para colocar en su sitio la enormidad de los crímenes y la insensatez.
23 may 2017
Atentado en Manchester
Una vez más un atentado de esta guerra que nos enfrenta al terror. En esta dirección se puede seguir la secuencia de los acontecimientos.
Creo que ya está dicho todo.
12 abr 2017
Desarme de ETA
Ha sido noticia del día 7 de abril, el enésimo acto del entorno abertzale para llamar la atención ya que ahora no pueden hacerlo realizando atentados. La escenificación es consecuencia de los dos o tres "alto el fuego" definitivos y unilaterales hasta el definitivo de 2011. Han intentado realizar el espectáculo varias veces pero la policía deteniendo y ellos haciendo el ridículo no habían podido hacerlo bien; esta vez sí han entregado una buena cantidad de armas y explosivos, probablemente no todos porque el espectáculo debe continuar.
En el acto han participado un elenco de profesionales de la pacificación y la equidistancia, se les llama verificadores que han demostrado su neutralidad llamando a los españoles una cosa no distinta que "primitivos".
¡Primitivos! La izquierda abertzale llama primitivos al resto. Es como si los esquimales se quejaran de lo frío que es el entorno mediterráneo o los pigmeos llamaran enanos a los demás.
Como anécdota contaré que al día siguiente del teatro tuve que viajar a la ciudad donde la izquierda abertzale celebraba su tropecientos acto-concentración: la korrika. Los numerosos participantes permanecían en su burbuja autista hasta que hizo acto de presencia el zapantzar de Ituren tocando el cencerro y todo el mundo estalló en aplausos y goras, está dicho todo.
4 oct 2016
Referéndum en Colombia
El pueblo de Colombia, al menos el 30% que ha votado, ha dicho no al acuerdo de paz con la guerrilla. Tenemos que ser conscientes de que en Colombia no había una guerra sino un grupo insurgente, terrorista y narcotraficante. El acuerdo de paz era la entrada por la puerta de atras de una nueva constitución, de un país dentro de el país y a la postre del fin de la República de Colombia. Todos los poderes del mundo desde la prensa USA al presidente Obama, de la UE al Papa; toda la prensa internacional no ha podido convencer a los colombianos... por algo será.
He aquí algunos artículos sobre el problema.
Colombia
después del plebiscito de paz
Contrariamente a la opinión generalizada de que el
presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fue el gran perdedor del referendo
en el que una mayoría votó en contra de su acuerdo de paz con la guerrilla, los
principales perdedores del plebiscito fueron las FARC y sus aliados en Cuba y
Venezuela.
Es cierto que Santos sufrió una derrota inesperada.
Todas las encuestas habían pronosticado que su acuerdo con las FARC sería
aprobado por una abrumadora mayoría. Pero el revés en las urnas del acuerdo de
paz de 297 páginas ha dejado a los comandantes de la FARC más aislados que
nunca, y con un futuro más que incierto.
Según el acuerdo de paz, los miembros de las FARC
acusados de crímenes de guerra habrían recibido condenas en gran parte
simbólicas –haciendo trabajo comunitario en áreas restringidas, en lugar de ir
a la cárcel– y habrían recibido automáticamente 10 bancas en el Congreso.
Además, muchas de las aproximadamente 7.000 tropas
desmovilizadas de las FARC habrían recibido una ayuda económica para
reinsertarse en la vida civil.
Muchos colombianos votaron por el “No” por sentir que
Santos había hecho demasiadas concesiones a las FARC, y que su acuerdo sería
difícil de implementar.
¿Qué va a pasar ahora? Entre los escenarios posibles:
- El escenario más optimista: una renegociación
exitosa de los acuerdos, con aportes del expresidente Álvaro Uribe –el líder
del movimiento en contra de los acuerdos de paz firmados por Santos– que lleve
a un nuevo acuerdo con las FARC. Pero los líderes de las FARC dicen que nunca
aceptarán las penas de cárcel que exige Uribe, o hacer otras concesiones
importantes más allá de las que ya hicieron.
–La tregua indefinida: Santos y las FARC pueden
renovar indefinidamente su alto el fuego mientras negocian un nuevo acuerdo de
paz. Sin embargo, expertos militares advierten que las FARC volverían a sus
actividades de narcotráfico y secuestro para poder sostenerse financieramente,
y eso llevaría tarde o temprano a nuevos choques con el ejército y a una
escalada del conflicto.
–La vuelta a la guerra: Los comandantes de las FARC
podrían rechazar una nueva oferta de paz del Gobierno y volver a la
clandestinidad. Sin embargo, aunque las FARC pueden seguir viviendo de
actividades ilícitas, podrían quedarse pronto sin apoyo internacional o refugio
en países vecinos. Los gobiernos de Venezuela y Ecuador están en jaque, y el de
Cuba sigue estrechando lazos con Washington en busca de un salvavidas para su
economía.
–El escenario de una lenta desintegración de las FARC.
Un artículo publicado por el profesor de la Escuela Superior de Guerra del
Ejército de Estados Unidos Evan Ellis y el experto en seguridad colombiano
Román D. Ortiz en el sitio web de la escuela Superior de Guerra del Ejército de
EE.UU. sugiere que muchos rebeldes de las FARC abandonarán esa organización.
“El rechazo de los acuerdos hará que las FARC sean aún menos viables como una organización unida”, dicen. Agregan que mientras que el liderazgo de las FARC seguirá negociando la paz, “la nueva incertidumbre hará que muchos miembros de mediano rango del grupo guerrillero no quieran asumir el riesgo de participar en el proceso de desmovilización, prefiriendo una existencia fuera de la ley, y vivir de actividades ilícitas”.
Mi opinión: Los comandantes de las FARC están ahora
frente a la posibilidad de que un gobierno de centro-derecha cercano a Uribe
gane las elecciones del 2018, y que el próximo gobierno exija a Cuba, Venezuela
y Ecuador que les niegue refugio, o los extradite. Y no pueden estar muy
seguros de que sus tradicionales aliados en esos tres países sigan en el poder
por mucho tiempo.
Nada de esto significará el final de la violencia en
Colombia. Pero no podemos descartar que uno de los resultados de referéndum sea
–como lo sugieren Ellis y Ortiz– una desintegración en cámara lenta de las
FARC, y que sus miembros se unan a bandas criminales más pequeñas. Si eso sería
bueno o malo para el país es algo que habría que estudiar más a fondo.
ABC23 jul 2016
Nuevos atentados en Francia y Alemania
Nuevos atentados en esta guerra no declarada. ¿Cuál es la razón para la eclosión de combatientes locos que parecen surgir como por ensalmo? Se trata de una serie de circunstancias además del esfuerzo de ciertas élites para destruir cualquier atisbo de estabilidad y tradición en nuestras sociedades. La religión islámica no tiene estructuras eclesiásticas al modo de las religiones positivas cristianas; sólo tiene el Corán y libros sagrados en árabe. Ciertas mezquitas están siendo tomadas sigilosamente por fundamentalistas que sustituyen a los antiguos imanes eliminados por el paso del tiempo. La juventud islámica europea, a veces de tercera generación, se siente excluida de los mejores trabajos y tampoco tiene interés en esforzarse porque piensa que es inútil; los grupos islamistas dominan Internet y ahí reclutan a los soldados del daesh.
La sociedades islámicas, sometidas al paro, no están en condiciones de desarrollar en su seno un sano relativismo y son un hervidero de creencias radicales, viven en el sueño de la leyenda. Hay poderes mundiales dispuestos (e interesados) a desestabilizar Europa, y el Medio Oriente, y nosotros no estamos dispuestos a coger el toro por los cuernos. Ésta es la situación hoy de esta guerra que estamos perdiendo.
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aburguesamiento,
islamismo,
terrorismo
26 mar 2016
Atentado en Bruselas
Estamos sumergidos en una guerra asimétrica que no nos dará respiro. Esta vez ha sido en Bruselas a dos pasos de las instituciones de la UE pero como ha dicho Rajoy "no hay muertos españoles" (eso creía él) y parece que tampoco funcionarios de la Unión.
Entre las cosas que nuestra decadente civilización a exportado al mundo con éxito está el terrorismo, también hemos importado familias enteras islámicas educando a sus hijos y en la conjunción de los dos fenómenos aparecen estos jóvenes europeos de formación occidental y brutal fanatismo. La médula de nuestra cultura está seca pero seguimos fabricando artefactos con potencial suficiente de imposición, nuestro mundo cae pero otro lo sustituirá.
En el primero de estos escritos hay un programa optimista de defensa y lucha contra el terror; su autor es Jorge Dezcallar, un experto en asuntos islámicos que no estuvo muy acertado el 11M. El segundo es de Pepe García Domínguez sobre el origen europeo de este tipo de terrorismo.
El Confidencial Jorge Dezcallar.
El terrorismo ha vuelto a teñir
de sangre una ciudad europea. Esta vez ha sido Bruselas, con atentados en el
aeropuerto y en una estación de metro al comienzo de la Semana Santa. Aunque
no está aún confirmado, el ministro español de Exteriores los ha atribuido al
Estado Islámico que quiere traer el combate al corazón de Europa. Sus
jerifaltes son sin duda extremistas religiosos pero no son imbéciles y por eso
cabe preguntarse las razones de atacar a Occidente cuando parecen perder algo
de fuelle, haber sufrido pérdidas territoriales en Siria y también en Iraq,
tener deserciones cada vez más frecuentes y estar siendo bombardeados a diario.
El Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas ha conseguido poner de acuerdo a gentes con intereses tan
dispares en Siria como son los rusos, los norteamericanos, los turcos, los saudíes
y los iraníes, que no era nada fácil, en el objetivo de pacificar el país,
aunque cada uno entienda de manera diferente lo que eso implica y qué prioridad
tiene el Estado Islámico en este proyecto. Pero si esto es así, ¿por qué
irritarnos más aún con esos ataques terroristas en París, en Los Ángeles, al
avión ruso de Sharm el Sheik, en Ankara, en Estambul, en Beirut y ahora en
Bruselas? (Los ataques terroristas contra hoteles en Bamako, Uagadugu y Costa
de Marfil han sido obra de Al Qaeda, que está también ocupada en estos momentos
en aprovechar el vacío de poder producido por la guerra en Yemen para tratar de
hacerse con un "territorio liberado" a su disposición).
La venganza y demostrar que son
capaces de hacer daño puede ser la intención primordial del ataque de Bruselas
tras la detención de Salah Abdeslam
Con los saudíes todavía no se han
metido porque esos tan pronto les bombardean (pero menos) como les llenan los
bolsillos por vías indirectas. Parece que el interés del Estado Islámico
debería ser más bien concentrarse en los varios campos de batalla que tiene
abiertos, ahora que también se ha plantado en Libia –desde donde amenaza con
otra oleada de refugiados hacia las costas europeas– y no desperdigar
esfuerzos. Pero este análisis es equivocado y la prueba son los centenares de
asesinatos que llevamos últimamente.
De hecho, el Estado Islámico
tiene poderosas razones para atacar a Occidente:
La primera es precisamente la de
subir la moral de sus tropas cuando peor les van las cosas sobre el terreno y
cuando sus operativos son detenidos en Europa. Se diría que la venganza y
demostrar que siguen siendo capaces de hacer daño puede ser la intención
primordial del ataque de Bruselas apenas unos días después de la detención de
Salah Abdeslam, el "enemigo público número uno" tras haber
participado y luego huido de los atentados de París, donde murieron 130
personas. Hacerles ver que les pueden estar zurrando pero que deben llevar la
cabeza alta porque son capaces de responder cuando menos lo esperamos
"donde más nos duele": en casa, en la retaguardia y provocarnos
muchas muertes y mucho dolor. El hecho de que los atentados se hayan producido
en la capital de un país con alerta máxima por riesgo de terrorismo solo añade
sarcasmo a la tragedia, aunque también obliga a hacernos algunas preguntas. Por
eso, en cuanto puedan volverán a atacar, es algo sobre lo que no debemos
hacernos ilusiones. Y cuanto peor les vaya, mayor será el riesgo.
La segunda es poner en práctica
real la guerra asimétrica que les enfrenta a la coalición internacional y
responder con sus propias armas a los bombardeos a que se les somete. Ellos no
tienen aviación y no pueden bombardear, tampoco tienen una Marina que les
permita atacar nuestras costas y responden de la forma que pueden, con lucha de
guerrillas sobre el terreno y con el arma del terrorismo -que ellos consideran
legítima lucha armada- contra quienes han venido de lejos a atacarles, aunque
ese no sea precisamente el caso de Bélgica, que es objetivo tanto por una razón
de oportunidad, porque hay allí una amplia comunidad musulmana que proporciona
a la vez reclutas y posibilidades de ocultamiento, como porque Bruselas es la
capital de Europa y la sede de las instituciones europeas, muy cerca de las
cuales está la estación de metro atacada el lunes.
La tercera es irritarnos y
obligarnos a meternos cada vez más en su guerra porque en su lógica mesiánica
el Estado Islámico es solo una fase de un proceso para traer al mundo el
triunfo del Islam, que pasa por la conquista de Estambul, la nueva Roma, y la
posterior derrota y destrucción del propio Estado Islámico. Quieren ser
derrotados, por raro que nos parezca, porque eso será la señal del fin del
mundo. No es una broma, así lo creen y puesto que tiene que suceder, cuanto
antes ocurra, mejor. A fin de cuentas, les esperan las huríes en el paraíso.
La cuarta es que cuanto más les
ataquemos, más podrán presentar su lucha de liberación como algo que no va
dirigido contra hermanos musulmanes desviados, yazidíes blasfemos o apóstatas
chiítas (algo que, por ejemplo, suscita críticas de la propia Al Qaeda, la
franquicia terrorista rival), sino contra los malvados cruzados cristianos, que
tan mal recuerdo han dejado en el universo mental musulmán. La derrota de reino
cristiano de Jerusalén, de los Godofredos, Federicos y Ricardos y la expulsión
final de los cruzados por Saladino (cuya tumba, cubierta de seda verde, está
detrás de la mezquita de los Omeyas, en Damasco) es algo que se saben de
memoria todos los niños árabes y ahora sirve para movilizar a los jóvenes en
contra de los nuevos cruzados que han cambiado lanzas y espadas por misiles y
drones. Según esta lógica, cuantos más bombardeos sufran, más reclutas acudirán
a luchar bajo la negra bandera del Daesh y en esto no andan desencaminados.
Quieren ser derrotados, por raro
que nos parezca, porque eso será la señal del fin del mundo. A fin de cuentas,
les esperan las huríes en el paraíso.
La quinta es que al sufrir estos
bombardeos esperan crear problemas de conciencia y de identidad entre la gran
comunidad musulmana residente en Europa y en los EEUU y cuyo proceso de
integración en más que defectuoso. Y dificultar la convivencia, creando brechas
infranqueables entre las comunidades de culturas y religiones diferentes. Estos
musulmanes que viven entre nosotros pero que no se han integrado ni económicamente,
ni socialmente, ni culturalmente, que viven en 'ghettos' de miseria en la
periferia de las grandes ciudades sin trabajo ni esperanza de tenerlo, y que
tienen con frecuencia crisis serias de identidad, pueden sentirse atraídos por
quién les ofrece un sentido de pertenencia y un objetivo a sus vidas, y verse
así arrastrados a formar una quinta columna en Europa y en América dispuesta a
actuar cometiendo atentados terroristas en nuestras calles como lobos
solitarios o formando pequeños grupos. Al fin y al cabo los atentados
terroristas del tipo de París o Bruselas son muy baratos y fáciles de preparar
y de llevar a cabo. No exigen ni transferencias de dinero, ni tecnologías o
armas muy sofisticadas.
Y la sexta razón podría ser la de
crear el caos entre nosotros, obligarnos a cerrar aeropuertos y a cancelar
vuelos en plenas vacaciones de Semana Santa, llevar el miedo y la irritación a
nuestros hogares, excitar los sentimientos xenófobos y populistas que tanto
daño hacen a nuestra convivencia democrática, crear desconfianzas entre los
estados europeos y cerrar fronteras (se ha cerrado la frontera franco-belga)
contribuyendo a poner otro clavo en lo que algunos quisieran que fuera el
féretro del Acuerdo de Schengen. Porque, en definitiva, cuanto más débil sea
Europa, cuanto más descoordinadamente actuemos, mejor para nuestros enemigos.
De modo que los ataques
terroristas forman parte de un plan muy meditado y por eso continuarán siempre
que tengan oportunidades para llevarlos a cabo, porque constituyen un
instrumento al servicio de los designios estratégicos del Estado Islámico y si
no los hay con más frecuencia no es por falta de ganas sino porque no pueden,
por la eficacia de los servicios de Inteligencia y de las Fuerzas de Seguridad,
que también participan en esta lucha y que no paran de frustrar intentos y de
detener a terroristas. No hay que olvidar que el Estado Islámico no es un grupo
terrorista como otros sino un grupo insurgente que utiliza el terrorismo para
lograr sus fines. Pero estoy convencido de que le acabaremos venciendo y que lo
lograremos sin que el fin de su mundo signifique el fin del nuestro. Hasta
entonces, toca pelear. Y a veces, sufrir.
Los islamistas son nuestros hijos
José García Domínguez, Libertaddigital

Otra matanza indiscriminada. Esta vez en Bruselas. Occidente,
sostiene John Gray, sin duda el último gran pensador que nos queda en
Europa, vive poseído por el mito de que, a medida que el resto de mundo
absorba la ciencia aplicada a la técnica y devenga moderno, se
convertirá en más laico, tolerante, mercantil y pacífico como, pese a
todas las evidencias en contra, se percibe a sí mismo. En su
enternecedora ingenuidad antropológica, Occidente es capaz de creer en cualquier cosa.
El 11-S cayeron las Torres Gemelas, pero la candidez de los hijos
putativos de la Ilustración y su optimismo universalista siguen en pie,
como si nada hubiera ocurrido. Occidente quiere creer que la violencia
islamista, tan visceral, forma parte de un choque de civilizaciones.
Pero tras ese milenarismo mesiánico que inspira al Islam radical no hay
ninguna colisión con algo distante y ajeno a la propia cultura
occidental.
Bien al contrario, si a algo recuerda la fanática brutalidad de los militantes fundamentalistas es a una práctica muy específicamente europea y occidental, la del adanismo sanguinario de los anarquistas decimonónicos, primero, y la de su inmediato sucesor, el irredentismo de las facciones más extremas de las distintas obediencias marxistas-leninistas. Al cabo, no hay nada que concuerde más con las tradiciones europeas que lanzar una bomba en medio de una plaza pública abarrotada de ancianos, mujeres y niños. Occidente quiere creer que el islamismo supone un retroceso a la Edad Media. Pero en la Edad Media no había tipos como Amibael Guzmán, el líder de Sendero Luminoso, o Pol Pot, directos inspiradores del proceder islamista. La de la propaganda por la acción es una idea política específicamente europea y moderna. Eso nada tiene que ver con el Islam tradicional y arcaizante.
Si por algo se caracteriza la actual variante teocrática del terrorismo es por su absoluta modernidad. Una modernidad que, además, remite al núcleo mismo de la alta cultura occidental. ¿O qué otra cosa encierra el rechazo expreso de la razón más que un reflejo del pensamiento de Nietzsche y demás románticos europeos? El singular híbrido de teocracia y anarquía que retrata al islamismo asilvestrado es, nos guste o no, un subproducto surgido de idéntica matriz que el radicalismo político occidental. Los nihilistas rusos en el XIX; las Brigadas Rojas y la Baader-Meinhof, en el XX. Dos siglos de distancia y una creencia común, la de que es posible alumbrar un orden nuevo sobre las cenizas de la civilización conocida, todo merced a actos de destrucción espectaculares, luego un millón de veces amplificados gracias a la labor de los medios de comunicación. He ahí sus genuinos mentores espirituales. Nos guste o no, son nuestros hijos. - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/los-islamistas-son-nuestros-hijos-78489/
Bien al contrario, si a algo recuerda la fanática brutalidad de los militantes fundamentalistas es a una práctica muy específicamente europea y occidental, la del adanismo sanguinario de los anarquistas decimonónicos, primero, y la de su inmediato sucesor, el irredentismo de las facciones más extremas de las distintas obediencias marxistas-leninistas. Al cabo, no hay nada que concuerde más con las tradiciones europeas que lanzar una bomba en medio de una plaza pública abarrotada de ancianos, mujeres y niños. Occidente quiere creer que el islamismo supone un retroceso a la Edad Media. Pero en la Edad Media no había tipos como Amibael Guzmán, el líder de Sendero Luminoso, o Pol Pot, directos inspiradores del proceder islamista. La de la propaganda por la acción es una idea política específicamente europea y moderna. Eso nada tiene que ver con el Islam tradicional y arcaizante.
Si por algo se caracteriza la actual variante teocrática del terrorismo es por su absoluta modernidad. Una modernidad que, además, remite al núcleo mismo de la alta cultura occidental. ¿O qué otra cosa encierra el rechazo expreso de la razón más que un reflejo del pensamiento de Nietzsche y demás románticos europeos? El singular híbrido de teocracia y anarquía que retrata al islamismo asilvestrado es, nos guste o no, un subproducto surgido de idéntica matriz que el radicalismo político occidental. Los nihilistas rusos en el XIX; las Brigadas Rojas y la Baader-Meinhof, en el XX. Dos siglos de distancia y una creencia común, la de que es posible alumbrar un orden nuevo sobre las cenizas de la civilización conocida, todo merced a actos de destrucción espectaculares, luego un millón de veces amplificados gracias a la labor de los medios de comunicación. He ahí sus genuinos mentores espirituales. Nos guste o no, son nuestros hijos. - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/los-islamistas-son-nuestros-hijos-78489/
14 nov 2015
ISIS
Noche sangrienta en París; viernes 13 en la peor versión. Como vengo explicando en este blog las fronteras están abiertas a los bárbaros y no diré al Islam porque entre los que llegan, y están, no se encuentra Averroes.
Bárbaros desclasados, sometidos a la presión de la guerra y la destrucción llegan a una sociedad desguarnecida, secularizada y encuentran la alianza de antisistemas que sueñan con eriales reedificables. Pero no, no quedará piedra sobre piedra, es el fin de nuestra civilización.
Bárbaros desclasados, sometidos a la presión de la guerra y la destrucción llegan a una sociedad desguarnecida, secularizada y encuentran la alianza de antisistemas que sueñan con eriales reedificables. Pero no, no quedará piedra sobre piedra, es el fin de nuestra civilización.
Las preguntas que nos hacemos son: ¿quién alimenta sus conflictos?, ¿quién los entrena y les da las armas y explosivos? y ¿quién suministra la caridad salafista que los nutre?
Una Guerra Despiadada
Los jefes de Estado y de Gobierno de las principales naciones occidentales debe asumir de una vez que estamos en una guerra y ejercer su liderazgo para hacer ver la gravedad de la situación a una sociedades infantilizadas muy reacias a aceptarlo. El primer paso para vencer esta guerra es asumir que se está en ella con todas las consecuencias. El presidente francés lo decía con toda la crudeza, una vez conocida la magnitud del ataque, en las puertas de la discoteca donde los terroristas han masacrado a decenas de personas inocentes: "Será una guerra despiadada". No es el momento de vacilar. El enemigo exterior es temible pero no lo es menos nuestra debilidad interior. Muchos querrán cerrar fuertemente los ojos como hacen los niños para sacudirse el miedo. Y, lo que es peor, no faltarán los que, desde la comodidad de nuestras sociedades libres, comprendan o justifiquen la barbarie. Tendremos que oír las estúpidas alertas contra la "islamofobia", aún con los cadáveres calientes de inocentes asesinados a sangre fría por unos tipos que gritaban "Alá es grande". Sin embargo, podemos estar seguros de que no veremos condenas claras y contundentes en los países islámicos, ni concentraciones de repulsa de musulmanes indignados frente a las mezquitas.
El enemigo exterior cuenta con dos enormes ventajas sobre nosotros: su pretendida indefinición territorial y la consiguiente abulia europea. Corrigiendo la segunda, poniendo fin de una vez por todas a las discusiones estériles sobre política exterior y Defensa, sería mucho más sencillo afrontar esta guerra que nos golpea y nos seguirá golpeando desde Siria, desde Irak o desde Libia, países en los que la comunidad internacional no ha hecho sino dar palos de ciego. La matanza de París es un ataque que debe ser respondido como el acto de guerra que es por más que haya expertos renieguen del término. Sólo identificando al enemigo exterior como enemigo del mundo occidental en su conjunto estaremos en disposición de acorralarlo y acabar con él. Hoy los muertos los ha puesto Francia pero no ha de quedarse sola en su respuesta. Nos han atacado. Hay que defenderse.
Editorial, LibertadDigital.
Excelente artículo que complementa al anterior:
http://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-fernandez-barbadillo/despertara-europa-77250/
PD. En recuerdo de nuestras víctimas en París.
3 sept 2014
Colonias de verano
Quiero exponer el artículo publicado por Arturo Pérez Reverte en XLSemanal, sobre la guerra en la que estamos inmersos, lo acompaño de un video ilustrativo que me llega de Francia.
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor -treinta años de cómplice amistad- se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas -dice-. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra -insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza-. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor -treinta años de cómplice amistad- se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas -dice-. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra -insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza-. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».
Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito
forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese
territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me
es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los
tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las
Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y
los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del
libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo
indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final
-sorpresa para los idiotas profesionales- resultaron ser preludios de
muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte,
cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que
nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas,
fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por
curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con
turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus
también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el
siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Porque
es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla,
lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que
haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de
encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en
Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas
cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres,
de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras
lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para
otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan
«Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos
móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en
Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán -no en Damasco, sino en Londres- donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
Arturo Pérez Reverte.
11 ene 2012
Medidas de gracia
Hace pocos días se celebró una manifestación de la nueva marca de Batasuna que, agrupando a otros partidos y bajo la promesa de no atentar, ha conseguido un resultado importante en las elecciones municipales y luego en las nacionales.

El objetivo de la convocatoria era pedir un reagrupamiento de los presos etarras en cárceles del País Vasco; paralelamente hemos sabido de las consignas enviadas por la banda al colectivo de presos en el sentido de no mostrar arrepentimiento, insultar a las víctimas y decir que la única victima es Euskadi.

Ante tal desfachatez es necesario hacer algunas apreciaciones: el País Vasco no es un territorio ocupado por España, basta ver la trayectoria histórica vasca para comprender hasta que punto los vascos aceptaban su integración en el Estado español. La Reina Isabel II decidió veranear e ir a tomar los baños a San Sebastián porque no encontró otro lugar más seguro, la percepción de los vascos en España era la de gente fiable e incluso los ultramontanos carlistas se sentían más españoles que nadie.
El inventor del nacionalismo vasco Sabino Arana hablaba en su obra de "despertar" a los vascos al nacionalismo, señal de que en ellos era extraño. Los condicionamientos morales para aceptar la lucha guerrillera en defensa de una política son, tanto para el cristianismo como para la escuela de Frankfurt (Habermas), claros y transparentes; estar sometidos a una opresión tal y a una persecución que obligue a tomar las armas en defensa propia, y eso teniendo en cuenta que en ningún caso el terrorismo está legitimado ni siquiera en las guerras justas.

Las condiciones de la España de 1968 no eran las que podían propiciar la legitimación de la lucha armada; repito que el terrorismo no está legitimado nunca.
Cuando en la década de los cincuenta el PCE abandona la lucha armada, documenta este hecho con una declaración en el sentido de que entonces ya era posible luchar políticamente frente al régimen. Ex etarras entregados a la lucha contra ETA (Mario Onaindía y Teo Uriarte) han reconocido la ilegitimidad de la lucha armada (el terrorismo) también en la época franquista.

Cuando se produce la transición y llegamos a la democracia, las posibilidades de lucha política se multiplican ad infinitum; sin embargo, ETA sigue matando, robando, atentando y extorsionando en mayor cantidad (mucho mayor) que en el anterior régimen. La democracia pues no le debía absolutamente nada a ETA, pero decide, a mi parecer de manera injusta, ser magnánima con ella.
A partir de la transición, ha habido dos amnistías y cuatro indultos para los presos de ETA; el primer indulto se produce a la muerte de Franco y a la toma de posesión de Juan Carlos a título de Rey, la primera amnistía se produce antes de las elecciones de 1977 y es por imposición del PSOE, llega a todos los presos menos unos cuantos reos de delitos de sangre, con estos últimos se llega a la solución del extrañamiento en Suecia; nadie queda en las cárceles y en julio ya están los extrañados paseándose por España.
La siguiente amnistía se produce en 1978 cuando se aprueba la CE; nadie queda en las cárceles. El siguiente indulto se produce en 1982 cuando Felipe González lleva a término el pacto de Rosón, ministro de interior de UCD, con los séptimos de ETA pm.
La dispersión para evitar el fortalecimiento del llamado frente de makos se produce bajo el mando de Enrique Mújica como ministro de justicia y es perfectamente legal (acordaos de Papillón). El siguiente indulto acontece durante las conversaciones de Lizarra en 1998 con un relativo acercamiento de presos, no queda nadie en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla; produciéndose excarcelaciones de etarras enfermos por razones humanitarias.
El siguiente indulto se produce durante las conversaciones de Zapatero en 2005 con excarcelaciones humanitarias y nuevos acercamientos de presos.

A pesar del brutal atentado de la T4, se sigue negociando y ahora sabemos que quien se puso fuerte frente a ETA fue Juan José Imaz presidente del PNV.
Patxi López ha pedido a Rajoy medidas respecto a los presos y ha sido contestado por Nicolás Redondo Terreros para denunciar lo inconveniente de la intervención.
Zapatero ha pedido hablar con el Ministro del interior.
¿Para qué?
Etiquetas:
extorsión,
legitimidad,
terrorismo
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