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2 jul 2011

El Somatén











El monopolio del ejercicio de la violencia justa es del Estado, a los ciudadanos les queda la violencia de autodefensa, la legítima defensa; para ello no deberían restringirse las armas cortas, debidamente registradas, ya que se da la paradoja de que todos podemos poseer armas largas de caza o deportivas y se nos impide tener una simple pistola.



















El caso Tous demuestra el grado de indefensión que tiene la gente ante un asalto donde no se sabe si los ladrones van armados o no, sobre todo con los antecedentes. La dejadez del Estado en sus obligaciones no llevaría a un mundo mejor con la posibilidad de la revolución sino a la sociedad de los señores de la guerra, como en el País Vasco en que pasaban por tu tienda para pedir dinero por los presos y más te valía estirarte.



















Una forma tradicional de colaboración entre los ciudadanos y el Estado fue el Somatén, cuerpo armado civil que hunde su origen en la Edad Media de Cataluña. En los tiempos modernos, es un sistema de apoyo al Estado desde la sociedad.
Suprimido temporalmente por la lª República de 1873 en 1875, terminada la última guerra civil carlista pocos meses después de subir al trono don Alfonso XII, la existencia de multitud de gente maleante habituada a la vida de rapiña de ocasión hace que el ilustre general Martínez Campos ordene el levantamiento del Somatén en todo el antiguo Principado, organizando con carácter permanente el “Cuerpo de Somatenes de Cataluña” puesto a las órdenes del general de brigada don Joaquín Mola y Martínez, primer subinspector o comandante general de dicho cuerpo.


















La fecha de 1923 marcó un hito en la historia del somatén: el General Primo de Rivera instituye en todo el territorio nacional los Somatenes Armados de España, y les dota de una estructura moderna.


















También el general Primo de Rivera, en 1923, en su Manifiesto al país y al Ejército, decía: "Somos el Somatén de la legendaria y honrosa tradición española y como él traemos por lema: "Paz, Paz y siempre Paz"... Queremos un Somatén reserva y hermano del Ejército... Pero más lo queremos para organizar y encuadrar a los hombres de bien y que su adhesión nos fortalezca"...

5 nov 2010

Incompetencia política de los españoles

Decía el poeta español Luis Cernuda aquello de que los españoles creen que la política no les afecta, que es algo así como el fútbol; frente a eso los franceses tienen la habilidad de hacer un cálculo político exhaustivo, como por ejemplo en la ocupación militar de Francia por Alemania en la II Guerra Mundial, donde nos han vendido una inexistente resistencia, cuando ellos vivieron tan ricamente como colaboracionistas, siendo los exiliados rojos españoles y los franceses libres del exterior los que realizaron la oposición.









Recordemos la obra de Luís Cernuda: "Recuérdalo Tú y Recuérdalo a Otros." Qué importante es la memoria histórica, educarnos en aquello que nos precede, documentarnos sobre nuestro pasado para distinguir en el presente, no vivir con sentimientos únicamente sino unir los sentimientos al conocimiento de la Historia, aproximarnos a la verdad. De ahí que el "ya no interesa a nadie" de Martín de Riquer se parezca a la maniobra del calamar cuando se ve en peligro de ser pescado, expulsar un chorro de tinta que oscurezca la visión de los demás.






Si sus palabras son nuestra despersonalización histórica, las de Luis Cernuda: "recuérdalo tú y recuérdalo a otros" son de reconocimiento, de volver a conocer, son palabras que indican la importancia que tiene disponer de una explicación.
















Vivimos en la inmediata exaltación de los sentimientos primarios que ocultan bajo cortinas de humo los problemas de España y de los españoles; ese es el caso de la petición parlamentaria por parte del PNV de selecciones vascas, lo que le ha permitido ocultar su papel en la aprobación de los presupuestos zapateriles y permite de paso a Rubalcaba mostrarse patriota negando una petición de imposible cumplimiento.















Sometidos tristemente al feudalismo partitocrático, con políticos cortoplacistas, excelentes a la hora de ganar elecciones, imposibilitados para gobernar por sus ataduras clientelares, asistimos impávidos a la apropiación del espacio cívico por los partidos políticos.













Las reacciones que poco a poco se van suscitando, como la rebelión cívica, ponen de manifiesto que cuando hay reacción es posible parar a los políticos y que éstos harán cualquier cosa por desactivar la sociedad. Por otro lado, los partidos gozan de masas de incondicionales dispuestos a votarles aunque se descubra que son la más absoluta mafia.









Nuestros politicastros consideran que ya piensan ellos por los ciudadanos y que éstos no deben inmiscuirse en su labor habitual. Este proceder supone una tiranía encubierta porque limita la libertad de las personas a ejercer acción política más allá del voto cada cuatro años.