18 sept. 2013

El fundamentalismo democrático

A propósito de la cadena humana que pretende forzar el reconocimiento del "Derecho de Autodeterminación" para Cataluña, tuve una conversación con un amigo catalán sobre el particular. La pretensión de querer decidir la historia, la razón y lo razonable a golpe de plebiscito es un imposible.  No existe un ente metafísico inseparable que sean los Países Catalanes y, sin embargo, se pueda dividir España.







La Democracia es un sistema para conocer el sentido de la opinión pública, una forma de conseguir la participación popular, pero no hace la "historia" porque ésta no es reversible. La Democracia hace o sirve a las cosas reversibles, ningún Estado o poder permitirá que unos rebeldes se queden con una parte del territorio nacional. En una escena de la reciente película "Lincoln", sobre la guerra civil, en la nación que es la primera democracia que hay en el mundo,  el general Grant espeta a los confederados: "aquí no hay dos naciones, aquí hay una nación y unos rebeldes". 









Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler consiguió desestabilizar Europa entera por el expediente de obligar a realizar plebiscitos allí donde hubiera una minoría de etnia más o menos alemana; al final, consiguió lo que quería. El derecho del Estado a su unidad nacional se compadece perfectamente con el Derecho de Autodeterminación para las colonias y los territorios ocupados y explotados








En los últimos trescientos años, y mucho antes, los catalanes han participados en todas las empresas de España, incluso combatiendo a potencias ocupantes (Gerona, El Bruch), han dado a España presidentes del Gobierno (Prim, Figueras, Pi y Margall) y han mantenido un mercado cautivo español e hispano americano (Cuba, Filipinas). Cataluña, tan poblada porque hay gentes de otras procedencias, no entra en los cánones del Derecho de Autodeterminación. Todo esto sin contar una ley y una constitución aprobada por los catalanes y por el partido de Mas (CiU).








Durante la etapa democrática, CiU ha apoyado sistemáticamente la investidura de gobiernos españoles, la Constitución, Estatutos y presupuestos. Ha aprobado sistemas de financiación autonómica y ha participado en la ejecución de políticas nacionales. ¿Por qué un político que sólo hace unos meses hablaba de la independencia como algo antiguo está en esta tesitura?¿Por qué ese cambio radical en las encuestas?¿A qué se debe el silencio de los empresarios que no se ha producido en el País Vasco con lo que caía (caso Korta)?¿Es la negativa a encarar la crisis, a responsabilizarse del esfuerzo?¿Hay alguien detrás de esto (la Francia de Valls, la Inglaterra de Cameron)? No lo sé, pero si sé que España debe reaccionar con un plan serio de modificación de las estructuras del Estado, potenciar la corresponsabilidad fiscal, modificar nuestras relaciones con la UE, y el euro, y encarar una educación contra el nacionalismo separatista regional. 









Hasta que no nos lo tomemos en serio, la rauxa dominará nuestras relaciones con Cataluña. Si por cualquier causa se produjese la independencia de Cataluña, contra la razón, la historia, la demografía y el sentido común, la locura se apoderará de España y se producirán peticiones de autodeterminación en cascada del País Vasco, Galicia, Andalucía, Valencia y Baleares. Hemos de impedirlo por patriotismo sí pero sobre todo por que es razonable y en defensa propia.

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