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18 ago 2017

Atentado terrorista en Barcelona

Hace unos días comenté que no hablaría más de los inevitables, para los actuales dirigentes, atentados terroristas. Y lo cumpliré pero esta vez ha ocurrido en Barcelona. Realmente todo está dicho ya.









Estamos con Barcelona.

6 ago 2016

Jacques Hamel

El día 26 de julio en una pequeña iglesia normanda, el Padre Jacques Hamel decía misa. Tenía 86 años y estaba retirado hacía tiempo aunque se sentía bien de salud y ayudaba a los sacerdotes más jóvenes para cubrir las bajas. 
Pero esa misa en Saint Etienne du Rouvray no iba a terminar según lo previsto; dos individuos agentes de DAESH entraron en el templo y tomaron a los asistentes como rehenes, luego asesinaron al Padre Jacques según el ritual satánico de esos descerebrados, desclasados. 





 





La vida de los terroristas había transcurrido en Francia pero en sus pocos años ya habían aprendido a odiar. Conviene citar que esa gente no sólo es hija de un peculiar islamismo radical sino también de la llamada sociedad del espectáculo, por eso no mataron sin intentar filmar la puesta en escena: un pobre anciano que representa la vieja Francia, en cuanto pasado monocultural y también en cuanto sin futuro. Un hombre mayor normando de nacimiento y de nombre Jacques (Santiago) y ellos la definitiva versión de un Islam juvenil, el futuro de Europa, Eurabia. 



La puesta en escena, el efecto del terrorismo en cuanto imagen ya se utilizaba en Europa antes de la islamización; una práctica de los grupos iluministas. La realidad, sin embargo, es que la sanguinaria sin razón, que tanto atrae a miles de fanáticos, está atrayendo al cristianismo a jóvenes árabes europeos que se horrorizan del fundamentalismo y la crueldad. Francia y por ende Europa caminan sin pausa hacia una guerra civil de incierto resultado, en un futuro no lejano.

12 may 2016

Fernando Múgica

Ha muerto el periodista que, desde las páginas del periódico "El Mundo", empezó a poner en solfa la versión oficial del 11 M.
Ésta es la necrológica de El Mundo.



 
 

11 mar 2016

11 M

El 11 de marzo del año 2004 se produjo en España el mayor atentado terrorista de la historia de Europa. Las consecuencias del mismo fueron demoledoras para la consistencia del régimen y España entró en un agujero negro en el que todavía nos encontramos.
En este artículo Pío Moa lo expone con claridad.


11-m: autores y beneficiarios



La versión oficial sobre el 11-m tiene evidentes fallos: pruebas falsas rechazadas pero sin investigar su autoría, ausencia de autor intelectual,  confusión sobre el designio del atentado y razón de la fecha elegida, destrucción apresurada de pruebas, equívocos sobre el explosivo utilizado, etc. 

Otra dificultad de la versión oficial consiste en la atribución del atentado a un grupo de personajes de confusa entidad política, entre ellos un minero esquizofrénico, y varios confidentes de la policía. Este último dato habría exigido una investigación a fondo, de haber sido ellos los autores reales. 

 

  

Los defensores de la versión oficial arguyen que es imposible que tantos policías, jueces, fiscales y periodistas interviniesen en la acción y su  posterior falsificación. Pero no es preciso tal complicidad masiva. Muy pocas personas pueden  haberlo hecho, cooperando otras por ignorancia o conveniencia. Y ciertamente existen jueces, periodistas, policías y fiscales corruptos o dispuestos a corromperse. 

Otro argumento a favor de la versión oficial es que después de tanto tiempo, la verdad habría salido a la luz por un lado u otro, pero ello no es necesariamente así: la versión oficial sobre el 23-f se mantuvo durante muchos años, no hace tanto que empezaron a desvelarse sus entresijos y todavía no es conocida del todo. Y sigue habiendo gente que cree tal cual la versión antigua. 

 

 

Los defensores de la versión oficial acusan a quienes la ponen en duda de “conspiranoicos”. Pero lo cierto es que detrás de todo atentado existe una conspiración. Un golpe así  no lo realizan unos mindundis que pasaban por allí y a quienes se les ocurre la idea sin un designio preciso y coincidiendo la fecha por casualidad con el fin de una campaña electoral.  

Hay atentados impresionantes que sin embargo no tienen consecuencias políticas de relieve. Por ejemplo, el asesinato de Carrero Blanco, contra lo que algunos se empeñan en creer,  no alteró la evolución del régimen, que después del Vaticano II no tenía otra opción que transitar en el sentido en que lo hizo. El propio Carrero, como otros muchos dirigentes, estaba pensando en una transición lo más tranquila posible, aunque los criterios no estuvieran del todo claros. Sin embargo, el atentado del 11-m  ha tenido repercusiones políticas difíciles de exagerar.

 

 

La primera repercusión evidente puede expresarse así: el atentado  ayudó significativamente a la victoria electoral del PSOE. O quizá no fue tanto el atentado mismo como su rápida utilización para derivar hacia el PP la responsabilidad de la matanza, dejando a los terroristas en segundo plano y ofreciéndoles una especie de justificación por la intervención española en Irak.  

A su vez, la victoria electoral del PSOE trajo consigo otras consecuencias fundamentales: a) Fueron retiradas las tropas españolas que en Irak ayudaban a la reconstrucción del país. El dato es interesante porque  las tropas, que no habían participado en la invasión, estaban ayudando a los irakíes contra grupos como los que, según la versión oficial, habían realizado el atentado de Madrid. b) La ETA, que se hallaba al borde del precipicio por la política de Aznar fue rescatada mediante negociaciones clandestinas, ocultas a la opinión pública, premiándose sus crímenes con relegalización, dinero público, presencia internacional, promesa de liberación de sus presos, etc. c) Los separatistas catalanes fueron obsequiados con un práctico reconocimiento de soberanía al parlamento regional y con un nuevo estatuto que nadie pedía entonces y fue votado minoritariamente; pero que dejaba en residual la presencia del estado, como se felicitó el socialista Maragall. d) Fue impuesta, a través de la semisoviética ley de memoria histórica y otras acciones, la condena radical del franquismo, y por tanto, implícitamente, de la transición democrática y la monarquía salidas de él. Con ello se imponía la “ruptura” que izquierdas y separatistas habían intentado en la transición, contra la decisión popular muy mayoritaria del referéndum de diciembre de 1976. 

 

 

Difícilmente un atentado habría podido tener consecuencias políticas de mayor alcance. 

Por consiguiente, si bien seguimos sin conocer a los autores reales del atentado, están bien claros sus beneficiarios políticos: PSOE, ETA, separatistas y, más indirectamente, los islamistas. El cui prodest, no es una prueba de autoría, aunque sí un indicio. Sabemos también quiénes han sido los grandes perjudicados: España, la democracia y el estado de derecho. El PP de Rajoy continuó luego la política de Zapatero, hasta llegar a la situación actual, cada vez más peligrosa.     

 

 

Pío Moa, Blog de La Gaceta

23 jul 2011

Atentado en Noruega

A propósito del concepto de desinformación que los contendientes utilizan, en las guerras, desde tiempo inmemorial pero más ahora por la mayor importancia de los medios, las potencias implicadas, las exigencias profesionales a los periodistas y la adscripción ideológica de estos. Este concepto va ligado al de información como dos caras de la misma moneda (véase la novela de Verne, Miguel Strogoff).






Realmente la naturaleza perversa de los grandes cárteles de poder, como el núcleo duro de los Bildelberg, está, entre otras cosas, en su deseo de reorganizar nuestra sociedad sin contar con nosotros y en la diversidad de sus intereses económicos. La desinformación es siempre parte fundamental de la intervención de los ejércitos que actúan por razones que a veces ni intuimos, pero que se enfrentan a los intereses contrapuestos; actualmente, al no haber guerra fría (USA vs URSS), estos son de naturaleza más difusa.







Se realizan intervenciones contra países soberanos acusándolos real o falsamente de masacrar a sus respectivos pueblos, de poseer armas de destrucción masiva o de preparar agresiones. Así las intervenciones en Yugoslavia, Irak y Libia; y claro, también la promoción descarada de pequeñas naciones sin Estado, como Kosovo ayer y Euskadi mañana, que una vez constituidas serán más receptivas a los intereses de las mafias.








Ahora ha saltado a la palestra el brutal atentado de Oslo y, tras una primera reivindicación de un grupo islamista que por lo visto lo hace siempre pero que se ha desdicho, el caso que se nos presenta es una comunión perfecta con ruedas de molino, que es digna tanto de Langley como de la Plaza Dzerzhinsky.



















La policía ha relacionado la explosión de un bestial coche bomba, que ha destrozado el centro administrativo de Oslo, con un extraño francotirador en un campamento juvenil situado a poca distancia pero producido a las dos horas. La gente sitúa al francotirador, que ha sido capturado, en el lugar de la explosión a pesar de que ya sabemos lo fiables que son este tipo de reconocimientos (acordaos de las niñas de Alcàsser que las vieron en toda España).










El francotirador parece ser un individuo normal, algo retraído y con pocos amigos, tipo de resultados medios, de opiniones islamófobas y de autoproclamación como extrema derecha (sólo se sabe que visitaba una web extremista), con trabajo en una granja y cuya única falta hasta ahora había sido alguna multa leve de tráfico, siendo además socio de una logia masónica (en los países protestantes eso está bien visto) donde sólo admiten a personas respetables.

















El individuo, de 32 años y buen deportista, al que no se le conoce otro entrenamiento militar que la mili y es poseedor de un rifle de caza y una pistola, ha debido de ser capaz de disparar con un rifle semiautomático hasta matar a 84 personas, (¿cuántas balas llevaría?) Ha debido de ser capaz de fabricar esa potente bomba con fertilizante detraído en la granja, sin que se sepa de donde ha sacado el iniciador y el temporizador.










Las víctimas del campamento juvenil intentaron huir y esconderse, pero ese "supersoldado" no perdonó. Otra vez como cuando Kennedy, la leyenda del loco solitario; pero no, no me lo creo, esto ha sido una operación militar hecha por un comando bien entrenado. Claro que nos preguntamos, ¿con qué objeto? Pues a lo peor, para dar excusas a una disminución mayor de nuestras libertades, restringir más las armas o cualquier otra que sirva a quienes nos mandan en la sombra.