19 jul 2016

José Ramón Recalde

Emotiva despedida al político e intelectual vasco fallecido el 17 de julio. Hombre de izquierdas, rebelde contra toda autocracia supo enfrentarse a ETA jugándose la vida. Gran ejemplo en estos tristes tiempos en que la izquierda que tiene memoria para todo, no la tiene para valorar la unidad de España.



Juan Cruz en El País
El paisaje recuperado de José Ramón Recalde
Deja tras de sí la admiración que transmitía este hombre de pie, alzado desde siempre contra quienes trataron de oscurecer la vida libre de los ciudadanos vascos











Jose Ramon Recalde en el año 2004. Jesus Uriarte







Como al poeta León Felipe, la barbarie asesina le quiso quitar la vida, pero no le pudo quitar ni la voz a José Ramón Recalde, librero, intelectual, ser humano vasco que amaba Donosti sobre todas las cosas, pero que quería la libertad antes que nada. Por eso quisieron matarlo; ahora lo ha matado la vida. Recalde deja tras de sí la admiración que transmitía este hombre de pie, alzado desde siempre contra quienes trataron de oscurecer la vida libre de los ciudadanos vascos.







Tras aquel atentado que pudo borrarle el paisaje de vivir, ahí siguió su voz malherida, sus ojos serenos y claros, su sonrisa y su risa, diciendo no a todo lo que se opuso a la libertad de Euskadi, de España. José Ramón Recalde sufrió aquel atentado ominoso y su vida luego fue un ejemplo de cómo se pueden recuperar no sólo la voz, sino el paisaje y la libertad.








A los que no hayan sufrido la usurpación del paisaje, a los que hemos vivido la experiencia de libertad que nos mostraron héroes civiles como Recalde, tenía que conmovernos, y ponernos en acción, las pérdidas principales de aquellos vascos que fueron perseguidos en su propio país hasta la muerte: la tierra, la libertad de andar por ella, el paisaje íntimo de su vida, el que les alegró la mirada hasta que quisieron tapiarlo con el horror del secuestro y del atentado.








Cuando la Eta declaró que no seguiría matando (aunque luego siguió), le pedí a Recalde que me llevara a su paisaje favorito, en lo alto de San Sebastián, un banco humilde desde el que veía la ciudad, que era para él, gran librero, un libro abierto. Pero entonces (porque Eta va a seguir matando, estaba seguro), no quiso ir a ese paraje. Mucho tiempo después, cuando ya parecía que era verdad, que Eta ya no era aquella amenaza, nos llevó a Jesús Uriarte, el fotógrafo, y a este cronista, a ese paisaje que le habían hurtado tanto tiempo los que atentaron contra él, contra su voz, contra su libertad.







Ya había recuperado su voz, y ya gozaba de la libertad que no pudieron lesionarle del todo, porque Recalde recuperó la voz, y siguió haciendo de su testimonio un modo de ayudar a otros a salir del silencio, a renunciar a la comodidad del olvido y, también, a la tentación del rencor. Como Albert Camus, él no estaba equipado para el rencor, y eso lo hizo un ciudadano reflexivo, radicalmente contrario a los extremos, incluido el extremo máximo de la venganza. Ya podía ir al Barrio Viejo; aquel paseo de unos minutos, que había sido imposible tiempo atrás, ahora era una fiesta. Ese viaje simple, ese trayecto se convertía en un símbolo de libertad y de alegría. Acaso esos minutos tan humildes simbolizan ahora el estado de barbarie que vivió el País Vasco y que sufrió, entre muchos, José Ramón Recalde, el buen librero que vio cómo Lagun, su librería, la suya y la de, su mujer, la gran María Teresa Castells, recibía la misma metralla que un día le alcanzó a él.






No sólo se ganó el paisaje que le habían robado los asesinos sino que se ganó el respeto a acusarlos, desde la razón, como sujetos indeseables que querían el mal para su pueblo proclamando, con la valentía mentirosa que les daban las pistolas, que ellos eran los que iban a liberar a su pueblo. Desflecados esos argumentos, uno a uno, él siguió hablando con la fuerza indudable (e innumerable) de la voz herida.








José Ramón Recalde, el hombre tranquilo que luchó con su paz interior contra los que arrastraron el paisaje de Euskadi por la ciénaga triste de la sangre. Ahora ese paisaje vuelve a ser el de José Ramón Recalde, un hombre de paz, una voz de la paz.


16 jul 2016

Emma Cohen

Tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena.
Ha muerto Emma Cohen última compañera de Fernando Fernán Gómez; la recuerdo por sus trabajos en televisión y teatro en las que aparecía de chica yeye como si fuese una hermana mayor.


Descanse en paz.

3 jul 2016

Albin Toffler y Michael Cimino


Hace más de 20 años me regalaron un libro cuyo autor es Albin Toffler, "Las Guerras del Futuro", en él se desgranaban tanto la pervivencia del conflicto como los cambios tecnológicos que cambiarían la faz de la guerra. Todo se incluía en la llamada revolución tecnológica de la "tercera ola"; las predicciones del libro se han cumplido en relación con las comunicaciones, nanotecnología, globalización y comercio internacional. Toffler no habla del futuro sino, más modestamente, de las tendencias del presente lo que paradójicamente le permitió adivinarlo.
Ha muerto a los 87 años tras una vida dedicada a la investigación sociológica y el periodismo. 
Descanse en paz. 









Ha muerto Michael Cimino. Cuando fuimos al cine a ver "El Cazador" todavía no se había levantado en USA el tabú sobre la Guerra de Vietnam. 







 





La película es una representación perfecta de la integración nacional de los inmigrantes en USA, el deber, la amistad y el If de Kipling. Inolvidables las imágenes de la ruleta rusa. Hizo el cine que le gustaba hasta que el fracaso de "La Puerta del Cielo" lo arruinó; ahora está reconocida como una obra maestra.
Descanse en paz.

2 jul 2016

Las generales bis

Tras la legislatura más corta de la historia democrática de España, seis meses, conviene analizar los resultados de lo que hubiera podido ser, y no ha sido, el final del régimen de la segunda restauración. En la comparativa con las elecciones del 20D la participación, eliminado el voto nulo y en blanco, es de 68.16% frente a 71.55% de 2015 (tengamos en cuenta que en 2011 fue de 66.26%); el PP resiste muy bien estos 6 meses, recupera más de 600.000 votos por lo que se ha dado en llamar el voto del miedo, que nunca se hubiera producido si PODEMOS no diera realmente miedo. ¿A influido el Brexit? Puede ser; el ejemplo venezolano está ahí y también el griego. 







El PSOE obtiene el 22.66% y resiste en la segunda plaza pese a perder más de 100.000 votos, y PODEMOS no rentabiliza su coalición con IU para formar UNIDOS PODEMOS perdiendo más de 1.000.000 de votos de la suma de ambos en 2015 lo que es un gran fracaso, como también lo es el de las empresas encuestadoras. España es una gran potencia en publicidad, la mayoría de las empresas de encuestas trabaja en ese campo, tienen medios y buenos profesionales, y ya tenemos una amplia historia democrática por detrás, no se comprende la persistencia en el error. 







Las reacciones del mundo podemita no han hecho otra cosa que aumentar el miedo y la desconfianza hacia ese partido. Las posibilidades de formar gobierno son tan pequeñas como en 2015, con la salvedad de que ahora no es posible un pacto de PSOE y Ciudadanos que sobrepase al PP y que España (y sobre todo PSOE y Ciudadanos) no puede permitirse unas terceras elecciones en 6 meses. Seguiremos informando.

PD. En estas direcciones están todos los datos y la reacción podemita.





28 jun 2016

Bud Spencer

En los años setenta del siglo xx tuvo fama un escenario para películas del oeste en Almería, a lo que se hacía allí se le llamó spaghetti western. Muchos actores y directores eran italianos como Bud Spencer, el eterno repartidor de mamporros en la saga Trinidad. Fue deportista, actor, productor, compositor y guionista, y buena persona.








 





Descanse en paz.

27 jun 2016

Brexit

A propósito de los últimos acontecimientos, escuchaba en una cadena de radio que estábamos ante el hecho histórico más importante en cincuenta años. Parece que al periodista se le olvidaban fenómenos como la caída del comunismo, la globalización, la revolución de las comunicaciones o la aparición del terrorismo internacional con la posibilidad de matanzas masivas. 
Ha sido, el brexit, consecuencia de la presión proteccionista, del miedo a la inmigración y al cambio cultural, exacerbado por la brutal crisis económica de 2007.







Decía Margaret Thatcher que los referéndums son soluciones con olor a fascismo y Tony Blair ha dicho que la democracia consiste en elegir equipos preparados para enfrentarse a problemas muy complejos. La tentación de resolver con un plebiscito, en un día, problemas complicados que a veces llevan siglos arrastrándose o que son tan nuevos que sólo la experiencia enseñará su tratamiento, es vía segura al desastre. Los referendos son lógicos en procesos constituyentes o en decisiones secundarias en las que no hay preferencias técnicas y que en todo caso son reversibles; el intento de hacer historia a golpe de plebiscitos, sin analizar las consecuencias de un resultado no razonable sólo para conseguir la estabilidad de un liderazgo, es en el mejor de los casos política irresponsable.
 
 
 
Las razones que apelan al corazón no pueden ser contrarrestadas con argumentos lógico económicos; siempre una minoría convencida, henchida de patrioterismo, se impondrá a las razones de una mayoría desmovilizada. 
Mucha gente ha muerto por el Reino Unido pero nadie ha muerto por la Unión Europea. Ofrecer al electorado dos soluciones simples a un problema complicado, que puede tener más alternativas, es jugar con fuego; el fuego del fascismo.






¿Qué ocurrirá? Creo que vamos a asistir, los próximos dos años, a una política de marear la perdiz para reubicar al Reino Unido en su relación con la Unión Europea. Más vale que el divorcio sea amistoso y no se rompa la sociedad de gananciales pues no está el horno económico y social para bollos.




He aquí un excelente artículo de Libertad Digital que ilustra este punto de vista. 



Un mal día

Londres | Cordon Press
Hay veces en las que detesto acertar. Si al menos hubiese puesto dinero detrás de mis presentimientos, apostando por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, hubiese sacado algún beneficio de todo esto. Pero ni eso.
Recuerdo las miradas hace ya un año, cuando, ante la pregunta recurrente de mi opinión sobre qué votarían los británicos en un referéndum de permanencia en la UE, yo contestaba que sin duda el resultado sería el brexit. Eran las miradas entre condescendientes y reprobatorias que recibe un cenizo malasombra que viene a romper el feliz consenso de lo que en inglés llaman "see no evil, hear no evil, speak no evil". La feliz ignorancia.



Aunque en la City había en los últimos tiempos más preocupación, persistía una incredulidad generalizada ante la posibilidad de que los británicos cometieran lo que se veía como un suicidio económico. Como aquel profesor de Harvard asombrado por la victoria de Reagan ante Carter, pues en su progre torre de marfil no conocía a nadie que hubiese votado al gran Ronald, mucha gente ilustrada y cosmopolita de Londres no conocía a nadie en Inglaterra que fuera capaz de romper la pax romana que significaba Europa, y la prosperidad que esta suponía para la capital.




No lloriquearé, como la tal Esperanza en su carta, proclamándome emigrante, cuando he tenido la fantástica oportunidad de trabajar en la capital financiera del mundo. Pero como outsider que, a pesar de los muchos años, siempre seré en mi país y ciudad de acogida, mi perspectiva era diferente a la de mis vecinos: estuve siempre convencido de que, si se les daba la oportunidad de votar, los británicos finalizarían la tormentosa relación histórica del Reino Unido con la UE.





El primer culpable de esta situación es el primer ministro Cameron, su irresponsable puerilidad, su miope cortoplacismo político. Ya lo había hecho una vez con el referéndum escocés y se había librado por los pelos: jugando a aprendiz de brujo, y con la alquimia de las encuestas a favor, presentó un referendum que sin duda ganaría de calle. Como entonces, pretendía hacer dejación de las responsabilidades para las que había sido elegido e intentaba que la elección popular compensase su incapacidad tomar decisiones difíciles o impopulares. Cameron como doloroso paradigma de la falta de liderazgo en Europa en el sillón que ocupó, precisamente, la inigualable Maggie Thatcher.
Se ha evidenciado, por supuesto, la trampa que constituye la democracia directa. En este caso, una relativa minoría altamente motivada opuesta a la permanencia puede acabar imponiéndose a una mayoría que era sólo moderadamente favorable a quedarse en la EU. El desesperante tacticismo de Cameron convirtió una disputa interna del partido tory en una bola de nieve innecesaria. Como en el caso escocés, el primer ministro desestimó las consecuencias de un resultado inesperado más allá de sus fronteras: legitimar el independentismo en otros países o invitar a otros Estados a romper una Unión profundamente imperfecta, en lugar de reformarla. Cameron convocó ambos refereda sin normas de participación mínimas o mayorías cualificadas, y ni siquiera le importó la evidencia de que un resultado favorable a sus posturas nunca solucionaría el contencioso, sólo lo retrasaría hasta que un referéndum futuro lo resolviera a favor de los centrífugos.




En cualquier caso, había que contar con la esquizofrénica imposibilidad, cada vez más evidente para cualquier gobierno del Reino Unido, de liderar dos países contradictorios en uno, dos realidades cada vez más divergentes. En Gran Bretaña se dan la espalda el vibrante sureste, alrededor de Londres, a la vanguardia de la economía abierta del mundo, y el resto del país, desindustrializado y en crisis crónica. En esa parte del país se han dado la mano para votar en contra de la permanencia la insularidad enfermiza del más rancio conservadurismo social y el recalcitrante socialismo trasnochado.
En todo este proceso encontré cierta negación gagá de las implicaciones que la salida tendría para Londres, motor económico de la nación: muchos se empeñaban, y se empeñan, en que Londres podría continuar siendo la capital financiera de una zona a la que no pertenecerá, por la que no se regirá y a la que no contribuirá. Un espejismo recurrente que se ha repetido con obstinada candidez, frente a la evidencia de que Frankfurt o incluso París tenían mucho que ganar como sustitutos para esa capitalidad financiera. Otros te argumentaban que Londres prosperaría aún más como una especie de centro offshore fuera del corsé normativo europeo. En realidad, eso es como confundir en Norteamérica el papel y la importancia de Nueva York con los de Bermudas o Bahamas.





Reconozco que sentía simpatía por muchas de las críticas más que razonables de los euroescépticos al funcionamiento de una Unión elefantiásica y sin calidad democrática. También comprendía las preocupaciones sobre cuestiones de seguridad que la infiltración indiscriminada de extranjeros tiene para una isla. Pero la campaña de los proponentes del brexit fue secuestrada por los que prefirieron apelar a los peores instintos de la demagogia xenófoba. Algo lamentable.
Además, todos estos años he observado con frustración la insistencia del Reino Unido en actuar como un adolescente enfurruñado en su relación con la UE. Siendo contribuyente neto de la Unión, nunca aceptó la oportunidad que ello le ofrecía para liderar desde su corazón mismo, y modelar esa Europa a su preferencia, como han hecho Francia y Alemania para su beneficio. El Reino Unido siempre actuó con un pie en el estribo de la fuga, lo que también le restó credibilidad y, sin duda, capacidad de influencia. Ahora se verá obligado a completar un divorcio habiendo perdido el cariño y cualquier ventaja negociadora.





¿Qué situación nos queda tras todo ello?
Preveo que nada se romperá para Londres en los próximos meses, pues a nadie le conviene. Pero sus años dorados de capital financiera del mundo irán quedando lentamente atrás.
El Partido Conservador, que había vencido las últimas elecciones por mayoría absoluta, destrozando de paso a su opositor laborista, ha conseguido pegarse un tiro en el pie. Eso sumirá al Reino Unido en una fase de ingobernabilidad, con los conservadores fracturados, los laboristas escorados e inelegibles y la emergencia populista del UKIP.
Lo que es más importante: debemos esperar la disolución de ese Reino Unido con la salida de Escocia y la vuelta a una situación posiblemente conflictiva en Irlanda del Norte. Ese independentismo tendrá también implicaciones en la unidad territorial de otros países, como la propia España.
Más allá de otras consideraciones económicas, nuestro país se beneficiaba de la presencia de un Reino Unido escéptico del intrusismo superestatal de Bruselas y la poca representatividad de sus instituciones. Creo que el indeseable resultado de la salida británica será una Unión que perseverará en y acentuará sus errores. Y ello vendrá combinado con la emergencia de movimientos autárquicos y populistas en algunos otros países, más las presiones para abandonar la Unión de otros Estados escépticos como Holanda o Finlandia.


Ángel Mas, empresario, vive a caballo entre Madrid y Londres.

26 jun 2016

José Javier Uranga

Aquel día de 1980 en que ETA pretendió acallar las voces libres de Navarra, 25 disparos y ninguno interesó organo vital, pronóstico reservado. Tras 11 meses regresó a la dirección del periódico, ha vivido 36 años más.
Descansa José Javier.




11 jun 2016

26 de junio


Descarnada visión de la nueva política que, como decía Odo Marquard, eleva la noción de cambio a la categoría de totem sin analizar las consecuencias.






ESTO VIEJO QUE EMPIEZA 
 

    


JORGE BUSTOS en el MUNDO



Conmueve ver a tantos niños con barba figurándose que viven tiempos excepcionales, que van a construir la historia, que están ganando el país o como se le llame ahora al loco deleite de pastar en una nómina de Estado. Todo, en realidad, va encauzándose con armonía hacia la broma infinita, hacia la farsa perpetua, hacia la rancia tradición del bloqueo español, de la intransigencia simétrica, del duelo goyesco. Todo viejísimo. Evoca como tarde el bronce africano de Leopoldo O'Donnell y los gordos cojones del caballo de Espartero; el cantón de Cartagena y la taifa andalusí; el vértigo sucesorio de gobiernos eunucos en las dos repúblicas, depuestos ayer por sables impacientes, hoy por urnas frenéticas.



Que nadie crea que el 26-J acaba el numerito: sólo comienza. Ni los pijos respirarán de alivio por el orden restaurado ni los perroflautas atarán a los chuchos con longanizas públicas, por irnos a los polos. España inaugurará una era de inestabilidad, de mociones de censura y elecciones anticipadas, de leyes necesarias abortadas por partidismos. Luego regresará más fuerte el bipartidismo, pero hay que pasar por la decadencia para alzarse, como hubo que pasar por el franquismo para hacer la Transición. Sólo suplicamos que las costuras de la UE nos aguanten hasta entonces.



¿Por qué un niño con barba vota a la CUP o a Unidos Podemos? Primero por falta de imaginación griega, pues no sabe anticipar que podemos estar peor muy rápido. Segundo, porque comparte con otros niños barbudos europeos una crisis de representación -es decir, de soberanía- que tiene su doble origen en la ley de hierro de la oligarquía de Michels y en el triunfo del iPhone, valga la sinécdoque. Michels formuló la degeneración de todo partido en endogamia, lo que deja espacios pronto ocupados por movimientos sociales, identitarios, antipolíticos; Jobs vuelve a probar que a la ruptura del paradigma histórico contribuye la técnica tanto o más que la idea. De la colaboración entre decepción partitocrática y satisfacción digital nace el hombre-niño, en sustitución del hombre-masa orteguiano. Un votante que no sospecha que internet, su juguete, es el que devasta las industrias tradicionales y sus relaciones de producción. La deslocalización global, la muerte del empleo fijo, el descrédito de la política como garante de contratos sociales, el auge de la xenofobia y del populismo, la cronificación de una adolescencia de derechos sin deberes, la extinción del humanismo formativo, la virtualización de las relaciones humanas y políticas: no son más que efectos de un nuevo paradigma que está eclosionando. Y que ni siquiera don Mariano puede detener.



Conviene prepararse. En España no habrá Gobierno estable durante un tiempo. Amenazas parecidas penden sobre Francia, Italia, Europa Central, incluso Reino Unido. Sencillamente la noción de democracia representativa ya no satisface a los consumidores de apps. Occidente muere de éxito entre algodones. No es cuestión de derecha e izquierda, sino de realidad y deseo, de adultos en retirada y adanes en aluvión. De señores que se acuestan con niños y se levantan meados entre aspavientos, como el burgués Puigdemont. Y de niños que se mean en el sistema paterno que tanto los mimó, como el socialdemócrata Iglesias.



Todo cambia para devolvernos a nuestros demonios más familiares. Tiene escrito Todorov que el siglo XXI será parecido al XIX. Lo está clavando. No falta ni el marxismo a modo de vanguardia.

4 jun 2016

Soy el más grande

A muerto Muhammad Ali. Aún recuerdo aquel combate de octubre de 1974 en Kinsasa. 
Nunca llegué a conocer al mejor boxeador de todos los tiempos cuando era Cassius Clay, cuando todavía existía la esperanza, antes del asesinato de Kennedy.







Descanse en paz.