10 dic. 2010

John le Carré







He terminado de leer la última entrega de las novelas de John le Carré; desde que descubrí su existencia, en el servicio militar, no me he perdido ninguna y aún recuerdo cómo leí la primera. En la Academia de Infantería de Toledo, lugar donde estaba realizando el curso de alférez de complemento, teníamos todos los días dos horas y media de estudio, momento en el que muchos aprovechaban para descansar de las agotadoras jornadas de ejercicios en la mañana y primera hora de la tarde, la verdad es que estudiar las materias propias del curso no llevaba mucho tiempo y yo leía novelas.













Había en aquel curso un compañero licenciado en Derecho que por lo que sé, hizo después oposiciones a diplomático, y fue él quien me proporcionó "El Topo" y "El Espía que Surgió del Frío", las primeras novelas de Le Carré que leí. A pesar de que las últimas entregas no llegan a la altura de la famosa saga de Smiley, todavía mantiene esa capacidad de seducción y ese interés por el gran conocimiento de los entresijos políticos del mundo.
















Comparándolo con otro autor, muy conocido, de novelas de espionaje como Tom Clancy, en éste, se da un conocimiento exhaustivo de las armas y las tácticas de combate modernas, en Le Carré son la psicología y la política las que priman.














Se da la circunstancia de que cuando se publicó en 1986 su pasado de espía, Le Carré seguía negando reiteradamente que hubiera pertenecido nunca a los servicios secretos británicos y por lo tanto no tenía sentido hablar de autobiografía, pero en una entrevista concedida a un periódico norteamericano en 1991, Le Carré confesó, por fin, lo que sólo era una sospecha que, efectivamente, había trabajado toda su vida para el MI6, el servicio de espionaje exterior de Su Majestad. Y la historia contenida en "Un Espía Perfecto" es, salvo algún detalle, la suya propia.

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