4 dic. 2010

El 23 de febrero de 1981

El 23 de febrero de 1981 fue un punto de inflexión en la historia de lo que se suele llamar transición política, aunque estrictamente habría que llamarlo post transición. Como he señalado en otras entradas la transición fue obra del franquismo, siendo el Rey el motor del cambio y las instituciones franquistas el mecanismo. El pueblo español fue pasajero en el cambio y poco a poco participó cada vez más hasta llegar al régimen actual.




















Las cortes de Franco votaron y dieron paso a una nueva Ley fundamental que señaló el proceso de la Ley a la Ley, se aprobó una Ley electoral y se legalizaron los partidos políticos incluido el Partido Comunista. Las cortes surgidas fueron constituyentes y esa es nuestra actual Constitución.
























Pero el proceso no estuvo exento de dificultades; tanto la crisis como el paro, la tensión terrorista y la legalización del PC despertaron las iras de sectores militares y civiles, aunque estos a la hora de las votaciones seguían la teoría del voto útil.









El sistema estuvo a punto de quebrar ante el desarrollo de los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasco; en 1981, tras una accidentada visita del Rey al parlamento vasco, se produjo el golpe del 23 de febrero. En realidad, lo que se pretendía era una solución a lo De Gaulle, con un gobierno de concentración al que el Rey no hubiera hecho ascos, pero las cosas se torcieron ante la imposibilidad de convencer a Tejero y el Rey paró el tejerazo.




















Las consecuencias del golpe fueron algo así como las de la aplicación de una vacuna, de manera que los sectores minoritarios del ejército con ambiciones golpistas vieron el total respaldo de las FFAA al monarca. Las fuertes condenas a un reducido y selecto grupo de responsables, la creación de la llamada brigada de inteligencia anti golpe y la aprobación de la LOAPA dieron salida al asunto. Hoy día los efectos del golpe hace tiempo que no existen, solamente queda una imagen reforzada del Rey.





















Con respecto a la figura de Tejero, hay que decir que fue el que inició el Golpe y el que, al mismo tiempo, imposibilitó que tuviera validez, porque quería un golpe duro y no un golpe blando, que era lo que buscaba Armada.

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