1 mar. 2011

Los sueños de la razón

Estos días he estado leyendo un interesante libro, una biografía del político aragonés Joaquín Maurín (1896-1973), éste había nacido en el seno de una familia de agricultores medios que vivían con un cierto desahogo austero. Como era segundón, su familia, buenos católicos, lo enviaron a estudiar al seminario; tras la escuela elemental, y antes de cantar misa, descubrió que su vocación era más la acción social que el sacerdocio, colgando los hábitos para dedicarse a la enseñanza. Tuvo una carrera meteórica en el seno de la izquierda hasta llegar primero al marxismo y después al comunismo.






















De manera que su particular forma de entender la solidaridad entre los españoles y las diferencias culturales, es decir el "hecho nacional", acerca las ideas del BOC (Bloque Obrero y Campesino) a las que destila cierto sector de ETA hoy en día.



















Para esta parte de la izquierda, el Estado español surgido de la Edad Media con los Reyes Católicos, adolece de un error de principio que lo lastra; por lo tanto se hace necesaria la deconstrucción del Estado para reconstruirlo desde bases socialistas y revolucionarias. Según ellos, hay que destruir España y crear la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.





















La visión negativa que se instaló en España tras el desastre del 98, la aceptación absurda de la leyenda negra que hace esencialistas a las "nacionalidades" periféricas (son fruto de la decisión de los políticos en 1978) e imperialista a España, la ideología regeneracionista mal entendida por la izquierda revolucionaria y, en definitiva, la alucinación ombliguista propia de los españoles se conjuran para soñar el monstruo de la guerra y la destrucción, un ánimo tanatófilo que tanto sorprende a los observadores extranjeros poco avisados.



















Cualquier observación científica de nuestra Historia nos descubre un espacio normal, es decir con las vicisitudes propias de cualquier país que vive en el tiempo, o sea en la historia.

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