1 mar 2011

Las comunidades orientales en Roma

Dentro de la historia de la judería europea, como ya he indicado aquí, las comunidades de fenicios se iban estableciendo a lo largo del Mediterráneo, tanto en el norte de África como en la ribera norte o europea de ese mar. Originalmente creaban ciudades, factorías que se dedicaban al comercio y al tráfico de metales, llegando en sus correrías hasta el norte escandinavo.














Normalmente no trataban de extenderse más allá de sus alrededores en labores de colonización pero en algunos casos sí se produjo esa expansión, en ese terreno los griegos actuaron de una forma similar.
















Los cartagineses son una de las excepciones pues siendo púnicos sí se establecieron en un amplio espacio; sus ambiciones de dominio imperial y comercio chocaron con la naciente grandeza de Roma, y fueron vencidos en las tres guerras púnicas.


















Cuando el Imperio Romano obtuvo la hegemonía en el Mediterráneo y en Europa, las colonias orientales púnicas quedaron absorbidas en él; en las ciudades dominadas por Roma y en la propia Roma había barrios donde vivían y trabajaban los procedentes de Medio Oriente.




















En un momento dado, en estos barrios se produjo la llegada de los judíos, dominadores del Mediterráneo oriental y luego conquistados por Roma, primero como protectorado, más tarde a sangre y fuego, en tiempos de los emperadores Vespasiano, Tito y Adriano. La diáspora producida por esa violencia alimentó los barrios citados anteriormente. Éste es el origen de las juderías europeas.

















Luego, en la Edad Media, fueron expulsados hacia el este de Europa, de manera que se dividieron en sefarditas mediterráneos y askenacíes habitantes del oriente de Europa. Los pogromos ocurridos en Rusia y el este de Europa trasladaron contingentes de nuevo a Europa occidental y los sefarditas fueron expulsados de España en 1492, incluso los conversos en 1610. Los judíos se mezclaron con quienes vivían en el país donde habitaban, no porque fuesen apóstolicos sino a veces por matrimonio y por clientelismo, lo que producía conversiones y apostasías. Tras la Shoah nazi, su número se redujo en Europa y después de la creación del Estado de Israel aún disminuyó mucho más.

Filosofía

Dentro de las diversas formas de enfrentarse con los problemas y el misterio hoy nos vamos a referir a tres que son, a saber: la Filosofía, la Ciencia y la Teología.




















La Filosofía (del latín philosophĭa, y éste del griego antiguo φιλοσοφία, "amor por la sabiduría") es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.

















Al abordar estos problemas la filosofía se distingue del misticismo, la mitología y ciertas formas de religión por su énfasis en los argumentos racionales, y de la ciencia experimental porque generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no empírica, sea mediante la especulación, el análisis conceptual, los experimentos mentales u otros métodos a priori, sin excluir una reflexión sobre datos empíricos o sobre las experiencias psicológicas.






La Ciencia (del latín scientia "conocimiento") es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados.















La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos suficientemente objetivos y accesibles a varios observadores, además de basarse en un criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de estos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo (intersubjetivo) en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros.















Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias. La ciencia requiere un procedimiento para someter sus hipótesis a la posibilidad de refutación y por lo tanto allí donde no puede haber pruebas no hay una teoría científica sino un sistema filosófico.















La Teología (del griego: theos "Dios" y logos: "estudio, razonamiento, ciencia", significando "el estudio de Dios" y, por ende, el estudio de las cosas o hechos relacionados con Dios) es el estudio y conjunto de conocimientos acerca de la divinidad. En el caso de la teología estamos en un caso particular de ciencia cuyas hipótesis están sustentadas en la revelación, y por lo tanto requiere de la fe.

Los sueños de la razón

Estos días he estado leyendo un interesante libro, una biografía del político aragonés Joaquín Maurín (1896-1973), éste había nacido en el seno de una familia de agricultores medios que vivían con un cierto desahogo austero. Como era segundón, su familia, buenos católicos, lo enviaron a estudiar al seminario; tras la escuela elemental, y antes de cantar misa, descubrió que su vocación era más la acción social que el sacerdocio, colgando los hábitos para dedicarse a la enseñanza. Tuvo una carrera meteórica en el seno de la izquierda hasta llegar primero al marxismo y después al comunismo.






















De manera que su particular forma de entender la solidaridad entre los españoles y las diferencias culturales, es decir el "hecho nacional", acerca las ideas del BOC (Bloque Obrero y Campesino) a las que destila cierto sector de ETA hoy en día.



















Para esta parte de la izquierda, el Estado español surgido de la Edad Media con los Reyes Católicos, adolece de un error de principio que lo lastra; por lo tanto se hace necesaria la deconstrucción del Estado para reconstruirlo desde bases socialistas y revolucionarias. Según ellos, hay que destruir España y crear la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.





















La visión negativa que se instaló en España tras el desastre del 98, la aceptación absurda de la leyenda negra que hace esencialistas a las "nacionalidades" periféricas (son fruto de la decisión de los políticos en 1978) e imperialista a España, la ideología regeneracionista mal entendida por la izquierda revolucionaria y, en definitiva, la alucinación ombliguista propia de los españoles se conjuran para soñar el monstruo de la guerra y la destrucción, un ánimo tanatófilo que tanto sorprende a los observadores extranjeros poco avisados.



















Cualquier observación científica de nuestra Historia nos descubre un espacio normal, es decir con las vicisitudes propias de cualquier país que vive en el tiempo, o sea en la historia.

Historia de España

Dado que los términos cultura y civilización han recibido significados diversos, aclararé en qué sentido los voy a emplear; por cultura entiendo la forma y contenido de cualquier sociedad humana: conjunto de creencias, costumbres, formas de poder y organización social, conocimientos, ritos, arte, técnica... sujeto a un impulso transformador que lo complica y afina. La cultura distingue radicalmente las sociedades humanas de las animales.














Los animales reproducen automatismos genéticos o rutinarios, mientras que en el ser humano la sociedad y la propia conducta individual solo son parcialmente genéticas o, si se prefiere, la genética humana es tal que permite un constante cambio y contradicción en el comportamiento individual y en la sociedad.























Spengler dijo lo de la decadencia: fin de la gran era fáustica-occidental, creativa, llegaba la del mimetismo decadente. Lo decía en los años veinte y treinta... Occidente no pereció entonces a los titanes Hitler y Stalin, pero faltó poco...

E. Jünger previó que la era de los dioses había muerto: volvía la rebelión de los titanes...

Occidente está en crisis de desorientación.

Este blog trata de la decadencia de Occidente, del momento crítico que vivimos, tan parecido a la de 1930. Esa decadencia podría ser lenta y apacible, pero la estupidez de los políticos esta haciendo méritos para que sea rápida y brutal.









La escritura aceleró la evolución cultural al acumular y transmitir la memoria, hasta entonces limitada y deformada por relatos orales. Debió de surgir de las castas sacerdotales, que disponían de más tiempo, interés y curiosidad por el mundo en general y de ellas proceden también las primeras observaciones, algo sistemáticas, del cosmos, la medicina, etc., mezcladas con magia.








Otro factor esencial de las civilizaciones es la educación a tres niveles: técnica, en valores comunes y, para una élite, en la alta cultura (arte, técnicas complejas, elementos científicos, elaboraciones religiosas...).























Otras formas de dividir culturas y civilizaciones establecen en las culturas los aspectos espirituales frente a los aspectos técnico-materiales que serían propios de la civilización, esto es una división más transversal que la anterior.
















Spengler dijo lo de la decadencia: fin de la gran era fáustica-occidental, creativa, llegaba la del mimetismo decadente. Lo decía en los años veinte y treinta... Occidente no pereció entonces a los titanes Hitler y Stalin, pero faltó poco...
E. Jünger previó que la era de los dioses había muerto: volvía la rebelión de los titanes...
Occidente está en crisis de desorientación.
Este blog trata de la decadencia de Occidente, del momento crítico que vivimos, tan parecido a la de 1930. Esa decadencia podría ser lenta y apacible, pero la estupidez de los políticos esta haciendo méritos para que sea rápida y brutal.
Del Blog "La Decadencia de Occidente" 
















En España, a pesar de la importancia que en un nivel geográfico superior al local tuvo Tartesos, el contacto con el mundo civilizado llegó con la presencia de ciudades comerciales fenicias y griegas. En ese momento el mosaico de pueblos y tribus que constituyen el mundo hispánico es penetrado por la civilización.















Había tres grandes zonas, una zona ibérica con pueblos de muy diversos orígenes pero que debían compartir rasgos culturales pues los cronistas los vieron como homogéneos, otra es la celtíbera que está compuesta por pueblos que comparten la cultura celta con la existencia de lenguajes ibéricos y, por último, la zona céltica.

































España participó, a partir de ahí, en las aventuras de la Historia siendo fundamental su papel en las guerras púnicas, que definieron el Mundo Antiguo.