Ha muerto Tito Vilanova. Ésta es la necrológica de El País.
25 abr 2014
24 abr 2014
Francofonía contra anglofonía
El presidente Mitterrand solía bromear diciendo que Francia y los USA estaban siempre en guerra, una guerra soterrada y africana, de manera que los aliados en Europa eran adversarios en África. Se refería a la situación creada en el final de la URSS, con África libre de rusos, chinos y cubanos, con Sudáfrica en manos de un gobierno negro y anglófilo. África no tiene pueblos que utilicen el francés o el inglés como lenguas propias pero sí como lenguas culturales y de intercambio, como auténticas koiné con lo que eso significa para el PIB no solamente cultural sino también comercial.
En esta época caótica del neocolonialismo, los anglonorteamericanos y los francobelgas se enfrentan en África.
En las tenebrosas matanzas de Rwanda y Burundi, en la situación del Congo Kinsasa aparece el enfrentamiento entre los grupos de interés occidentales. La terrible matanza de Rwanda con más muertos que la guerra civil española pero en tres meses, y muchas veces producidos con cuchillos y azagayas, estalla cuando alguien derriba el avión del presidente de Burundi; está comprobado que se utilizó un misil exocet capturado por los franceses a las fuerzas de Sadam en la Guerra del Golfo.
17 abr 2014
Gabriel García Márquez
Ha muerto "Gabo" el premio Nobel de literatura, escritor en español, colombiano. Es el autor de la novela que leí en menos tiempo, un día, "Crónica de una Muerte Anunciada".
Ésta es la necrológica de El País.
6 abr 2014
La farsa de la autodeterminación
Se suele enfatizar, desde las filas de los nacionalistas periféricos, que el derecho a decidir, eufemismo que oculta el derecho de autodeterminación, es un componente de la democracia reconocido por todos los sistemas democráticos pero nada más lejos de la realidad. No existe ningún Estado que asuma este pretendido derecho, y los pocos que aparentemente lo asumían (URSS, Yugoslavia) hacían trampa pues el sujeto autodeterminable no era el pueblo sino "El Partido", a su vez sujeto al centralismo democrático. En realidad este derecho no ha formado nunca parte del Derecho internacional que es un derecho entre Estados, y como muestra ahí está la guerra civil norteamericana.
La doctrina aceptada por la ONU, y aquí citada, hace referencia a la descolonización, uno de los objetivos de la organización junto a la promoción de la paz y el desarrollo de los Estados.
Occidente, la ONU, la UE, la Internacional Socialista y otras instancias han desarrollado una doctrina de la autodeterminación reducida a tres supuestos.
A) El ya citado recurso para la descolonización pacífica junto con la posibilidad de decidir continuar en el estatus colonial. B) El ejercicio de reversión de un territorio ocupado a su Estado de origen como, por ejemplo, el Sarre en la constitución de la RFA. Y C) el caso de las minorías étnicas fijadas a un territorio y gravemente discriminadas, incluso con peligro de genocidio.
Ninguno de estos supuestos es aplicable a Cataluña o al País Vasco. En estas comunidades prevalece el derecho de los Estados a su unidad nacional, también reconocido por la ONU.
30 mar 2014
La situación de Cataluña y el País Vasco
La página web de la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña) ha elaborado un itinerario hacia la independencia que no tiene en cuenta ninguna de las razones lógicas contrarias a llevar el caso hasta el final. Coincidiendo con la orden de la Generalidad, no olvidemos que es una administración del Estado, que establece las circunstancias y obligaciones en el 9 de noviembre para la policía autonómica de cara al referéndum ilegal, da una fecha para la proclamación unilateral de la República Catalana (y la República del Valle de Aran) que será el 23 de abril de 2015.
En el campo vasco lo que vemos es que un sector del nacionalismo, el del PNV, está a verlas venir (tienen más que perder) para seguir la misma ruta que Cataluña. Bildu por su parte sigue con la pantomima del desarme de ETA y el acercamiento (o liberación) de los presos, aunque el realismo político le lleve a la toma de Navarra en alianza con el PSN-PSOE que vendería a su madre por un poco de poder.
Frente a esto el Gobierno sólo muestra timidez e inacción, y son entidades particulares como FAES y empresarios los que llevan la lucha propagandística contra los nacionalismos. El Ministerio de Exteriores ha elaborado un documento que ha enviado a embajadas e instituciones en el extranjero pero el gobierno no quiere desarrollar legislativamente el delito de apoyo a la secesión y el artículo 155 de la CE.
El choque de trenes está servido. Los mercados, hasta hoy, descartan la secesión y apuestan por un acuerdo pero la huida hacia el riesgo de Mas puede no tener vuelta atrás. El fin del régimen camina hacia un conflicto de magnitudes indeterminadas. No debemos olvidar que las revoluciones no se hacen nunca pensando en respetar la legalidad establecida, por el contrario éstas no serán posibles sin conculcarla y establecer otra distinta. La independencia es ilegal, injusta y poco razonable pero se llevará a efecto si los revolucionarios ponen sobre la mesa un órdago que el Estado no quiera aceptar, todo depende de la cantidad de violencia de la que sean capaces.
PD. Entiendo revolución como la conjura de una élite política para sustituir a otra y no en el sentido de liberación popular. El pueblo siempre es gobernado por una élite u oligarquía.
PD. Entiendo revolución como la conjura de una élite política para sustituir a otra y no en el sentido de liberación popular. El pueblo siempre es gobernado por una élite u oligarquía.
Etiquetas:
conflicto,
crisis nacional,
fin de régimen
15 mar 2014
La miseria del europeísmo
A propósito de temas recurrentes en este blog, transcribo una serie de artículos publicados en el blog de Pío Moa en Intereconomía.
Miserias del europeísmo (I)
Miserias del europeísmo; la política española no se guía
por análisis de alguna seriedad, sino por tópicos y baratijas emocionales,
encontramos la paradoja de que, siendo España un país notablemente inculto, de
su propia cultura y de la europea, sea también uno de los más “europeístas” del continente.
Por europeísmo se entienden cosas distintas, desde el
sentimiento ligado a la conciencia de unas raíces culturales comunes hasta la
pretensión de unificar políticamente Europa en una federación o similar. En el
primer aspecto, nadie ignora que Europa se forjó culturalmente como el
continente cristiano en pugna, durante siglos, con invasiones paganas o
islámicas, creando una civilización que se ha extendido por gran parte del mundo.
Sin embargo el actual europeísmo busca, paradójicamente, anular esas raíces
reemplazándolas por una especie de neorreligión laicista, a menudo muy hostil
al cristianismo. Pretende, además, crear una superpotencia con el
correspondiente nacionalismo, que sustituiría a las naciones históricas y
acabaría con ellas en un plazo más o menos largo. Los idiomas nacionales
también serían paulatinamente desplazados (ya lo están siendo, aceleradamente)
por una hegemonía irrestricta del inglés. Esa deriva se justifica arguyendo que
de ese modo terminarían las guerras dentro de Europa, como probaría el hecho de
no haber vuelto a haberlas desde 1945, conforme aumentaba la unidad económica y
política; además, la nueva Europa se comportaría con ejemplar pacifismo en el mundo;
aparte de que en un mundo “globalizado” sólo puede competirse mediante grandes
unidades políticas y económicas.
En mi opinión, se trata de tres falacias justificativas. La
paz en Europa desde 1945 obedece ante todo a la tutela de Usa. Tampoco es cierto
que esos países, al parecer ansiosos de unirse, hayan resultado especialmente
pacíficos. Francia mantuvo largas, duras y finalmente desastrosas guerras
coloniales. Lo mismo, aunque algo más atenuadamente, Holanda, Inglaterra y
Portugal. Aún son recientes las guerras en la extinta Yugoslavia, es decir, en
Europa, que la UE
no ha impedido, sino en cierta medida atizado. Y ahora mismo, países de la UE participan en guerras en
Siria, Malí, Afganistán, hace muy poco en Libia e Irak, aparte de su
responsabilidad en las espeluznantes matanzas de Ruanda; etc. No sugiero con
ello que esas contiendas e intervenciones estén más o menos justificadas en
algunos casos, sólo constato que considerar a la UE como un factor de paz general apenas resulta
una peligrosa fantasía publicitaria. El mundo dista de ser una balsa de aceite,
y, precisamente por los intereses “globales”, la UE está interviniendo y previsiblemente seguirá
haciéndolo allí donde esos intereses se vean amenazados.
Por otra parte, el europeísmo actual se ha ideado en gran
medida como remedio a las tradicionales y sangrientas pugnas francoalemanas, y
tiene una curiosa ironía la idea de poner de acuerdo a ambas potencias
asegurándoles el predominio sobre el resto del continente. Pues la UE, compuesta de muchos y muy
disímiles países, difícilmente podría articularse y funcionar sin la hegemonía
de sus dos mayores poderes, Alemania y Francia. Hay además un elemento de
fraude esencial en la pretensión del europeísmo de representar a Europa. La UE no es Europa, solo una parte
de ella. Europa incluye, por ejemplo, a Rusia, muy difícil de integrar en el
conjunto; y muchos quieren extenderla a Turquía, país de cultura ajena a la
europea y con sus propios conflictos.
En cuanto al argumento del tamaño como dato esencial para
competir en el mundo “globalizado”, puede valer para pensadores de “la economía
lo es todo”, pero para nadie medianamente serio. Países tan pequeños como
Suiza, Noruega, Israel, Singapur o Formosa son más competitivos,
proporcionalmente, que la UE. Y
dentro de ésta existen profundas diferencias entre Grecia y Suecia, entre
Alemania e Italia o entre Francia y España. Medidas unificadoras como el euro,
presentado fraudulentamente como un seguro de prosperidad ilimitada, han
causado un auténtico desbarajuste.
Todas estas cuestiones deben ser examinadas más a fondo. Se
pretende llegar a una especie de federación a la useña olvidando que Usa tiene
un solo idioma, una trayectoria política y cultural, y una larga serie de
elementos comunes inexistentes en Europa. Y que sólo arrasando a las naciones
para convertirlas en seudoestados sin soberanía, sujetos a presiones o aspiraciones económicas
más o menos ilusorias, puede lograrse esa unidad… contra la historia y las culturas
y políticas tan diversas que han enriquecido y conforman la realidad europea.
II: Miserias del europeísmo
Las falacias con que se sostiene el europeísmo político en
general, bajan en España a un nivel inferior, de absoluta baratura intelectual
(cuanto más europeísta, por lo común, menos sabe de Europa), como cobertura
poco disimulada de una esencial hispanofobia.
Quizá la expresión más precisa de esa vana retórica la haya
ofrecido Ortega y Gasset con su frase “España es el problema, y Europa la
solución”. Otras veces he señalado el cúmulo de insensateces en que caía
nuestro filósofo cuando especulaba sobre política e historia. Aquella frase
carece de lógica, pero es sugerente: sugiere que España funciona mal, o incluso
es el mal, y “Europa” el bien. Pero ¿qué era Europa para aquellos europeístas,
tan parecidos a los de ahora? Para ellos se limitaba a Francia, un poco a
Inglaterra y a Alemania. El resto no contaba, aunque constituía la mayor parte
del continente, con sus propias tradiciones, culturas y tendencias. Pero aun
reducida al trío Francia-Inglaterra-Alemania, éste no despertó en nuestros
europeístas el menor estudio, análisis histórico o de actualidad algo serio, ni
siquiera algún libro de viajes interesante. Sobre esos países tenían sólo impresiones superficiales acompañadas de una
emocionalidad tosca. De ahí que cuando los objetos de su patética devoción se
enzarzaron en una de las guerras más crueles, quedaran pasmados. La mayoría de
aquellos intelectuales pretendió incluso la entrada de España en el conflicto,
a ejemplo de Portugal y otros muchos
países, para servir de carne de cañón a los Aliados. Estas actitudes de
ignorancia devota, beata, siguen plenamente vigentes en nuestros europeístas,
sean de derecha o de izquierda. Hecho manifiesto asimismo en la facilidad con
que tragan sin la menor crítica los tópicos de la propaganda elaborada por la UE, enfocados en el artículo
anterior.
Decía que ese europeísmo de chicha y nabo encubría realmente
una hispanofobia también muy extendida a
derecha e izquierda, basada asimismo en el tópico y la ignorancia. Si Ortega (y
Costa, Azaña y tantos más) eran incapaces de entender las realidades y las
fuerzas que abocaban a Europa a la guerra, no lo eran menos para examinar la
realidad histórica y cultural de España. Leer las tiradas y ocurrencias de unos
y otros sobre el asunto deja a uno perplejo. Los he analizado en Una historia
chocante y en Nueva historia de España. Básicamente se dedicaban a denigrar a la España real e histórica,
considerándola “anormal”, “absurda”, “enferma”, etc., desde los Comuneros,
según unos, desde la expulsión de los judíos según otros, o desde la propia
Reconquista contra la “brillante” civilización musulmana. Nació de ahí una
literatura especialmente pesada, pueril y arbitraria, cuyos efectos señaló
agudamente Menéndez Pelayo: el pueblo, engañado por aquellos “gárrulos sofistas
(…) hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las
sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega
de cuanto en la Historia
hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla
con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la
única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Un
pueblo viejo no puede renunciar a su cultura sin extinguir la parte más noble
de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”.
La enfermedad achacada por Ortega al pasado español, era
precisamente la que ellos contagiaron al país, contribuyendo a arruinar el
régimen liberal de la
Restauración, que mejor o peor iba recomponiendo al país del
desastroso siglo XIX, hasta abocar a una república caótica y plagada de odios,
destrozada por sus propios creadores, y a la guerra civil. Pues bien, todas
aquellas retóricas han resurgido con inesperada fuerza, ya en el franquismo. Y
uno de sus disfraces más prodigados es esa beatería “europeísta”.
A principios del siglo XX, el europeísmo “regeneracionista”
combinaba muy bien con los separatismos, justificados implícitamente, pues “si
España había sido casi siempre un desastre tal, ¿por qué no separarse de ella
cuanto antes?”. Ahora oímos a los europeístas tratar de disolver a España en la UE (ellos la llaman “Europa”),
regalarle la soberanía “por toneladas” a cambio de platos de lentejas… sin
lentejas. Y condenar con la misma vacuidad unos separatismos que hacen muy bien
el juego en el empeño común por anular a la nación
Todo esto debe ser objeto de serio análisis, porque está en
la base de la triple crisis en que puede naufragar el país.
PÍO MOA
http://gaceta.es/pio-moa/ii-mieuropeismo#sthash.qFSNIzoA.dpuf
Etiquetas:
burocracia,
imperialismo,
ingenuidad
7 mar 2014
Los Panero
El desencanto es una película española de 1976 dirigida por Jaime Chávarri. La viuda y los tres hijos del poeta falangista Leopoldo Panero (que había muerto en 1962) narran sus vivencias, entrecruzan sus recuerdos, y aprovechan para cobrarse deudas pendientes.
Ha muerto el poeta Leopoldo María Panero, uno de los hijos y ésta es la necrológica de El País.
2 mar 2014
Alain Resnais
Ha muerto el director de "La Guerra ha Terminado" cuyo guion escribió Jorge Semprún y ésta es la necrológica de El País.
1 mar 2014
Ana María Moix
A muerto la escritora catalana, en castellano y catalán, Ana María Moix. En su momento no dudó en posicionarse contra la exclusión del castellano como sin duda lo hubiera hecho su hermano. Fue parte del Foro Babel.
Ésta es la necrológica de El País.
El asunto ucraniano
Cuando en el siglo IX los diferentes reinos varegos fundaban sus Estados sobre los eslavos orientales, el primer reino eslavo, que agrupaba a Ucrania, Rusia europea y Bielorrusia, fue el Rus de Kiev. Más modernamente, no ha existido un Estado ucraniano independiente hasta el hundimiento de la URSS. En la época comunista, Ucrania se convirtió en república socialista pero el sujeto político era el PC de la URSS y éste funcionaba guiándose por el centralismo democrático. El nacionalismo ucraniano aparece violentamente en el periodo de descomposición que tuvo el Imperio Ruso tras la 1ª Guerra Mundial. Ya bajo el comunismo, Stalin propició una matanza de campesinos ucranianos, el Holodomor, que ha pasado a la Historia Universal de la Infamia.
Tras el hundimiento del comunismo y la URSS, Ucrania pasa a ser independiente y gobernada por Leonid Kravchuk, antiguo apparatchik soviético reconvertido en nacionalista. El régimen surgido otorgaba preeminencia a la población de habla ucraniana pero dependía de Rusia en combustible y del banco central ruso financieramente. El régimen llegó a un acuerdo de desarme nuclear efectivo y cedió bases a la flota rusa del mar Negro. La situación actual es que en Ucrania hay 1/4 de rusoparlantes; está Crimea, territorio ruso cedido por Jrushchov a Ucrania para celebrar la "unión" de ambas naciones; hay ucranianos ortodoxos de habla ucraniana ligados al Patriarcado de Moscú y no al de Kiev, y en el oeste hay territorios con católicos uniatos ligados tradicionalmente a Polonia y Austria-Hungría.
En este contexto, el presidente electo Víktor Yanukóvich se ha visto obligado a no aceptar el insidioso tratado con la UE (los burócratas quieren más madera); la OTAN, por boca de John McCain, también ronda a Ucrania, por eso Rusia no puede permitirse perder las bases de Crimea. El que la calle derribe a un gobierno legítimo tampoco es un rasgo democrático. El gran juego imperial juega con fuego en Ucrania, frontera entre el Este y el Oeste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





