10 ene. 2012

La independencia de Escocia

El Reino Unido no ha destacado en la historia por ser un poder débil que permitiese a los territorios bajo su férula grandes dosis de libertad. Así ocurrió con la independencia de USA o de la India; y si ha permitido la devolución de poderes de Australia, Nueva Zelanda y Canadá es porque se han mantenido dentro de la Commonwealth, en una comunidad política, comercial y militar de gran envergadura y por la imposibilidad contemporánea de mantener el Imperio Británico; fijaos si no en la II Guerra Mundial.























Las razones por las que Cameron ha reconocido el derecho de Escocia a realizar un referéndum de autodeterminación no son el reconocimiento internacional a ese pretendido derecho, que como he explicado aquí es imposible de mantener, no; Cameron sabe que incluso un resultado positivo a la independencia de Escocia le supondría graves encontronazos con el Tribunal Supremo de su país. La razón es que el poderío económico británico, su potencia militar y la crisis del Estado-nación a estas alturas del siglo XXI, le permiten marcarse el farol.















En la actual turbulencia recesiva del euro, el rescate de Irlanda, país que se independizó de Inglaterra en otra época y tras océanos de sangre, se ha producido con la colaboración del Banco de Inglaterra lugar donde hoy en día reside la auténtica soberanía.













Otra cosa es el caso español, donde una hipotética independencia de Cataluña o el País Vasco supondría en la práctica la entrega de ambos territorios a Francia (o a otros poderes) y la imposibilidad de controlarlos económicamente o de cualquier otra forma, produciéndose un desmoronamiento de la cohesión de España, y en la práctica el fin de los restos de la soberanía española.
















¿Por qué lo ha hecho Cameron, si esto contraviene todos los acuerdos para evitar balcanizaciones dentro de la UE? Pues la jugada puede tener connotaciones en el pulso de poder entre UK y el eje franco-alemán.

















Seguiremos informando.

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