https://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-de-tena/el-aldabonazo-andaluz-y-el-escrache-a-la-democracia-86966/
16 ene 2019
Nuevo Gobierno Andaluz
https://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-de-tena/el-aldabonazo-andaluz-y-el-escrache-a-la-democracia-86966/
1 sept 2011
Biografía de Obama

La carrera hacia la corrección política dio un nuevo paso en 2008 y, ¡por fin!, eligieron a un negro, o al menos algo que se le parece.
La mamá es una chica blanca progre, de los años sesenta, hija de millonarios, dedica sus años de estudio a la investigación de campo en Antropología; como resultado de estas inquietudes nace Obama de un estudiante keniata becado, quien al conocer la noticia sale corriendo; ante esto, y teniendo en cuenta que el bebe puede privar a la chica de sus actividades de resistencia antifascista, entrega el chico a sus padres, de ella, para conseguir que no olviden el divertido rol de "padres".



Pero, mira por donde, le echa la vista encima un cazatalentos, muñidor político del partido Demócrata, aquí diríamos un fontanero del partido, y ve madera, le saca dinero pero a cambio lo hace senador; y de ahí a la presidencia de un país harto de Bush no hay nada. Asiste a la Iglesia de un pastor protestante que aplaude el 11M, porque USA se lo merece, pero él se cuida de votar sí a la invasión de Iraq.
Desde la presidencia, a roto con algunas arcaicas tradiciones, como la de no perseguir periodistas desafectos o molestas agencias de rating; además a endeudado a los USA hasta niveles insostenibles, encalomando una deuda bestial para los americanos del futuro. Todas sus guerras son, como no podía ser de otra manera, culpa de otros, y va a perder todas porque no tiene dinero para pagarlas y dice al enemigo que se retira a plazo, ya que él es premio Nobel de la Paz a priori. Éste es, señores, el emperador del mundo.
2 jul 2011
El caso Wilders
Acosado por los sabuesos de la corrección política, Saul Bellow clamaba: "No podemos abrir la boca sin que se nos denuncie como racistas, misóginos, supremacistas, imperialistas o fascistas". Y: "en cuanto a los medios, están dispuestos a descalificar al que así sea designado". Y tanto.
Un tribunal holandés ha absuelto al político Geert Wilders, acusado de incitar al odio contra los musulmanes por haber comparado el Corán con Mein Kampf y tachar al islam de ideología fascista. Lejos de calibrar el significado de la sentencia para la libre expresión, el grueso de la prensa ha preferido la senda que indicaba Bellow. La justicia lo ha absuelto, pero no los periódicos, incapaces de mencionar a Wilders sin colgarse la ristra de ajos para espantar al vampiro: antimusulmán, islamófobo, xenófobo, ultraderechista. Acabáramos.

Es evidente: hay una religión que no puede ser criticada en el laico y tolerante Occidente. Aunque ciertos tribunales carcas persistan en tener manga ancha para la libertad de opinión, quien marca sus límites reales es la policía del pensamiento. La cuestión no era si Wilders tenía o no razón, sino si podía expresar tales opiniones o había de ir a la cárcel. Y el asunto es si despacharse así sobre una creencia religiosa entraña una incitación al odio contra sus fieles. La justicia ha dicho que no. La ortodoxia dominante dirá que depende. Pero que depende de la religión de que se trate.
El cristianismo y la Biblia están disponibles para cualquier censura, invectiva, mofa y befa. No así el islam y su libro sagrado, a los que debe guardarse respeto absoluto. La creencia de los musulmanes goza entonces de un estatus de protección único y extraordinario. Se ha restaurado para ella el privilegio del que Occidente privó a sus religiones hace mucho tiempo.


Topamos, de nuevo, con lo sagrado. Y por la vía más inesperada. Desde los mismos púlpitos que predican un laicismo radical se han definido nuevos lugares sagrados, donde la libertad de expresión está prohibida. Esa condición intocable se le concede al islam, como también a "otras culturas" y a grupos de "víctimas". El argumento es la vulnerabilidad, su condición minoritaria, su pasado de perseguidos. Y, en el fondo, la culpabilidad: hemos de expiar y compensar los males infligidos. Curioso, cómo la celebración de la diversidad ha conducido a imponer la uniformidad de opiniones.
Cristina Losada
