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21 jul 2012

Las Cruzadas

A partir de 1095 y durante siglos, la Europa cristiana y luego todo el Occidente combatieron al Islam bajo el liderazgo relativo de los papas (no se puede olvidar que los protestantes y los franceses, a veces, usaron la carta del Islam en sus luchas con los católicos).






















Las ocho principales, que son las más conocidas, tuvieron un desarrollo parecido, la cristiandad estaba unida y era todo el Occidente, pero otras como ciertas fases de la Reconquista española o las guerras de la Santa Alianza contra el turco pueden considerarse cruzadas.
















Se consideran también cruzadas las expediciones militares contra infieles paganos o contra herejes y más modernamente las desarrolladas contra los enemigos de la fe cristiana.
Básicamente, parece que fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente, aunque se declararan con principio y objeto de recuperar Tierra Santa para los peregrinos, de los cuales los turcos selyúcidas, una vez conquistada Jerusalén, abusaban sin piedad, a diferencia de los sarracenos que trataban a los cristianos con más respeto.















Ciertamente los imperativos militares ante la presión del Islam sobre el Imperio Romano Oriental y la capacidad de conquista por apostolado, por guerra o por la fuerza biológica de la sangre hacían temer a los cristianos. En aquella fase de la expansión islámica la fuerza de la fe había decaído algo en las huestes sarracenas, por eso periódicamente surgían movimientos para recuperar la pureza de la fe. El Sultán Saladino ponía a los cristianos como ejemplo de hombres de fe frente a la molicie islámica, eran otros tiempos.















Algunos autores hacen terminar las cruzadas en el siglo XVIII cuando Napoleón conquista Malta sede de los caballeros Hospitalarios quienes, herederos de los Templarios y de los Teutónicos, sólo existían para combatir al Islam; otros ven aspectos de cruzada en guerras modernas que se libraron para combatir el odio al cristianismo.













Actualmente hay una serie de autores progre-papanatas que denuestan a las cruzadas como símbolos de la intolerancia cristiana, gentes como Amin Maalouf o Edward Said no quieren comprender el origen defensivo de las cruzadas y el imperialismo intrínseco del Islam; para estos, y otros, autores Occidente siempre es y será el malo de la película y en concreto estos dos autores son de familias cristianas, es decir descienden de quienes fueron el objeto de defensa de las cruzadas. No hay en el cristianismo nada parecido a la guerra santa islámica por eso los inquisidores entregaban sus víctimas al brazo secular. Las sucesivas expansiones del Islam han sido comentadas en esta y otras entradas.



PD. Es necesario recordar y sobre todo leer a Henri Pirenne.

1 sept 2011

El hombre monofilogenético

Etnólogos, antropólogos y filólogos parecen estar de acuerdo hoy en el origen monofilogenético del hombre, a partir de una horda originaria estrechamente unida por vínculos de lengua, origen y condiciones ambientales comunes; echando así prácticamente por tierra la concepción histórica del siglo XIX, ebria de progresismo, que ya hemos tenido ocasión de conocer.



















Cada vez ha ido ganando en verosimilitud la hipótesis de que al comienzo de la evolución del hombre, existió, efectivamente, una humanidad encerrada por barreras naturales en un pequeño espacio que dominaba, reinando entre aquellos hombres la unidad, la confianza mutua y la paz, y teniendo que sostener una lucha tan enconada frente a la adversa naturaleza que no se sentían inclinados ni tenían motivos para, encima de tanta dificultad, matarse unos a otros.
























Si esta hipótesis, que llena de nuevo y maravilloso contenido esas leyendas primitivas de la "edad de oro" y de la "torre de Babel", se confirma podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la humanidad de hoy vuelve a encontrarse ahora, por primera vez al cabo de miles de años, en una situación semejante en muchos aspectos a la de sus comienzos prehistóricos.





















De esta situación inicial y a la búsqueda de espacio explotable, se fueron desgajando trozos de humanidad extendiéndose por el planeta, conservando todos su unidad genética observable en el cromosoma Y de los hombres o en el cromosoma X de Lucy.








Tras esta tremenda expansión, en la que se crearon las razas por aislamiento, los hombres se reencontraron constituyendo grupos de relación con lenguas comunes, rutinas y liturgias de encuentro y, claro, también con enfrentamientos. Entre esos grupos se constituían etnias mestizas que servían como puente de comunicación genético entre las diversa razas; pueblos como los uro-altaicos, los magiares, los lapones o los fineses.
























Al cabo de muchos siglos de caminar separados, los hombres vuelven a encontrarse en las fronteras de un mundo que les es ya completamente familiar, que se extiende ahora por todo el globo terráqueo y en el que se tropieza prácticamente por doquier con otros hombres a los que nos sentimos unidos, por lo menos, por condiciones de vida materiales y comunes.





















Hemos terminado de inventariar el planeta, y sabemos por eso que no existen ya argentinas ni australias que podamos colonizar y poblar. Si a ello se añade la extraordinaria facilidad de la comunicación de mercancías, ideas y personas, podemos afirmar sin exageración que hoy la humanidad está más estrechamente unida que la de los imperios del pasado.









Las distintas naciones no son más que provincias a las que no queda otro remedio que atenerse a las consecuencias que se derivan de este hecho.

10 ene 2011

Etnología y cultura, linajes

La Travesía del Hombre, documental producido en 2002, ripeado del DVD publicado en España el 22-Enero-2009, avalado -pero no producido- por National Geographic, narra las investigaciones de Spencer Wells, genético que ha recopilado miles de muestras de sangre tomadas en distintas partes del mundo, para estudiar su ADN. Wells ha deducido que todos los seres humanos descendemos de un sólo hombre que vivió en África hace unos 60 mil años.

















El programa sigue a Wells en la travesía que realizó para replicar la salida del hombre de África y su posterior dispersión por el mundo. "Hemos trazado el árbol genético de la Humanidad buscando indicadores genéticos que se encuentran en la sangre y que se transmiten de generación en generación. Es un trabajo en el que ha colaborado gente de todo el mundo", señala Wells. La investigación genética lo lleva primero hasta África, donde surgieron los primeros humanos. En ese lugar Wells visita a los bosquimanos o sans: "son la tribu más antigua del mundo. Su ADN puede rastrearse 60 mil años en el pasado. Los primeros humanos en abandonar África son los ancestros de este pueblo".















Nuestra investigación muestra que sus parientes lejanos se fueron de África y comenzaron a trazar el árbol genealógico de la Humanidad. De ellos partieron todos los colores, los credos y las nacionalidades que existen hoy", asegura. Wells indicó que se sabe que los primeros hombres emigraron de África hace unos 50 mil años debido a la hambruna ocasionada por la última era glacial que sufrió la Tierra, y en la cual los desiertos, como el del Sahara, se extendieron y las especies de animales disminuyeron. “Zonas de praderas se convirtieron en desiertos y las presas escasearon. Los cazadores que antes atrapaban fácilmente el alimento, ahora lo buscaban con desesperación.















La Humanidad estaba a punto de extinguirse”, detalla. La siguiente parada de los antiguos humanos fue Australia. Allí, la investigación comprobó que los aborígenes australianos comparten los mismos ancestros con los bosquimanos actuales. “La sangre de los aborígenes australianos me dice que han heredado un marcador muy antiguo africano, de unos 50 mil años, mientras que los africanos no tienen ningún rastro en la sangre de los aborígenes australianos. Entonces, el tráfico humano se produjo en un solo sentido: de África a Australia”, puntualiza. "Antes de realizar la película conseguimos muestras de sangre en la India.
















Apareció un marcador en la sangre, una variación igual a la de aborígenes australianos. Con esto pudimos demostrar que sus antepasados deben haber tomado una ruta que pasó por la India cuando salieron de África", explica Wells. Poco después, un segundo grupo de africanos viajó hacia el norte, estableciéndose en el Medio Oriente, la India y luego en Asia Central. De este segundo grupo viajó gente a China, y no volvieron a tener contacto con otros humanos. Tras generaciones, desarrollaron la apariencia física que hoy los caracteriza. Los primeros hombres que llegaron a Europa, en tanto, provenían de Asia Central, dice Wells. "Pareciera ser que la humanidad llegó hasta Asia Central y permaneció allí unos 10 mil años antes de que salieran grupos a poblar el resto del mundo. Por eso todos los descendientes de estos pueblos que ahora habitan el planeta tienen el ADN de un único hombre que vivió en Asia Central hace 35 mil años". El genético afirma en el documental que los chinos, rusos, indígenas americanos, europeos, hindúes y demás grupos étnicos del planeta tienen un marcador genético en común, que han heredado a través de su historia.

















La separación por razas, acotó, ocurrió hace apenas unos 20 mil años, condicionada por el lugar y el clima, pues a menor calor era necesario reducir la cantidad de melanina (sustancia que da el color de la piel) y, por ende, poseer una tez más clara para absorber los rayos solares y producir vitamina D. De Asia Central partieron también hasta Siberia, para luego cruzar el círculo polar Ártico, adaptándose a temperaturas inferiores a los 70° bajo cero. "Este segundo grupo de siberianos son los ancestros de los indígenas americanos. Nuestra investigación ha demostrado que la mitad de ellos desciende de un sólo hombre que cruzó el Estrecho de Bering hace 13 mil años, lo que sugiere que el grupo de viajeros que cruzó de Asia a América contaba con sólo dos o tres hombres", asegura Wells.







El experto concluye que todos los seres humanos tienen un ancestro común "de hace apenas dos mil generaciones, lo que disminuye drásticamente la importancia genética del concepto de raza".

Este estudio es uno entre muchos de los realizados por instituciones de investigación estatales y no estatales, universitarias y no universitarias de todo el mundo pero lo cito por su característica de trabajo público ya que muchos otros estudios son de carácter por lo menos discreto.
















En esta gran expansión, se conformaron los pueblos y las razas como descendientes de linajes; con el tiempo el aislamiento de los pueblos dio paso a una expansión que creó pueblos mestizos en los límites de los territorios, dio lugar a mezclas de pueblos nómadas que se establecían temporalmente en territorios.














Ejemplos de esto son las expansiones nórdicas que proceden de mezclas raciales existentes en el Cáucaso, que se desplazaron a Escandinavia para luego desparramarse en el sur, en las sucesivas oleadas de los pueblos asociados a las culturas preceltas, celtas, nórdicas y eslavas.








En España, es de destacar el caso de las culturas del vaso campaniforme que desde la península se extendieron por todo el área indoeuropea; en el colegio hablaban con cierta imaginación de la primera proyección cultural de España en Europa; y el caso vasco, pueblo que, siendo heredero de grupos de linaje caucásicos preindoeuropeos, dominó y se convirtió en élite cultural de pueblos indoeuropeos posteriormente.















En relación con los tiempos actuales, las poblaciones, gracias a la movilidad producida por la tecnología, se desplazan a distancia por razones de trabajo, gusto o necesidad creando espacios cada vez más multiétnicos.







Este es el caso de los USA; pero en ellos prevalece una cultura aunque influida y modificada, así, hasta 1914 se entendían como herederos de la cultura británica y a partir de ahí, pasada la edad de la inocencia, se entendieron como hijos de Europa (Occidente) mitificada en el París de la torre Eiffel; hoy día su cultura está más influida por grupos étnicos distintos.

5 ene 2010

Migraciones

A partir de 1450, aproximadamente, una serie de causas concurrieron para dar un nuevo giro a las tendencias económicas, que culminarían a finales del siglo con nuevos descubrimientos marítimos, cuyos efectos no se sentirían hasta el siglo XVI.











En realidad, hasta que Europa encontró nuevas rutas marítimas se hallaba encerrada en todos los frentes. África, con un desierto inhóspito, un Atlántico sin fin, y al este unos países de difícil penetración.




















Las principales consecuencias de los descubrimientos marítimos fueron las siguientes: se sacaron de continentes lejanos productos, nuevos o ya conocidos, en cantidades que fueron aumentando; las mercancías europeas y en particular los productos manufacturados se extendieron a lo largo de mercados más vastos; el aumento de la riqueza y de los descubrimientos sanitarios aumentaron la población de manera que un número considerable de europeos emigraron a América, explotándola, y en cuyo trabajo se vieron ayudados por los esclavos que llegaban procedentes de África.



















El hacinamiento y la falta de salubridad en los barrios obreros de las grandes ciudades europeas, véase Dickens, supusieron un gran acicate para lo emigración.















Actualmente, el problema es muy distinto en el enfrentamiento Norte-Sur, los inmigrantes no llegan a países vacíos sino a lugares muy poblados, con asentadas tradiciones. Sin embargo, ellos traen las suyas, muchas veces difícilmente compatibles con las nuestras.

26 ago 2009

Crisis








Se está extendiendo la idea de que la responsabilidad, por la crisis económica actual, se debe a una política monetaria excesivamente expansiva, durante demasiado tiempo, por parte de la Reserva Federal americana y otros bancos centrales.














Políticas menos expansivas no hubieran permitido las tasas de empleo que hemos tenido, haciéndolas compatibles con el derroche electoralista de los diversos gobiernos.






Sin embargo, los políticos, más o menos afines al gobierno, acusan insistentemente a la desregulación de los mercados, lo que llega ya al militante de base y se oye en cualquier sitio.






No existe algo más regulado que el mundo financiero; instituciones como el Banco Central Europeo o la Reserva Federal pueden ser cualquier cosa menos mercado libre, las normas políticas que dictan a quién se debe dar crédito, en función de su etnia o su barrio, puestas en marcha por la administración Clinton están en el origen de la crisis.