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1 may 2015

Programas históricos míticos

En otras entradas del blog he citado a las corrientes soterradas de la historia que se repiten a lo largo del tiempo y que siendo protagonizadas por hombres, éstos no son conscientes de las fuerzas que los mueven. Así pues, hay otro tipo de operaciones históricas que responden a planes y programas elaborados por reducidos equipos cuando no por un solo hombre. A éstos los llamamos ortogramas cuando su realización requiere generaciones y cuando guía a los pueblos en auténticas misiones históricas. 


















En algunas ocasiones los programas se superponen a corrientes intrahistóricas, éste es el caso de la expansión del Islam desde el desierto pétreo hacia Mesopotamia y Persia; el programa lo elaboró Mahoma y consiguió unificar las tribus con un objetivo esta vez. 
No se conformaron con devastar las riveras del Tigris y el Eúfrates, se lanzaron a la conquista del mundo para su fe. 


















En el caso de España, país situado en la encrucijada de África y Europa, chocan dos corrientes intrahistóricas: la que viene de África por el Sur y la que viene del Este por los Pirineos. Pero la Reconquista fue un conjunto de planes y programas que se fueron conformando a medida que variaba la correlación de fuerzas entre cristianos y musulmanes. Cuando tomó forma, ya casi había terminado y se desparramó entonces por América, casualmente descubierta, dando lugar al Imperio Español, un imperio inclusivo y civil. Se llevó a cabo una misión histórica y la semilla de la actual hispanoamericanización de USA. Cuando acabó, España siguió su camino como nación intentando restañar la herida producida por la pérdida del Imperio hasta encontrar el ortograma actual de la integración europea. La UE ha superado su objetivo inicial de componente económico de la alianza occidental en Europa para desenvolverse como una burocracia que unifica Europa occidental y oriental hasta la frontera ucraniana, con una moneda única.

















USA, actual potencia hegemónica, busca controlar a China por mar y a Rusia por tierra desestabilizando un poco la UE y sobre todo a su moneda.
El mundo árabe entregado a la competencia entre sunitas y chiitas, busca la expansión del Islam a través de la caridad salafista y la inmigración a Occidente.














El mundo siempre ha vivido su historia de forma caótica, las potencias han intentado controlar este caos y la Historia (ciencia) ordenar la información sobre lo que ha ocurrido.

18 mar 2013

Ciclos históricos

Debajo de la Historia, pero en la historia, hay unas corrientes soterradas que hacen y fuerzan el desarrollo de lo visible según las circunstancias. Es por ello que, extrañamente, al menos algunas fases de la Historia se parezcan.








 









A partir de la Guerra de la Independencia, la influencia de ese acontecimiento en las corrientes históricas ha posibilitado 3 ciclos temporales con ciertas similitudes. Un primer ciclo desde 1808 hasta 1868 con la penetración de nuevas ideas y la división de España en dos bloques ideológicos: un bloque afecto a las novedades de la ilustración y la revolución francesa, y otro tradicional que entiende el ser de España como una especie de reconquista espiritual. 

La francesada y las tres guerras carlistas son consecuencia de lo dicho.








 








El segundo ciclo comienza tras la catástrofe de la 1ª República y el cantonalismo. En él los liberales, cuyas peleas habían causado tanta inestabilidad en el periodo anterior, decidieron compartir el poder, alternándose en él sus partidos liberal y conservador, y restaurando la monarquía borbónica. Se experimentó un crecimiento sostenido y acumulativo, y se restauró la nación.






 






El régimen, sin embargo, sufrió el desgaste de la pérdida de las últimas colonias en América y el Pacífico, de manera que el pueblo perdió poco a poco la fe en la situación, o más que el pueblo la intelectualidad. 

Los desastres de la guerra en el Rif, en la que en un día murieron cerca de 10.000 españoles, ocasionaron motines y una fuerte desestabilización; la dictadura posterior de Miguel Primo de Rivera enderezó temporalmente la situación pero la crisis de 1929 se la llevó por delante.















El deterioro de la II República culminó en una bestial guerra civil que, tras la victoria de Franco, dio lugar a una larga dictadura modernizadora, en el terreno económico, y que culminó con una segunda restauración en la cual nos encontramos.  

La transición surge de un pacto con la oposición y desemboca en una democracia con luces y sombras pero intercambiable con las de nuestro entorno.






 






El nuevo cambio de ciclo se adivina en las crisis aquí citadas. Así, hoy vuelve a jugarse la subsistencia de la nación y posiblemente una nueva república, sin que los nuevos republicanos den la sensación de haber aprendido gran cosa de las dos anteriores. Todo esto nos remite a la baja calidad de las clases dirigentes en España con la consecuencia de la debilidad del pensamiento y análisis político nacional.

4 oct 2011

Estados actuales y viejos reinos

Uno de los defectos más recurrentes de los politicastros metidos a historiadores es la utilización, por interés político, de conceptos anacrónicos. Así por ejemplo, inventarse un hilo de Ariadna que vaya tejiendo el caminar histórico desde el antiguo Reino de Aragón hasta la actual autonomía aragonesa; y he puesto el ejemplo aragonés porque no es peligroso, es decir los ciudadanos de Aragón no hacen de eso cuestión fundamental como en el País Vasco, Navarra o Cataluña.






















Lo cierto es que los antiguos reinos medievales son fruto de la casualidad, que está nadando dentro de las posibilidades históricas dadas; es decir, las tendencias históricas marcan y la casualidad surge en ese margen, de manera que el caos puede variar en el futuro esas mismas tendencias históricas.





















Los viejos reinos se fueron agrupando porque lo demandaba la balanza de poder en los diversos escenarios de las naciones históricas. A esto no era ajeno el surgimiento de tecnologías y realidades económicas que llamaban a economías de escala.





















Como muy bien ha definido Gellner en "La Invención de la Tradición"
el nacionalismo sólo apareció y se convirtió en necesidad sociológica en el mundo moderno. En épocas anteriores (la fase "agroalfabetizada" de la Historia), los gobernantes tenían pocos incentivos para imponer la homogeneidad cultural sobre aquellos a los que gobernaban. Pero en la sociedad moderna el trabajo pasa a ser de tipo técnico. El hombre debe operar una máquina y debe aprender. Existe una necesidad de comunicación impersonal, libre de contexto y con un alto grado de estandarización cultural.






















Por eso, la realidad política actual por su historia, por el desarrollo de la modernidad, por la tecnología y la economía, es el Estado Nación tendente a procesos muy avanzados de globalización; esa es la causa de que nada tengamos que ver en el sentido nacional, sí en otros sentidos, con la Edad Media.
































El origen y legitimidad del derecho a la autonomía está en la CE de 1978, como muy bien dicen los siguientes artículos:








Artículo 137.


El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.






Artículo 143.


1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.


2. La iniciativa del proceso Autonómico corresponde a todas las Diputaciones interesadas o al órgano interinsular correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. Estos requisitos deberán ser cumplidos en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo adoptado al respecto por alguna de las Corporaciones locales interesadas.

17 feb 2010

El descubrimiento de América










Muy atrás, incluso debajo de la historia política (la que tiene nombres propios), hay unas corrientes soterradas, que llamaremos intrahistóricas, marcando unas tendencias cuyo origen se pierde en el tiempo pero que van perdiendo fuerza bajo el dominio de los desarrollos técnicos.
















Uno de estos mecanismos, relatado en "Los Siete Pilares de la Sabiduría", es el que se produce entre el Yemen, el desierto árabe y la zona mesopotámica. El Yemen fue llamado en el pasado Arabia feliz; protegido por altas montañas con abundantes acuíferos y manantiales, tenía una agricultura rica lo que provocaba un fuerte crecimiento de la población, esto traía disturbios políticos cuya consecuencia era la expulsión de tribus sobrantes al desierto.

















Estas gentes tenían dos opciones: morir de hambre y sed o aprender a sobrevivir en el desierto. Los que sobrevivían se convertían en el aporte humano fundamental del nomadismo árabe. Pero los nómadas hostigaban sin descanso las abiertas fronteras de Iraq, país bañado por los ríos Tigris y Eúfrates y, por lo tanto, de pujante agricultura; los nómadas eran la aportación humana más importante para Mesopotamia.
















Otra corriente se producía entre las tribus procedentes de Asia que penetran en Europa occidental, otra intermitente es la de los pueblos que atraviesan el estrecho de Gibraltar hacia Europa y citar por último la marea humana que penetró por el estrecho de Bering, cuando estaba libre de hielos al final de la glaciación, y fluyó por América hacia el sur.


















Incluso Thor Heyerdal ha demostrado una comunicación de este tipo, esta vez marina, entre las costas de Chile y las islas del Pacífico.


















Pero el desarrollo de la era tecnológica dificulta la continuidad o quizá lo vemos demasiado cerca para apreciarlo. Por eso el descubrimiento, exploración y colonización de América es un hecho organizado y consciente de magnitudes descomunales, realizado por un puñado de naciones europeas y creando una neo Europa. Entre estas naciones está España; siempre sorprende la perspicacia de Werner Herzog para representar la aventura equinoccial de los marañones de Aguirre.
















Como dejó dicho Ramiro de Maeztu: "El mismo año en que llevamos la Cruz a la Alhambra descubrimos el nuevo continente. Fue un 12 de octubre, el día en que la Virgen se apareció a Santiago en el Pilar de Zaragoza. La corriente histórica nos hacía tender la Cruz al mundo nuevo".

6 feb 2010

Nación histórica versus nación política







Hay algunas corrientes historiográficas que hablan de la Europa de las cinco naciones; esto no quiere decir que crean en la existencia de unos entes metafísicos de vida eterna o hemieterna.
















No, de lo que hablamos es de la existencia de unos teatros de operaciones históricas, unos espacios geopolíticos, geoeconómicos, geográficos y culturales que se desempeñan en una parte de la historia; es decir, tienen un comienzo y tendrán un final.









Ni que decir tiene que, como sabemos, la mayor parte de la historia de los pueblos que constituyen la especie humana se ha desarrollado sin tener en cuenta estos espacios; las bandas de cazadores recolectores no tenían Historia, es decir Ciencia Histórica, ya que ni ellos ni otros eran capaces de determinar esas realidades.















En el caso concreto de la península ibérica, para que aparezcan estos espacios es necesario que lleguen los fenicios y griegos; estos pueblos, que eran grandes navegantes, fueron capaces de circunvalar la península y apreciar los movimientos intrahistóricos que se producían en su seno. 

Las diferentes tribus y pueblos no eran todavía conscientes de las implicaciones de esas fuerzas.










Tras las guerras púnicas, la península pasa a formar parte del Imperio Romano; los romanos entienden perfectamente el sistema peninsular y denominan al territorio a colonizar y romanizar, Hispania. Sin embargo, el territorio es demasiado amplio para la época y los romanos lo dividieron en tres provincias primero y luego en dos.
















Las corrientes de comunicación, entre los diversos territorios y pueblos, son ya más conocidas por los propios protagonistas. La continuidad histórica de esos espacios alberga en su seno, a lo largo de la historia, diversos entes políticos.










En España existió el reino de los godos, Al Andalus, los reinos cristianos y, finalmente, el naciente Estado español de los Reyes Católicos.










Hemos tenido a Portugal dentro del Estado entre 1580 y 1640, hemos formado parte de un Imperio hispano americano donde no se ponía el sol y ahora formamos parte de la UE.













No podemos descartar que en el futuro, la nación histórica cuente con otras naciones políticas según las vicisitudes que ocurran. 

¿Tienen las naciones históricas fin? Sí, como cualquier obra humana, el fin será cuando las relaciones entre los seres humanos se desarrollen en espacios virtuales y se relegue a secundario el espacio físico, entonces dejarán de operar esas performances geográficas.







Pero ni en el improbable  caso de que se viviese en un Mátrix virtual se podría eludir a la nación cultural que es el idioma. Y aun así la constitución de interlinguas simples (los idiomas se hacen más sencillos con el tiempo lo que conviene a los políticos) podría evitar la división de las lenguas como ocurrió con el latín.