25 jul. 2010

Andalucía y Huesca

La Corona de Castilla fue conquistando paulatinamente los territorios del sur peninsular. Fernando III protagonizó la conquista de todo el valle del Guadalquivir en el siglo XIII. El territorio andaluz quedó dividido en una parte cristiana y otra musulmana hasta que en 1492 la conquista de la Península finalizó con la toma de Granada y la desaparición del reino homónimo.






















En la etapa que va desde el siglo XIII al XVI, Andalucía fue la California española, riadas de gente fluían a ella para alimentar la mano de obra agrícola, los servicios de las ciudades o la realización de obras. En Sevilla había algo tan inusual en la época como la sopa boba.








Es en el siglo XVI cuando Andalucía explotó más su posición geográfica, ya que centralizó el comercio con el Nuevo Mundo donde tuvo un papel fundamental en su descubrimiento y colonización. Sin embargo, no existió un verdadero desarrollo económico en Andalucía debido a las numerosas empresas de la Corona en Europa.










El desgaste social y económico se generalizó en el siglo XVII y culminó con la conjura de la nobleza andaluza contra el gobierno del Conde-Duque de Olivares en 1641.




















Las reformas borbónicas del siglo XVIII no remediaron que, España en general y Andalucía en particular, fueran perdiendo peso político y económico en el contexto europeo y mundial. Asimismo, la pérdida de las colonias españolas de ultramar irá sacando a Andalucía de los circuitos económicos mercantilistas.











Esta situación se agravó durante los siglos siguientes, y Andalucía pasará de ser una de las regiones más ricas de España a una de las más pobres, a finales del fallido proceso de industrialización en el siglo XIX. A partir de ahí, Andalucía va a exportar trabajadores a la escuálida revolución industrial vasco-catalana.




















El eje estructural de la economía española contemporánea pasaba por Andalucía, Madrid y Vizcaya; de manera que el incremento de la producción agrícola, propiciado por la mecanización del campo andaluz, creaba capitales que gestionados por el poder financiero vasco, ubicado en Madrid, se invertían en la industria, primero vizcaína y luego vasca; todo ello vigilado por el poder político-militar situado en Madrid en hermandad con el poder financiero.








Cataluña se industrializa de manera autónoma, creando su propio poder financiero, pero la necesidad de controlar el mercado español le llevará a situar sus bancos también en Madrid, en connivencia con los vascos, aunque más tarde.

























A Huesca, los musulmanes que la conquistaron sobre el año 713, la denominaron "Washka". Se convirtió en un importante y estratégico punto de defensa islámico frente a las invasiones de los cristianos y los francos. Pedro I de Aragón la reconquistó el 26 de noviembre de 1096.






Se convirtió en la capital del Reino de Aragón hasta el año 1118. La diversidad de culturas que se dieron cita en la ciudad hicieron que ésta floreciera económicamente, destacando la producción de artesanía.
















La expulsión de los judíos en el año 1492 y la disgregación de la comunidad morisca en el siglo XVI acabaron con la producción y el comercio de artesanía que tanto esplendor había alcanzado, convirtiendo a Huesca en un mercado agrícola y entrando en un proceso de profunda depresión económica.








Huesca, en el siglo XVII, recuperó parte de su poderío agrícola, que había propiciado la gran riqueza del románico altoaragonés; la sustitución de la población morisca por colonos procedentes de Francia y la llegada a Huesca de capital procedente de los mercenarios aragoneses que luchaban en Europa dieron lugar a la construcción de los magníficos caserones fuertes de los valles pirenaicos.
Fue el centro de operaciones del guerrillero Felipe Perena durante la Guerra de la Independencia.








La mecanización del campo y la caída de los precios agrícolas, así como la exigua y tardía industrialización, han dado lugar a una emigración masiva sobre todo a Barcelona, ya se sabe que "som six millons" pero sin inmigrantes seríamos dos.









Su economía tradicional, perteneciente al sector primario con predominio de los cultivos cerealistas y forrajeros apoyados por una cabaña ovina importante, se ha visto muy modificada en los últimos años por el ascenso imparable del sector industrial, de servicios y comercio, seguido del turismo. A estos efectos, es de destacar el papel de Zaragoza y su capacidad comercial y logística en el sector noreste peninsular, que influye claramente en Huesca.

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