1 jun. 2011

La sífilis

El nombre de Sífilis se debe al médico y poeta veronés Girolamo Fracastoro, en su publicación, el año 1530, de un poema compuesto de 1300 versos. Fracastoro fue además astrónomo, compañero de estudios de Mikulasz Kopernik (Nicolás Copérnico) en la Escuela de Medicina de la Universidad de Padua, hizo incursiones también en la Geología y la Filosofía. La opinión médica de Fracastoro ya se evidencia en el título de su poema: "Sífilis o de la Enfermedad Francesa".





















Todo lo describe poéticamente, con componentes mitológicos. Refiere que Ilceus, un cazador, mata al venado sagrado de Diana, y Apolo (gemelo de Diana), con la furia propia de su rango, lo castiga con el humor de la enfermedad. La diosa Callirhoe se apiada del cazador y le enseña los poderes curativos de los metales, particularmente del mercurio. Las dos primeras partes las escribió en la década de 1510, pero luego añadió la tercera parte, en la década de 1520, donde incluye a un pastor y cazador de nombre Syphilis (o Syphilus, tal vez una forma medieval del Sypilus de la obra Metamorphosis de Ovidio), en lugar del pastor Ilceus.


























Existen 3 hipótesis del origen de la sífilis: su probable procedencia del Nuevo Mundo, la mutación de otras treponematosis ya presentes en Europa y el transporte desde el Viejo al Nuevo Mundo. Las preguntas clave giran en torno a si la enfermedad estaba presente en la Europa precolombina (antes de 1492) y, en caso de que la presencia de treponematosis precolombina fuera confirmada, cabe preguntarse si era sífilis.








La enfermedad era aguda y de evolución rápida con gran mortalidad en los siglos XVI y XVII pero a partir del siglo XVIII se convirtió, por aumento de la resistencia inmunológica, en una enfermedad de evolución lenta con un alto porcentaje de autocuraciones que no pasan de la fase primera o segunda, evolucionando hacia la muerte o la cronicidad en las fases tercera y cuarta.
















Es posible que los españoles se contagiasen de sífilis a través de la realización del coito con vicuñas y llamas, y que luego, contagiasen de la enfermedad a las prostitutas francesas en Nápoles; quienes a su vez contagiaron a italianos y franceses.

















La enfermedad ha sido llamada Mal Español, Mal Francés y Mal Italiano sucesivamente por las naciones opuestas.

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