1 jun. 2011

Emilio Salgari y Karl May

Es curioso... cuando los chavales, chicos y chicas íbamos al colegio, no existía el calificativo de libros de lectura juvenil al contrario de lo que sucede en el segmentado mundo actual. Los autores y obras más populares eran: Los Tres Mosqueteros, El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas), Viaje al Centro de La Tierra, El Amo del Mundo, Viaje a La Luna, La Vuelta al Mundo en 80 días (Julio Verne), Moby Dick (Herman Melville), La Isla del Tesoro (Robert Louis Stevenson)...























Entre los más populares destacaban Karl May y Emilio Salgari, estos autores habían escrito sus libros sin pretensiones, orientados al lector obrero joven que sabe leer y a la empleada que tiene educación básica. Esta clase social era numerosa en países como Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, y en ese tiempo no tenía que competir con el numeroso entretenimiento audiovisual e informático actual. En España, en esa época, no había una masa crítica de lectores de este tipo, la habría ahora pero claro ya compitiendo con otros divertimentos. Así pues, a nosotros nos llegó la obra de estos autores como libro de uso infantil, juvenil y escolar.























En el caso de Karl May, sus novelas de aventuras vienen siendo reeditadas de forma continuada desde que fueron publicadas por primera vez en vida de su autor. Podríamos decir que May representa para los alemanes lo que Verne para los franceses o Salgari para los italianos.






















En España las novelas de Karl May comenzaron a publicarse en 1927, en una edición de Gustavo Gili. Posteriormente, en los años 30, Editorial Molino, especializada en novelas de aventuras, adquirió los derechos de la edición española y comenzó a publicar los primeros títulos, algunos de los cuales aparecieron en plena guerra civil. Parte de la familia Molino, propietaria de la editorial, se exilió en la Argentina, donde aparecieron nuevos títulos de May.






















Ya de vuelta a España, las ediciones de los años cuarenta alcanzaron un éxito notable, como las de los años cincuenta. La colección aparecida durante los años 60, en cambio, empezó a poner de manifiesto el declive que las lecturas de May tendrán entre los jóvenes, frente a otros autores del estilo de Enid Blyton, ya declarada especialista en literatura juvenil.






















Por lo que se refiere a las temáticas, los libros de Karl May, escritos todos en primera persona, se sitúan primordialmente en dos escenarios geográficos: el Oeste americano y el próximo Oriente. Las novelas de la serie americana tienen como protagonista a Old Shatterhand y su amigo el indio apache Winnetou. Las que se sitúan en Oriente están protagonizadas por Kara ben Nemsi y su amigo Halef Omar.
Entre 1872 y 1877 aparecieron cinco novelas por entregas.
Posteriormente escribió siete libros juveniles para la revista "El Buen Camarada" que obtuvieron un gran éxito.









La mayoría de las obras de May fueron compiladas a partir de escritos anteriores publicados en diarios y revistas. Una prueba de su éxito es la fundación en 1969 de la sociedad "Karl May" con sede en Hamburgo, y la existencia en Radebeul, cerca de Dresde, de un museo en la que fue su última casa. Se llama "Villa Shatterhand", es decir "Finca Shatterhand".
Otros cultivadores del género fueron: Zane Grey, Salgari y sobre todo, Edgar Rice Borroughs.






















Emilio Salgari nació en Verona el 21 de agosto de 1862 en el seno de una familia de pequeños comerciantes. En 1878 comenzó sus estudios en el Real Instituto Técnico Naval "P.Sarpi", en Venecia, pero no llegó a obtener el título de capitán de gran cabotaje. Su experiencia como marino parece haberse limitado a unos pocos viajes de aprendizaje en un navío escuela, y un viaje posterior, probablemente como pasajero, en el barco mercante "Italia Una", que navegó durante tres meses por el Adriático, atracando en el puerto de Brindisi. No hay evidencia alguna de que realizase más viajes, aunque el propio autor así lo afirma en su autobiografía, declarando que muchos de sus personajes están basados en personas reales que conoció en su vida como marino. Salgari se daba a sí mismo el título de "capitán" e incluso firmó con él algunas de sus obras.




















La primera publicación de Salgari fue el relato breve Il Selvaggi della Papuasia, que apareció por entregas en el periódico milanés La Valigia desde el mes de julio de 1883. También en 1883 se inició en el periódico veronés La Nuova Arena la publicación de su primera novela, Tay-See, que vería después la luz como volumen independiente con el título de La Rosa del Dong-Giang. En octubre del mismo año comenzó a publicarse El Tigre de Malasia, primera versión de la novela inaugural del ciclo de Sandokán, que se editaría posteriormente con el título de Los Tigres de Mompracem, con algunos cambios. La primera novela en publicarse de forma independiente fue La Favorita del Mahdi, en 1887.



















Gracias al éxito de sus obras, consiguió un puesto como redactor fijo en La Nuova Arena que mantuvo hasta 1893. Por entonces tuvo lugar un curioso incidente: ofendido por haber sido llamado "mozo" en un artículo por el periodista Giuseppe Biasioli, lo desafió a duelo. Como resultado, Biasioli tuvo que ser hospitalizado y Salgari pasó seis meses en la cárcel.























En 1889 se suicidó el padre de Salgari, siendo el primero de una impresionante cadena de suicidios familiares que incluye el del propio escritor (1911), el de su hijo Romero (1931) y el de su otro hijo Omar (1963). En enero de 1892 contrajo matrimonio con la actriz de teatro Ida Peruzzi (a la que llamó siempre, cariñosamente, "Aida", como la heroína de Verdi). Ese mismo año nació la primera hija del matrimonio, Fatima, a la que siguieron tres varones, Nadir (1894), Romero (1898) y Omar (1900). También en 1892 el escritor trasladó su residencia a Turín, donde trabajó para la editorial Speirani, especializada en novelas juveniles.







En 1898 el editor Donath convenció a Salgari para que se mudase a Génova, donde trabó amistad con el que sería el más destacado ilustrador de su obra, Giuseppe "Pipein" Gamba. En 1900 regresó a Turín. Las circunstancias económicas de la familia se fueron haciendo cada vez más difíciles, a pesar del trabajo incansable de Salgari para mantener un respetable decoro burgués. En 1907 cesó su contrato con Donath y pasó a trabajar para la editorial Bemporad, para la cual escribiría, hasta su muerte en 1911, un total de diecinueve novelas.









Su éxito entre el público juvenil fue creciendo, llegando algunas de sus novelas a alcanzar tiradas de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa, que tuvo que ser internada en el psiquiátrico de Collegno, cerca de Turín, le condujeron al suicidio. Después de un intento fallido, en 1909, se quitó la vida, abriéndose el vientre con un cuchillo según el rito japonés del seppuku, el 25 de abril de 1911. Dejó escritas tres cartas, dirigidas respectivamente a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turín. La carta a sus editores fue suficientemente elocuente:









"A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semi miseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari"








A lo largo de su prolífica carrera como escritor, Salgari escribió, según su biógrafo Felice Pozzo, ochenta y cuatro novelas, y un número de relatos cortos imposible de determinar. La mayor parte son novelas de aventuras ambientadas en lugares exóticos, aunque cultivó también la ciencia ficción, con la atípica novela Las maravillas del 2000 (1907). En España, muchas de las novelas fueron publicadas por Saturnino Calleja y posteriormente por Gahe divididas en dos volúmenes, con títulos diferentes a los originales. Por ejemplo: Le due Tigri se dividió en dos partes, que se titularon Los estranguladores y Los dos rivales.








Después de la muerte de Salgari, proliferaron las novelas falsamente atribuidas, muchas de ellas escritas por sus propios hijos, Omar y Nadir.

Algunas de las novelas de Salgari están relacionadas entre sí, constituyendo extensos ciclos narrativos protagonizados por los mismos personajes.

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