30 may. 2015

Elecciones

Como consecuencia de las crisis nacionales y siguiendo el calendario del hundimiento, han tenido lugar las elecciones municipales y autonómicas que afectan a todos los municipios, diputaciones y a las autonomías que no son del artículo 151 de la CE; todas menos Andalucía, Galicia, Cataluña y la CAV.







En el mundillo periodístico existe unanimidad en el sentido de que es el PP el que ha perdido las elecciones por goleada y ha sido castigado por los recortes, la corrupción, el encastamiento y el incumplimiento de su programa. Los medios ponen de manifiesto la diferencia con el Partido Conservador británico que ha ganado sus elecciones, esta vez generales, por mayoría absoluta.
Hay que hacer constar sobre esto dos apostillas: el Partido Popular ha sido el más votado en la mayoría de ayuntamientos y CCAA; si el sistema electoral español fuese como el británico, el PP hubiera ganado por mayoría absoluta. En España hay otro sistema electoral y cuando las elecciones acaban, la izquierda tiene tendencia a construir frentes populares por lo que el PP será eliminado de todos los gobiernos salvo donde pueda apoyarse en pequeños partidos de centro como Ciudadanos o el PAR. 






Las encuestas, que auguraban malos resultados a los extremistas de izquierda disfrazados de populistas, han errado y PODEMOS aguanta, convirtiéndose en muleta del PSOE en muchas CCAA y constituyendo la base de las llamadas plataformas rojas municipales; fundamentales en Madrid, Barcelona, Zaragoza y La Coruña. Ciudadanos, lanzado en las encuestas, sufre un frenazo. Ha subido la abstención un punto y han bajado los votos nulos, y en blanco, con una diferencia de participación legal en relación a 2011 de 0.33% menos (prácticamente igual, baja de 61.93 a 61.60).







Los populistas ganan la baza a Ciudadanos y serán determinantes para la izquierda apoyando a los nacionalistas radicales en Cataluña y CAV. Ciudadanos elimina del mapa a UPyD, IU desaparece en muchos sitios y bajan los regionalistas: PAR, CHA, PA  y CC. Las plataformas rojas están planteando ya medidas delirantes que nada tienen que ver con la lucha contra la corrupción, la reactivación del empleo, la economía, el fin de los recortes y con lo escrito en sus programas.





El panorama de nuestra España no puede ser más desolador con un cambio de régimen a la vuelta de la esquina, con propuestas imposibles que reducirán España a una Venezuela sin petróleo.

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