15 may. 2010

Sincretismo y aportaciones de Occidente

Desde finales de abril, coincidiendo con las celebraciones de San Jorge y primero de mayo, todo Occidente, desde la noche de los tiempos y hasta que la inmigración descontrolada y el olvido acaben con toda tradición, ha venido tomando precauciones para ponerse a salvo de las alteraciones atmosféricas, y para reencontrar el equilibrio perturbado por el encuentro de las fuerzas telúricas y las de la superficie de la tierra que se produce en esa época.


























Cuando una civilización obtiene la supremacía de manera tan global como la Occidental cristiana, tiene la posibilidad de marcar la pauta en el mundo entero en campos diversos.

















Por ejemplo en Méjico, que es un país occidental fundamentalmente cristiano, existe la tradición de que los campesinos peregrinen a la capital federal para honrar a la Virgen de Guadalupe que, como sabemos, procede de Extremadura aunque hay mucha devoción en Guipuzcoa. Se sabe que en el Méjico precolombino los campesinos peregrinaban a Tenochtitlan (Mejico D.F.) para honrar a la diosa Quetzalcoatl.


















En Navarra, hay un santuario en el monte San Miguel de Aralar que se encuentra en la frontera entre Álava, Navarra y Guipuzcoa donde, con toda probabilidad, debió de haber un santuario precristiano. De la misma forma hemos exportado al mundo entero: el calendario, los ritmos temporales de la vieja Europa y así se celebra el fin de año el 31 de diciembre en Singapur y hablamos de verano o invierno en el Ecuador.



























Una de las cosas que hemos exportado es el sistema industrial capitalista, de crecimiento sostenido e innovador; hasta en la época de la guerra fría se ponía en cuestión la propiedad de los medios de producción pero no el sistema industrial.








¿Ha sido el sistema capitalista consustancial al Occidente cristiano? No, durante muchos años (toda la Edad Media) no hubo ni esbozo; sin embargo, en plena decadencia y olvidado el cristianismo, observamos la radicalidad de la conquista mundial de los corazones y las mentes. Todo el mundo quiere ganar dinero, que se creen puestos de trabajo e innovar, claro que esto a veces choca con las identidades culturales de los diversos países y civilizaciones.

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