23 oct. 2010

Matrix

Recuerdo que hace unos años, bastantes años ya, estaba de vacaciones en Pamplona, había pasado allí los Sanfermines y todavía disponía de unos días. Cuando se acaba la fiesta, Pamplona entra en una especie de sopor, quienes se fueron de vacaciones en julio, para no estar, no han vuelto, quienes han estado, se han ido; vamos que no queda nadie. Aquel día me había citado para comer con un matrimonio amigo y después decidimos ir al cine.













En Pamplona hay, y ya había entonces, unos multicines de gran éxito pioneros en esa actividad de colocar las salas en espacios con numerosas actividades de entretenimiento, en eso fueron de los primeros en España; ahora ya prácticamente todas las salas que se abren se colocan en grandes superficies comerciales o grandes espacios de ocio.












Tomada la decisión, solo quedaba decidir cuál era la película que íbamos a ver. Había cuatro o cinco, pero descontadas las radicalmente infantiles nos quedamos con dos; habíamos pensado que ese día no iríamos a cines de arte y ensayo o a cineclubs, queríamos una simple película de entretenimiento para quitarnos la modorra del día.








De las dos películas que habíamos seleccionado yo elegí una pero mi amigo, el marido del matrimonio, eligió la otra. Se trata de un cinéfilo de los que en tiempos compraban "Cahiers de Cinema", ante esto hicimos lo que dijo y ese fue mi encuentro con Matrix. En un principio me pareció una simple película de ciencia ficción pero pronto me di cuenta que había algo más, la idea del solipsismo, de la necesidad de programación ajena, Kant, Baudrillard, todo estaba ahí magníficamente realizado, interpretado y con excelentes efectos especiales.













La película ha pasado a ser de esas que llaman de culto, no sólo por la magnífica actuación, realización y puesta en escena sino porque representa un poco nuestra vida, la vida programada de lo políticamente correcto.












Thomas A. Anderson (Keanu Reeves), de día es programador informático y por las noches un hacker que utiliza el alias de Neo. Lleva toda su vida intuyendo que hay algo más, que hay algo que falla, cuestión que se ve reafirmada con un mensaje recibido en su ordenador con el texto: Matrix te posee. Así, Neo comienza la búsqueda desesperada de una persona de la que sólo ha oído hablar: otro hacker llamado Morfeo (Laurence Fishburne) que puede darle la respuesta a las preguntas que tanto le atormentan: ¿Qué es Matrix? ¿Por qué le posee?









Morfeo y su equipo, al darse cuenta de que sus enemigos están buscando a Neo, deciden entrar en contacto con él. Otra hacker, Trinity (Carrie-Anne Moss), le conduce hasta Morfeo y la respuesta que busca.










Pero para obtenerla debe renunciar a su vida anterior y a todo lo que había conocido antes. El símbolo de dicho proceso es aceptar tomar una pastilla roja, en cambio, otra pastilla, la azul, podría devolverlo a su mundo actual sin que, aparentemente, nada de lo que está sucediendo hubiera pasado. Neo acepta tomar la pastilla roja, olvidar su vida y todo lo que conoce para descubrir qué es Matrix.






















Neo descubre que el mundo en el que creía vivir no es más que una simulación virtual a la que se encuentra conectado mediante un cable enchufado en su cerebro. Los miles de millones de personas que viven (conectadas) a su alrededor, están siendo cultivadas del mismo modo para poder dar energía a las máquinas. Esta ilusión colectiva (o simulación interactiva) es conocida como The Matrix, -la matriz-.









El grupo de rebeldes del mundo real liderados por Morfeo, rescata a Neo de la cosecha de personas donde se encontraba preso. Una vez liberado y "a salvo", Morfeo le explica en qué consiste la realidad.

















Se encuentran cerca del año 2199 y la humanidad está esclavizada por las máquinas, que tras el desarrollo de la Inteligencia Artificial se rebelaron contra su creador, el hombre. La revolución desembocó en una gran guerra por la supervivencia de ambos contendientes; ésta a su vez, desembocó en el deterioro del medio ambiente, haciéndolo insostenible para hombre y máquina.

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