2 oct. 2010

Derivas del 68

A partir de 1968, en realidad de cualquier fecha posterior al periodo de crecimiento económico, de paz y de aumento demográfico más importante tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo en Europa un estallido lúdico festivo al que un tanto alegremente llamaron revolución.

















Como he explicado
aquí, la causa subyacente, al margen de la extensión de la riqueza y el confort, fue la existencia de una clase social hija del baby boom (fuerte crecimiento demográfico en términos relativos ocurrido en Occidente tras la II Guerra Mundial), es decir jóvenes adultos que no tenían que trabajar.



 







Hasta ese momento, la clase de los universitarios era extremadamente minoritaria, y una de dos o eran hijos de ricos o eran becarios que debían matarse a estudiar; sin embargo, en esa época ya se había producido la masificación y abaratamiento social del estudiantazgo.







Eran jóvenes, eran muchos, tenían cierta cantidad de dinero y vivían sin trabajar. Se generaron todo tipo de ideologías delirantes que antes habían sido patrimonio de la bohemia, las gentes que luego serían herederos de la clase media vivieron en un mundo de ingenuidad, fantasía y buenismo.








 



Como herencia de esa borrachera aparecieron grupos terroristas de ultraizquierda y anarquistas pero en algunos países de Europa, con problemas regionales, se alimentaron movimientos voluntaristas hacia la secesión. No quiere decir esto que los buenos burgueses, las clases medias apoyaran esto sino que, a pesar de ver la imposibilidad de éxito en esos movimientos, no dejaban de tenerles cierta simpatía.
















Tras muchos años, de aquellos polvos han venido estos lodos, los españoles hemos elegido a líderes que nos cantan al oído melodías de bondad y paz. En el País Vasco y en Cataluña la entrada en el Mercado Común, y el desarrollo de la UE, ha levantado expectativas de delirio.












El Estado puede ser sustituido por una UE capaz de garantizar la moneda, el mercado interior, las libertades y la defensa; un súper Estado capaz de hacer innecesarios a los viejos Estados europeos.







Los sueños de los nacionalistas de clase media se unen a los delirios de los radicales, a los que la eficaz acción policial ha privado y está privando cada vez más de la posibilidad de atentar, presionar, intimidar, chantajear y violentar. La orgía nacionalista aparece gratis como dice López Tena: los beneficios del Estado son ya garantizados por la UE juguemos al Estadito independiente-dependiente.



















Creen que las cosas van seguir igual, que la crisis no pasará factura, que olvidarnos de la debacle espiritual de Europa y España es posible.



















De todas formas las minorías conscientes deben elegir, en este sombrío contexto, hacia donde quieren ir, si hacia el BENELUX o hacia los Balcanes. Yo soy tremendamente pesimista.

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