12 ene. 2011

El camino del símbolo

Si apreciamos la Historia de la humanidad, desde un punto de vista simbólico, podemos dividirla en cuatro grandes etapas. Estas etapas son consecuencia de un razonamiento moderno, es decir son vistas desde una perspectiva actual, dando más importancia a los tiempos más cercanos a nosotros y diluyendo los tiempos lejanos en masas más homogéneas.





















De esta forma, apreciaríamos una primera etapa animal donde hombre y mono se confunden, etapa inconsciente, irracional, casi vegetariana, de animal subido a un árbol, de comedor de fruta, sin ética, casi instintiva.






















Esta etapa primigenia podríamos calificarla de tiempo unitario, tiempo monario, monacal, de realización del TAO.





















Ying y yang se encuentran juntos, el animal coopera en la alimentación, en la procreación de forma comunitaria pero no de manera libre sino irracional, sin sojuzgar ninguna de las partes a la otra, en un perfecto equilibrio.









El equilibrio se rompe en el momento en que el hombre, convertido en ser inteligente, deslinda de forma mítica la ruptura de su unidad primigenia; es la segunda época, la época del cazador.






















En esta segunda etapa, el cazador es el máximo productor de alimentos para la familia, en tanto que la hembra sigue teniendo valor como recolectora y en la reproducción. En esta época, la ruptura del TAO se ha realizado pero el efecto todavía no es manifiesto, de manera que los mitos continúan siendo masculinos y femeninos, es la época del cazador.























En una tercera etapa tenemos la aparición de la agricultura, arte en el que la mujer va a desempeñar un papel importante pues genera la base alimentaria y procrea a los hijos, mientras que el papel del hombre aparece como valor complementario, es decir cazar. El hombre tiene su papel reproductivo, pero la esencia está en la hembra. Es la época de Ama Lur, la época tántrica, matriarcal, prearia.































Tras ese tiempo, y coincidiendo con las invasiones arias en Europa y las semitas y mogólicas en Asia, reaparece la idea del dios guerrero, la mujer deja de representar el valor fundamental; es la cuarta época, en la cual nos encontramos, la época patriarcal.








El hombre es mucho más de lo que la mente racional puede alcanzar a comprender. Para expresar la realidad del hombre, sólo el arte puede acercarse algo.

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