1 sept. 2011

Zapatero y la memoria histórica

Como he comentado en otras entradas del blog, Zapatero tiene una pena honda, (jonda, jonda) por la muerte fusilado de su abuelo paterno en la Guerra Civil.








Evidentemente, no conoció a su abuelo y le pasa como a todos los que hemos nacido con nuestros abuelos ya fallecidos, que tenemos una cierta nostalgia de lo no vivido ante las fotografías color sepia. Pero no, él tiene una indignación y un dolor comparables a aquel que ha perdido a un ser querido o lo ha visto volar por los aires en una explosión.








Sin embargo, parece que sí que conoció a su otro abuelo, el materno, un médico pediatra, antiguo combatiente en el bando nacional y hombre conservador; éste es el que le compraba las chuches. Zapatero digno seguidor del "Hermano Mayor": quien controla el pasado controla el presente, quien controla el presente controla el futuro.










Sin querer, Zapatero nos muestra el ejemplo perfecto de hemiplejia histórica de la que adolece la "memoria histórica"
. Como nos dice el poeta refiriéndose a otra guerra civil de las muchas que jalonan nuestra historia.








"Me están convirtiendo en dos
a riesgo de ser ninguno.
En este Bilbao sitiado
por el vasco neanderthal,
mi sitio es el del artista,
con un abuelo carlista
y otro abuelo liberal."








Este tipo de hipocresía es similar al que tiene en relación con la Iglesia; siempre está echando pestes y alimentando el odio de los antisistema, pero luego a la hora de la verdad se casa por la Iglesia y llega a acuerdos de financiación; a saber: uno para financiar al clero y actividades eclesiales, otro para financiar el cuidado del arte de la Iglesia y otro para financiar la escuela concertada.









Zapatero rojo, feminista y utópico; especie de Marqués de Bradomín al revés cuya jerarquía de valores es: primero yo, después yo y luego joder a la derecha. Ante esto, no importa que se hunda España, el mundo o el PSOE.

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