25 ene 2016

Corrección política

Interesante trabajo donde Fernando Sabater denuncia alguna de las perogrulladas sobre la corrección política. El cambio como perfectamente positivo, como si el tiempo tuviese siempre un sentido progresivo en su desarrollo y no de simple avance, ni siquiera los historicistas más pertinaces. En otras ocasiones ha sido el diálogo, como si tenerlo  con quien te quiere matar fuese una panacea, o la cultura como lo que todo permite. Desenmascarar la estafa del derecho a decidir es otro de los logros de este artículo.

 

 

Ni podemos ni debemos


El País | Fernando Savater





Como están de actualidad las listas, comenzaré con la de quienes pueden saltarse este artículo con tranquilidad, porque la cosa no va con ellos… o como si no fuera. En primer término, los que forman el partido mayoritario del país según las últimas elecciones, dos millones de votos por delante del siguiente. Me refiero, claro está, a quienes no votan, sea porque están en la inopia (“¡y yo qué sé!”) o porque creen pertenecer a la élite (“a mí no me engañan, yo no entro en el juego”). En los comicios con mayor oferta política de nuestra historia reciente no han encontrado motivo para salir de casa (excluyo, por supuesto, a los miles que quisieron votar desde el extranjero y no pudieron hacerlo por una infecta burocracia). La verdad es que no merecen vivir en un país democrático, sino en un establo con televisión y ADSL. Ahí seguirán, hasta que el voto obligatorio les recuerde que son ciudadanos mal que les pese.





Tampoco aspiro a dirigirme a la secta de los cambistas, los adictos en cuerpo y alma al cambio. No a mejorar, a perfeccionar o a corregir, sino a cambiar. Sea adelante, atrás, a derecha o izquierda, eso va en gustos. Odo Marquard, genial pensador minimalista lleno de humor, no un chistoso barato como Zizek, que murió a mediados de pasado año ignorado por nuestros medios, dice: “El prejuicio más fácil de cultivar, el más impermeable, el más apabullante, el prejuicio de uso múltiple, la suma de todos los prejuicios, es el que afirma que todo cambio lleva, con certeza, a la Salvación, y mientras más cambio haya, mejor”. Como voy a intentar exponer razones para evitar el cambio en un punto importante de nuestro ordenamiento político, cuyos adversarios invocan precisamente la necesidad de cambio para liquidarlo, sólo encontraré oídos impermeables a la argumentación en los fascinados por la palabreja de marras.










Y por supuesto nada tengo que decir a los enclaustrados en lo que llaman “pragmatismo”, o sea, los que más allá del Ibex, la prima de riesgo, la tasa de crecimiento o de afiliados a la seguridad social —todo ello muy respetable, desde luego— se contentan con las más obvias letanías: la ley está para cumplirla, la unidad de España no está en venta, queremos muchísimo a los catalanes, y a los vascos es que los adoramos, ay, ¡la gula del Norte! El lema de esta buena gente, porque suele serlo, es: “no nos metamos en honduras”. Nada de explicar con demasiadas teorías la ley, o la unidad, o lo que sea. Lo importante es que no haya jaleo y que los irredentos sepan que todas sus diferencias son bienvenidas y que la Constitución está para dar gusto a todos y que estén cómodos en ella. Si no, se cambia a tal efecto. A fin de cuentas, los nombres de las cosas son lo de menos, lo que cuenta es el business as usual. O, como canta la jota, “que me llamen como quieran, mientras sea de Zaragoza”.





Para el resto, si es que queda todavía alguien por ahí, van las explicaciones prometidas. Porque creo que es imposible combatir racional y democráticamente contra ideologías dañinas, pero muy asentadas, si se renuncia a dejar claro el fundamento de lo que se defiende frente a ellas. O aún peor, si se maneja el mismo lenguaje que el de los antagonistas, pero con invocaciones a que toda exageración es mala o que dentro de la ley todo es posible. Se asegura que es imprescindible para la paz social del país reconocer que España es una entidad plurinacional. No hay inconveniente en asumir algo tan obvio. De hecho, todos los Estados modernos son plurinacionales, siempre —claro está— que esas naciones sean entendidas como realidades culturales.





Los ciudadanos se reconocen en una de ellas o se adscriben a la que prefieren según sus avatares biográficos, aunque lo más corriente es que bajo su opción preferente incluyan elementos significativos de las otras que forman el puzle del país. Esas “naciones” se modifican constantemente, en buena medida por la irrigación de gente de otras latitudes que se instalan a vivir en su ámbito tradicional, pese a los esfuerzos de los guardianes de las esencias por redefinir una y otra vez “lo de aquí” frente a “lo de fuera”. Los nacionalistas locales quieren convertir la diversidad cultural en fundamento de separación política. Es decir, convierten las culturas —optativas, cambiantes, mestizas— en estereotipos estatalizables de nuevo cuño, que definen ciudadanías distintas a la del Estado de derecho común. Aquí comienza lo inadmisible.





Porque precisamente esa fragmentación no aumenta, sino que restringe la libertad de cada cual. Al repartir la ciudadanía por módulos culturales transformados en políticos, se priva a los individuos de su disponibilidad de administrar sus identidades personales como deseen dentro de un marco común que las trasciende y a la vez las acoge democráticamente. La ley estatal compartida, constitucional o similar, permite una igualdad que también Odo Marquard definió inmejorablemente: “Igualdad significa que todos pueden ser diferentes sin temor”. Y sin que esa capacidad libre de autodefinición cultural coarte la capacidad de otros conciudadanos de decidir políticamente sobre lo que atañe a todos.





Tal es la concepción democrática contemporánea, cada vez más alejada de las determinaciones del terruño propias de siervos de la gleba, abierta a la inclusión de los inmigrantes en busca de derechos que puedan llegar de cualquier parte. Y por eso las consultas políticas parciales determinadas por territorios —como si los ciudadanos nativos de una localidad o empadronados en ella se transmutasen en miembros de un estado virtual oprimido por la realidad democrática vigente— son, cualquiera que fuese su resultado, mutiladoras de la integridad del resto de la ciudadanía. En España no hay ningún problema territorial, aunque cualquier división administrativa del Estado admite mejoras o reformas, sino un atentado separatista contra el derecho a decidir de todos y cada uno de los ciudadanos miembros del país.





Piden diálogo. No parece fácil. Oí en Espejo público a García Page contestar bien a un nacionalista que le preguntó por qué no referéndum en Cataluña: sería conceder de antemano lo que se pretende preguntar, porque la autodeterminación no consiste en irse, sino en poder elegir entre irse o quedarse sin contar con los demás. Su interlocutor comentó: “Bueno, seguiremos intentándolo”. Como quien oye llover. En su ensayo L’art de conférer, uno de los mejores, Montaigne hace una encendida defensa del diálogo y la controversia, proclama que prefiere el coloquio con quien piensa distinto que él porque así aprende más, etcétera… Pero también advierte: “Me es imposible tratar de buena fe con un tonto, porque bajo su influjo no sólo se corrompe mi juicio, sino también mi conciencia”. Yo, siempre con Montaigne.




Fernando Savater es escritor.

23 ene 2016

Eagles

Ha muerto Glenn Frey, uno de los líderes de la banda californiana The Eagles. Dicen que no le han dado habitación en el hotel californiano. 
Irá a otro lado. 


17 ene 2016

El síndrome de Casandra

Cuentan las crónicas que en la ciudad de Troya, Casandra, hija del Rey Príamo, había sido agraciada, o maldecida, con el poder de adivinar las posibles desgracias de su pueblo con tiempo para evitarlas pero a la vez la maldición aseguraba que quienes deberían de actuar no le iban a creer. 




Este tiempo que nos ha tocado vivir ha producido muchas personas con este síndrome. Se es capaz de ver la dinámica negativa de los acontecimientos y nadie quiere creerlo para ponerle remedio.
Todos decían que Mas no lograría ser investido pero ha logrado que un peón suyo lo sea para desempeñar él el papel de líder en la sombra, como si de un Putin cualquiera se tratara. Todos creen que habrá nuevas elecciones pero lo que habrá es un gobierno de izquierda que venderá la unidad de España, en cuanto a derecho de los españoles, con el cuento imposible del derecho a decidir (sólo el pueblo español lo tiene); si contra derecho se otorga a una parte, el conflicto y la ruptura están servidos. La desafección de la izquierda hacia la patria sólo es comparable a su odio a nuestra historia y a nuestra tradición. 



La nueva izquierda obsesionada con batallas transversales defenderá la ruptura del Estado de la burguesía para entregar los trozos a las burguesías regionales. Se trata de colocar fronteras dicursivas en todas las cuestiones, para crear conflictos y bandos, excepto en la propiedad privada de los medios de producción que eso no se toca. 
Zapatero puso el huevo pero la serpiente está a punto de nacer.

Gobernará el Frente Popular

Interesante artículo en el que Anson nos abre los ojos a las claves del periodo que se avecina. Nuestros políticos no surgen de un centro director intelectual y patriótico como la ENA, Cambridge, Oxford o la Ivy League sino que surgen del más rastrero oportunismo, sujetos a la selección negativa; cosas del antielitismo hispánico. Que Dios nos proteja.






GOBERNARÁ EL FRENTE POPULAR

  • LUIS MARÍA ANSON



El Rey encargará a Mariano Rajoy, vencedor pírrico de las elecciones, la formación de nuevo Gobierno. El líder del PP será derrotado en la votación de investidura al no alcanzar la mayoría absoluta. A las 48 horas perderá la segunda votación porque cosechará más noes que síes en el Congreso de los Diputados. Felipe VI encomendará entonces a Pedro Sánchez, segundo en las elecciones, la formación de Gobierno. El líder socialista será probablemente derrotado en la primera votación de investidura y ganará la segunda por mayoría simple, de forma holgada si Albert Rivera mantiene su compromiso electoral absteniéndose, y raspadamente si Ciudadanos vota en contra. Sánchez formará Gobierno respaldado por el PSOE, Podemos (que es el partido comunista del siglo XXI), Compromís, En Marea, En Comú Podem, IU y algunos diputados afines a Iglesias, incluso de ERC y Bildu. España será gobernada por un Frente Popular ampliado, sin recuerdos a la catástrofe de 1936 porque la nación es muy diferente, está integrada en Europa y en la OTAN y disfruta de la moneda común y la legislación europea. Si esta fórmula no cosechara más síes que noes en el Congreso, quedaría abierto el camino hacia nuevas elecciones.










El 14 de noviembre de 2013 publiqué en El Mundo un artículo titulado "Marchamos francamente, y el PSOE el primero, por la senda del Frente Popular". El 15 de abril de 2014, y bajo el título de "Horizontes de Frente Popular", apareció en esta misma sección un comentario en el que escribía: "La debilidad de los socialistas perfila en el horizonte un Frente Popular ampliado... Los partidos nacionalistas de Cataluña y El País Vasco, a pesar de su inequívoca filiación de centro derecha, se emporcarán en la abstención. No es verdad lo que dicen algunos dirigentes del PP: que en elecciones generales el que gana, gobierna". "Y que no se haga ilusiones el entorno del Rey y del Príncipe de Asturias. La forma de Estado de un teórico cambio constitucional impulsado por el Frente Popular sería la República confederal".





Rajoy ha comulgado de forma suicida con la posición de su eminencia gris, el gurú Pedro Arriola, hombre muy seguro en sus errores: "No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico". Cuando el presidente se dio cuenta de que no podía seguir con el pico cerrado era ya tarde. Sus indiscutibles aciertos en la gestión económica nos sacaron del túnel de la crisis pero se han visto empañados por la lenidad, la pasividad, la cachaza al enfrentarse con los problemas políticos de España, de forma singular con el órdago secesionista catalán. La gran política consiste en prevenir, no en curar. Y las sandeces de Arriola le han estallado a Rajoy entre las manos con la proclamación de la República catalana en el Parlamento de aquella región. 



A buena parte de los votantes del PP les preocupa más la unidad de España que el bienestar económico. Eso, unido al desdén en el trato con las víctimas del terrorismo y con sectores cualificados de la Iglesia Católica, amén de la voracidad de Montoro, que ha esquilmado sobre todo a los votantes del PP, ha producido el descalabro electoral: la pérdida de 63 escaños. Aunque Rajoy no dimita ante la catástrofe, el horizonte de su continuidad en el Gobierno está emborrascado. Con no pocas probabilidades se verá obligado a dar paso a un Frente Popular ampliado.




Luis María Anson, de la Real Academia Española.
El Mundo. Opinión.
 




 

13 ene 2016

David Bowie

Ha muerto el músico británico David Bowie. Es el máximo representante de la corriente musical glam rock; siempre elegante, siempre jugando con la ambigüedad.
Otra vez la peste del cáncer en acción, sólo dos días después de su 69 cumpleaños y al poco de publicar su último disco. Siempre sonará invitado en Marte con su odisea espacial.
Descanse en paz, quedará en el universo de la música.

1 ene 2016

Suicidio demográfico


Leído en ABC


El secreto de la estabilidad de una pirámide está en su ancha base y su estrecha cúspide. Pero en 2064 el 21% de la población española tendrá más de 80 años. La gráfica de nuestro país será una pirámide, pero invertida. Y así es difícil mantenerse en pie.



Según Alejandro Macarrón, director general de la Fundación Renacimiento Demográfico, «vamos hacia un suicidio demográfico. Se trata del problema de fondo más grave que afronta la sociedad española porque potencialmente nos lleva a la extinción, y ni siquiera se habla de él. En ningún discurso de investidura de ningún presidente, ni siquiera en el del Rey Felipe VI, se ha hablado de la crisis de natalidad. Y es un problema que amenaza dejarle literalmente sin Reino», lamenta.



Para que al menos se sepa a lo que nos enfrentamos, la Fundación Valores y Sociedad, presidida por Jaime Mayor Oreja, organizó ayer en Madrid un debate de primer nivel, en el que intervinieron el expresidente de la Comunidad de Madrid, exalcalde de Madrid y exministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el expresidentes de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, que es además demógrafo.





Crisis de valores





«El problema del desplome de la natalidad se debe a una profunda crisis de valores de nuestra sociedad», explica Mayor Oreja. «Se ha perdido el aprecio por el significado de la familia. Nos hemos vuelto muy individualistas, cuando no hay sociedad más progresista que la que reconoce que detrás de una familia con hijos hay una tarea social de primera magnitud», asegura Mayor Oreja.



Incidiendo sobre este aspecto moral, Alberto Ruiz-Gallardón lanzó durante su intervención la pregunta de «¿qué tipo de sociedad estamos conformando y qué valores transmitimos?». Y él mismo intentó responderse. «Quizá no hemos entendido que además del bienestar hay obligaciones generacionales que si no se cumplen (la natalidad) pueden condenar a la inviabilidad el modelo social que nosotros heredamos», dijo el exministro, que reconoció que, de seguir la tendencia, «avanzamos no hacia un invierno demográfico, como dicen los optimistas, sino hacia un suicidio demográfico, como afirman los realistas».



Alejandro Macarrón insistió en la importancia de hacer visible un problema que «solo notan los que ven desaparecer sus pueblos. En un siglo habremos perdido el 75% de los jóvenes entre 20 y 40 años. Ahora mismo nacen los mismos niños que en el siglo XVIII».





Economía en decadencia





Saber a ciencia cierta lo que ocurrirá dentro de cincuenta años es difícil. Pero en base a la proyección de las cifras actuales, el panorama es desalentador. Más aún si, como advirtió Leguina, «seguimos una dinámica de prejubilaciones suicidas. El problema es que la economía durante la crisis actúa como la dinamita, y la demografía como una termita. Por eso los políticos se preocupan más de evitar el estallido que de combatir la carcoma de una sociedad que envejece».



Entre los problemas de ese envejecimiento, Macarrón señaló varios. «La consecuencia más grave es la extinción. Pero antes vendrá un largo período de agonía. Menos gente implica menos consumo y menos inversión. Las propiedades inmobiliarias se desvalorizarán porque cada vez habrá más casas vacías y nuestra fuerza laboral estará cada vez más envejecida. A nivel político, avanzamos hacia una gerontocracia. Los mayores serán mayoría y tratarán de que cada vez se transfieran más rentas para las pensiones, y habrá que subir los impuestos. Pero lo peor de todo será el impacto afectivo. El final de la vida de la gente que no haya tenido hijos puede ser muy triste», aventuró Macarrón.




Ruptura generacional





Gallardón aún quiso incluir un elemento más, el de la posibilidad de una «ruptura generacional». Y lo hizo recordando una frase de Taso Aro, ministro de finanzas japonés en 2013, cuando afirmó que «debería permitirse a los ancianos que se den prisa y mueran».



La caída de la natalidad, según Macarrón, «es el morir de éxito de una sociedad por la prosperidad conseguida. Todo esto puede ocurrir. Y los gobiernos deben contarlo a sus ciudadanos. Luego, que cada uno decida». Leguina recordó que «todas las encuestas confirman que los españoles tienen menos hijos de los que desean».



Cómo evitarlo





Pero en el debate sobre la dramática caída de la natalidad, también hubo ayer cierto optimismo, al menos, por parte de Leguina, que con la frase de Machado, «No está el mañana en el ayer escrito», recordó que, aunque basadas en datos reales, todo esto son proyecciones estadísticas. «Si somos racionales, esto no tiene por qué acabar en catástrofe», terminó diciendo Leguina.




Entre las posible medidas para paliar el desplome de la natalidad en España, los intervinientes en el debate de la Fundación Valores y Sociedad señalaron varios: Que el Estado explique sin eufemismos a sus ciudadanos que vamos hacia un suicidio demográfico, tienen derecho a saberlo; que se recupere el valor de la familia y explicar que nuestra civilización también exige sacrificios como el de tener hijos; que se compense vía impuestos a quienes tienen hijos porque son un bien para el país y no puede cobrar la misma pensión quien no ha tenido hijos que quien ha tenido cuatro; y que se apoye a las madres con reducción de sus cotizaciones a la Seguridad Social o que los años que han tenido que dejar de trabajar para atender a sus hijos computen de alguna manera.


10 claves del suicidio demográfico



a. c. Madrid.




1 Actualmente la media de edad de la población española es de 43 años, en 2060 será 54.


2 Ahora, el 6% de la población tiene más de 80 años, en 2064 serán el 21%. Hoy, los nonagenarios son el 0,9% de la población,en 2064 serán el 8,4%.


3 Ahora hay en España 3,6 personas en edad activa por cada persona en edad de jubilarse, en 28 años pasará a ser de 1,8 a 1.


4 En 2014, el porcentaje de hogares unipersonales era de 25%, en 2029 serán el 30%.


5 Ya hemos perdido el 20% de los jóvenes que había hace 15 años, en medio siglo perderemos la mitad y en un siglo el 75% de los jóvenes.


6 En 50 años, si la inmigración sigue siendo negativo, podríamos perder 10 millones de habitantes.


7 Las tasas de fecundidad son de 1,27 hijos por mujer, si descontamos a los inmigrantes, es de 1,22 hijos.


8 Menos gente implica menos consumo y menos crecimiento económico, además de un mayor gasto en atender a las personas mayores.


9 La caída de la población implica una desvalorización de las propiedades al quedar constantemente casas vacías.


10 Ahora mismo nacen, en números absolutos, las mismas personas que en el siglo XVIII, descontando la aportación de los inmigrantes, estamos con el mismo número de nacimientos que en el siglo XVI.





Ante este panorama se me ocurren algunas ideas para complementar este interesante artículo.
La referencia de estudio es España, país que ha sufrido crisis demográficas a lo largo de la historia por diversas razones. Evidentemente ahora es la primera vez que se produce por edonismo y crisis de valores. 
Sin embargo, no creo que sea sólo el bienestar o el confort lo que puede explicar este fenómeno, hay una política deliberada desde la Segunda Guerra Mundial para conseguir reducir la natalidad y el crecimiento demográfico por temor a una escasez de materias primas en una reedición del mathusianismo. La existencia de una economía que condena a la población a cierto tipo de austeridad, que magnifica la pobreza cómoda (lo que llaman economía sostenible), la ideología de género y la abierta promoción del aborto por la vía de hacer una sociedad imposible para las mujeres con hijos y sin medios. En España tenemos el triste consuelo de haber poblado en su día un continente donde podrán sobrevivir nuestro idioma y, en parte, nuestra cultura y nuestros genes pero el problema no se va a detener en España, o en Europa donde la situación es similar, va a ser un problema mundial.




La eliminación de los ancianos por la vía de una indeseada eutanasia, no como un derecho sino como una obligación, está a la vuelta de la esquina. El cambio en el modelo familiar no es algo natural en la evolución económica de la humanidad sino una programación subversiva por los aparatos de idiotización de masas. El modelo de sociedad y de educación lleva a esta situación; los grupos que buscan paliar o encauzar este problema deben conocer a qué se enfrentan y las claves sociales y económicas del conflicto. 

28 dic 2015

Comienza el fin de una época

El 20 de diciembre de 2015 es la fecha en que comenzó el fin del régimen de la Segunda Restauración. Las anomalías sistémicas que lo amenazaban desde el atentado del 11 de marzo de 2004 han dado lugar a una continua decadencia hasta que, aliadas con la crisis económica, han puesto al régimen en el disparadero. Cuando allá por 1977 se puso en marcha, todos pudimos ver, y sólo pocos vieron, los bugs que tenía el sistema  y que a la postre, al no ser corregidos, darán lugar a la situación esperpéntica en que nos encontramos. 





Las elecciones generales han creado un panorama desolador en el que un partido antisistema, aliado de los separatistas y de ETA, ha obtenido 69 escaños; el caos y el anarquismo intrínseco de los españoles, la desaparición de las generaciones prudentes por ley de vida y una juventud desinformada políticamente han propiciado el peor de los escenarios posibles. "Lo quiero todo y lo quiero ahora" dicen, "yo tengo mis derechos" dicen; derecho a decidir, derecho a no informarme, a no estudiar, a ganar dinero tonto en la construcción y frente a eso una clase política abonada a la selección negativa, corrupta y la mayor crisis económica desde 1929 son el caldo de cultivo que provocará el desastre.





Los resultados provisionales, que serán inamovibles, son: PP 123 escaños, PSOE 90, PODEMOS 69 CIUDADANOS 40, ERC 8, DL 8, PNV 6, CUP 2, EHBILDU 2 y CC 1.

Han votado el 73.2%, se abstuvo el 26.8%, los votos nulos fueron 0.9% y los votos en blanco el 0.75%; restando abstención, voto nulo y en blanco sale un 71.55% de voto efectivo; en 2011 el voto efectivo fue del 69.03%, es decir que se ha incrementado el voto real en 2.52%. Evidentemente el reparto de escaños no tiene nada que ver.




El gobierno Rajoy ha dedicado sus esfuerzos a contener la prima de riesgo, a contentar a Bruselas y a salvar a las cajas de ahorros; la recuperación económica se produce pero de manera lenta y débil con lo que la percepción de la gente es de un estancamiento largo y penoso.
La posibilidad de una alianza entre PP y C,s se ha esfumado ante el desfonde de los de Rivera al final de la campaña electoral.
¿Qué ocurrirá?¿Gobierno frente populista?¿El PP en minoría? No lo sabemos pero en estas circunstancias Sánchez tiene en contra el mate haga lo que haga. La posibilidad de un triunfo revolucionario en un escenario a dos años es perfectamente posible.

13 dic 2015

Ataque en Kabul

El viernes, dos policías de la embajada española en Kabul murieron en combate defendiendo la posición de España; dieron su vida por nosotros y son nuestras bajas; han luchado por España, Occidente y por el progreso de Afganistán. Su recuerdo y el dolor por su pérdida no debe ocultarnos la actuación cobarde de la camarilla que destroza al PP. 





Hemos visto los mismos titubeos que nos avergonzaron los días siguientes al 11 de marzo, el mismo temor a una parte de la  oposición que sí, efectivamente, es canalla y traidora y a la que sólo se puede vencer con valor e ideas claras, con patriotismo y acción precisamente aquello de lo que carece el gobierno de Rajoy.

Por nuestros caídos en Afganistán.

12 dic 2015

Derecho a decidir II



Reflexiones en la página de "Recuperar Navarra" a propósito del famoso derecho a decidir que defiende un partido con aspiraciones a gobernar toda España y que, si Dios no lo remedia, será uno de los cuatro más votados, que quiere aumentar el gasto dando la independencia a parte del territorio y de la riqueza de los españoles, que tiene en sus filas a un antiguo jefe de estado mayor. 



El derecho a decidir puede ser todo lo contrario a la democracia





Que los ciudadanos voten puede parecer la idea más democrática posible, pero fácilmente se puede convertir también en la más antidemocrática.





Hay un acertijo que dice que un bate y una pelota de baseball cuestan 1,10 euros. Si el bate cuesta un euro más que la pelota, ¿cuánto cuesta la pelota? Casi todo el mundo contesta rápido y lo hace diciendo que el bate cuesta 1 euro y la pelota 0,10. Error, el bate cuesta 1,05 y la pelota 0,05. Algo así pasa cuando se contesta rápido y sin pensar sobre lo democrático que es el derecho a decidir.





Cuando un grupo de personas vota para decidir algo, la democracia consiste en que la mayoría gana y la minoría acata la decisión de la mayoría. Si la minoría decide hacer una votación por su cuenta para no acatar la decisión de la mayoría, eso no es la democracia sino todo lo contrario a la democracia. Es un ardid para no aceptar el resultado de una votación democrática. Eligiendo a conveniencia el sujeto de la votación se puede alterar a conveniencia el resultado de la elección. Pensemos algunos ejemplos.





El cementerio nuclear





Hace algunos meses, la Junta de Castilla la Mancha vetó la construcción de un cementerio de residuos nucleares en la localidad de Villar de Cañas. El pueblo quería el cementerio. Al pueblo no se le reconoció el derecho a decidir. Si el sujeto de decisión era el pueblo, el resultado era uno; si se tomaba como sujeto de decisión la comunidad autónoma, el resultado era otro.





El referéndum de Leiza sobre la ikurriña





Hace unos años en Leiza, como en Villava, se quiso celebrar un referéndum para decidir si se colocaba o no la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. Aparentemente parece muy democrático que la gente del pueblo decida, ¿pero no es una forma de que en un trozo de Navarra se desacate la voluntad mayoritaria del conjunto de los navarros? Eso que parece democrático, ¿no es entonces todo lo contrario a la democracia?






Droga, inmigración, impuestos y pena de muerte






En España no es legal la pena de muerte o el tráfico de heroína, ¿podrían una comunidad, una provincia, un pueblo, incluso un barrio, legalizar la pena de muerte, el tráfico de heroína, la expulsión de los gitanos, la no entrada de inmigrantes o la creación de un paraíso fiscal?






La plaza Conde Rodezno






Pensemos si no en el caso del cambio de nombre de la plaza Conde Rodezno. Si se hubiera hecho un referéndum, ¿debería haber elegido el nombre toda Pamplona o sólo los vecinos del barrio? ¿Hubiera salido el mismo resultado según quién eligiera? Si hubieran elegido sólo los vecinos, de hecho, puede que se hubiera mantenido el nombre de Conde Rodezno. Claro que a lo mejor no se hubiera incluido esa opción en la pregunta, de modo que también en ese sentido se puede predeterminar o evitar un resultado, aunque el procedimiento aparentemente sea consultivo y democrático.






El derecho de las regiones ricas a separarse de las regiones pobres






El derecho a decidir, por otro lado, es algo que casi siempre vemos asociado al nacionalismo y como una demanda separatista. Jurídicamente, lo único que existe en el derecho internacional es el derecho a la autodeterminación exclusivamente de los territorios coloniales, separados de su metrópoli y de su régimen jurídico (no pueden existir colonias españolas dentro de España), y aún así, según la ONU, con una clara limitación:





“El territorio de una colonia u otro territorio no autónomo tiene, en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, una condición jurídica distinta y separada de la del territorio del Estado que lo administra, y esa condición jurídica distinta y separada conforme a la Carta existirá hasta que el pueblo de la colonia o territorio no autónomo haya ejercido su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta y, en particular, con sus propósitos y principios”.



“Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descritos y estén, por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color”.



Es por todo lo anterior que el nacionalismo ya no habla de derecho a la autodeterminación, que es inaplicable a la CAV o a Cataluña, sino de un evanescente derecho a decidir, no se sabe qué, no se sabe quién.



El sujeto a decidir del pueblo vasco, por ejemplo, ¿cuál sería? ¿Qué es el pueblo vasco? ¿Hay un gen que lo identifique? ¿Son vascos todos los habitantes de Navarra? ¿Sólo los que hablan vascuence? ¿Sólo los que tocan el chistu? ¿Tendrían que decidir los habitantes de la CAV, más los de Navarra, más los del País Vasco francés? ¿Quedaría vinculada Navarra por toda esta gente?



Respecto al pueblo catalán, ¿es un pueblo distinto que el de Mallorca, el de Valencia o incluso el del Rosellón? ¿O cualquier grupo de personas puede ser el sujeto de decisión de cualquier cosa sobre cualquier materia en cualquier sitio? Eso, como veíamos, es dinamitar la democracia, no reforzarla.





Reconociendo el derecho a decidir, se está reconociendo el derecho a decidir de las regiones ricas a separarse de las regiones pobres, y de este modo dejar de financiarlas y cortar cualquier redistribución de renta interterritorial. No es casual que las regiones independentistas suelan ser siempre regiones ricas. Paradójicamente, en España la izquierda defiende con ardor este dislate, particularmente la extrema izquierda.



Por todo lo anterior queda claro que el llamado “derecho a decidir” no existe en el derecho internacional, tiene unos límites conceptuales sumamente difusos y puede acabar siendo no una expresión democrática, sino todo lo contrario a la democracia. Pero queda por señalar que el derecho a decidir tiene todavía otro límite, si cabe más importante.



No todo lo que decida una mayoría democráticamente es aceptable



Por ejemplo, la mayoría no puede aprobar en referéndum fusilar a la minoría, ni se puede pedir a las personas de la minoría que, si son demócratas de corazón, acepten ser fusilados.



Hay unos derechos fundamentales (podríamos decir naturales) que no pueden ser objeto de votación, sino que son inalienables, derechos cuyo no reconocimiento es ya una injusticia. Es por esto que se puede hablar de leyes injustas (algo puede ser legal y sin embargo injusto), o por lo que los nazis pudieron ser condenados por sus crímenes pese a haber actuado conforme a la legislación nazi, aunque fuera una legislación respaldada en origen por una mayoría de votos.



Decíamos que la mayoría no puede aprobar en referéndum fusilar a la minoría, y seguramente todo el mundo entiende que esto no sería democrático aunque se votara democráticamente. Pero el derecho a decidir es un poco como si la minoría fusilara a la mayoría. Es decir, el derecho a decidir del que solemos hablar en España consiste en algo tan antidemocrático como que la minoría se separe de la mayoría para decidir por su cuenta, que es un poco como sacar del censo a la mayoría para que decida sólo la minoría, lo cual es a todos los efectos como liquidar a la mayoría, siquiera civilmente, sin necesidad de fusilarla, aunque el efecto sea el mismo.



Otra cosa que puede suceder con los referéndum es que no sirvan para nada. Podemos votar si queremos una renta básica universal de 100.000 euros o si no queremos ser bombardeados por el ISIS, pero en el probable caso de que gane el no, es improbable que el ISIS no nos vaya a poner una bomba por eso.



Más que un poder cercano, lo que mola es un poder pequeño



Cuidado, nos encantan los referéndum, la participación y la horizontalidad del poder, pero por un lado como hemos visto pueden tener su reverso tenebroso y, por otra parte ya están los demás para recitar continuamente las cualidades maravillosas de los referéndums.

8 dic 2015

La burguesía catalana

Una de las características del "caso español" es la existencia de un centro político, y de servicios, y de dos grandes ciudades industriales separadas de él; me refiero a Madrid, Barcelona y Bilbao. En este caso me ceñiré a Barcelona por tener una entidad e independencia mayor en relación con la estructura económica nacional. 
La dualidad entre Madrid y Barcelona se reconduce en rivalidad en la que se enmarcan también diferencias culturales y la debilidad histórica del centro frente a la periferia en España, tras la muerte de Fernando VII.






 





Los industriales catalanes han tratado siempre de condicionar y presionar al gobierno central utilizando el catalanismo; unas veces para potenciar el proteccionismo económico, otras para favorecer la defensa de las colonias y otras para aumentar la represión frente a los trabajadores industriales díscolos.
Pero he aquí que tras la venta de los activos (más bien pasivos) industriales a las multinacionales europeas (y mundialistas) y con el final del proteccionismo aduanero, los catalanistas se han quedado sin trabajo, ya no serán el mascarón de proa de los intereses capitalistas; por esto, CiU nunca desempeñó el papel exacto de la Lliga Regionalista y por esto, ha tenido que encontrar otra forma de alimentar la economía de sus bases... finalmente el 3%.





 





Pero la crisis económica pone en riesgo la continuidad de la influencia de CiU y, con mayor o menor aquiescencia y agresividad, jueces y fiscales comienzan a acosar a los prohombres convergentes. El independentismo, como expresión del nacionalismo moderado, es un intento desesperado para mantener el poder, los privilegios y huir de la sombra de los barrotes. Los cálculos de Mas no han funcionado; ni la troika, ni Escocia, ni la situación internacional han facilitado la propaganda necesaria y la huida hacia delante le ha dejado en el vacío. 
Los antisistema de la CUP están gozando de su minuto de gloria y ERC tiene prisa por sustituir a CiU como representante del catalanismo. Ésta es la explicación de la deriva grotesca del proceso catalán; pero es peligroso jugar con fuego ante los nubarrones que se avecinan.