6 ago. 2011

Santiago Ramón y Cajal

A comienzos del siglo XX, hubo en España un importante renacer en el interés por las artes y las ciencias. Para variar, en esta ocasión, también creció el impulso a las ciencias experimentales y en ese campo destaca la figura de Santiago Ramón y Cajal.





















Éste era hijo de un médico rural de origen oscense, como su mujer; se encontraban trabajando en un pueblecito navarro, Petilla de Aragón, que es una pequeña isla de territorio foral rodeada de Aragón. Rapaz travieso, hizo sus estudios en los escolapios de Jaca y la carrera de medicina en Zaragoza.










A partir de ahí, la portentosa vida del científico lo llevará por los más diversos avatares; como su afición al dibujo que le servirá en sus estudios de medicina y en sus aficiones naturalistas; gran fotógrafo, inventó una mezcla que mejoraba el arte de Daguerre; fue médico militar con los destinos más peligrosos en la guerra de Cuba, lugar donde ideó un plan de formación, despliegue y actuación de la Sanidad Militar y por último, ganó el premio Novel de medicina por sus investigaciones sobre la Histología del cerebro y el tejido nervioso.





















El problemático campo de la universidad española, que ya fue denunciado por Baroja, cambió a partir de Ramón y Cajal, al dar sus frutos los esfuerzos de la Junta de Ampliación de Estudios. Por otro lado, tanto Baroja como Cajal salvan del descrédito a uno de los profesores de la facultad de medicina: el Doctor San Martín.






















He aquí algunas frases e ideas que servirán para conocer mejor la personalidad del científico más importante que ha dado España.



















En relación con Dios dice: "Y a los que te dicen que la Ciencia apaga toda poesía ... contéstales que... tú sustituyes otra mucho más grandiosa y sublime, que es la poesía de la verdad, la incomparable belleza de la obra de Dios y de las leyes eternas por Él establecidas. Él acierta exclusivamente a comprender algo de ese lenguaje misterioso que Dios ha escrito en los fenómenos de la Naturaleza; y a él solamente le ha sido dado desentrañar la maravillosa obra de la Creación para rendir a la Divinidad uno de los cultos más gratos y aceptos..."








En relación con España y los separatismos: " No; digan cuanto gusten derrotistas y augures pusilánimes el ímpetu de nuestra raza no se extingue fácilmente. Padecerá eclipses, atonías, postraciones como las han padecido otros pueblos. De su letargo actual, angustiado y deprimente, se levantará algún día, cuando un taumaturgo genial, henchido de viril energía y clarividente sentido político, obre el milagro de galvanizar el corazón desconcertado de nuestro pueblo, orientando las voluntades hacia un fin común: la prosperidad de la vieja Hispania"








"A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900 y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar las raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas (que no niego en absoluto) para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales"








Cajal era deísta, respetaba a los católicos y entendía España dentro de la tradición católica; también era un gran patriota y sobre todo era optimista.
Es necesario leer su autobiografía "El Mundo Visto a los Ochenta Años. Impresiones de un Arteriosclerótico"

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