7 ago. 2011

Por una oposición que se oponga

En el panorama histórico del año 2000, apareció un libro del que de entrada me atrajo el título; pero después pude ver, cuando lo leí, que era un análisis, desde una perspectiva crítica, de la política del último tardofranquismo y la transición hasta el propio año 2000, año de la victoria por mayoría absoluta del PP, del triunfo de la economía española al entrar en el euro y de culminar los últimos flecos favorables a España de los acuerdos de entrada en la UE en el Tratado de Niza.



















El autor, José Manuel Naredo, es un economista español que cuenta con una larga experiencia investigadora que abarca desde espacios agrarios, ambientales, financieros, inmobiliarios y de economía positiva.
Se doctoró por la Universidad Complutense de Madrid, fue director del programa Economía y naturaleza de la Fundación Argentaria y dirigió el "Servicio de Análisis de Coyuntura del Insituto Nacional de Estadística".








Fue nombrado profesor honorario en el Departamento de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad Complutense. En el año 2000 recibió el "Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente" y es "Premio Internacional Geocrítica" 2008.








Paralelamente, en la época del anterior régimen, participó en actividades de oposición, escribiendo en la revista "Cuadernos de Ruedo Ibérico" con el seudónimo de Aulo Casamayor y colaboró con la editorial parisina "Ruedo Ibérico"
.





















La parte final del libro es una proclama a ejercer una oposición de sistema al discurso único dominante, paradigma neoliberal en Europa o neoconservador en USA; y una crítica a la socialdemocracia europea tras la Segunda Guerra Mundial, por haber servido para apuntalar el capitalismo, dándole cobertura en la clase obrera, realizando las políticas de ajuste que sirvieran para recomponer el sistema.




http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/naredo.htm










Pero lo que he querido dejar claro en esta entrada es lo que indica el título, la oposición está para oponerse; eso sí, noblemente pero con fuerza ya que ésa es su razón de ser.
Resulta de todo punto inapropiado pedirle a la oposición que arrime el hombro, su forma de hacerlo es oponerse y hacer propuestas que deben de ser aceptadas para llegar a acuerdos.

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