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11 ene 2024

Las mascarillas

Durante la alarma pandémica de 2020 se ordenó la obligatoriedad de las mascarillas en locales cerrados y en los coches con varios no convivientes, justamente a partir del momento en que hubo suficientes mascarillas en las farmacias y se podía disponer para los servidores sanitarios. 

Todo terminó al finalizar oficialmente la alarma pandémica, siendo que en mayo de 2023 la OMS dio por terminada la situación, USA permitió la entrada sin exigencias sanitarias y España retiró las mascarillas en el transporte público y luego, semana más o menos, en los establecimientos sanitarios y socio sanitarios, salvo libremente para los enfermos con expectoración y mucosidad.

Pero ya sabíamos que el fin de la alarma no era otra cosa que un descanso psicológico y que se volvería a la carga. Las mascarillas no son otra cosa que un instrumento de imposición y encuadramiento y su función es recordar al sufrido ciudadano que estamos en una nueva normalidad de la OMS, la Agenda 2030 y la dictadura sanitaria.

En el invierno de 2024, en enero se ha producido el mismo fenómeno que viene siendo habitual en las últimas décadas; hay saturación de urgencias y atención primaria por enfermedades respiratorias de baja letalidad: gripes, trancazos por coronavirus diversos, COVID, rinovirus y microorganismos bacterianos, lo de siempre. Pero las consignas y órdenes internacionales hablan de nueva normalidad y nuestras autoridades se han sentido impelidas a actuar según los criterios de 2020. 

Los epidemiólogos nos cuentan que la situación es incluso mejor que en los últimos años antes del COVID pero algunas autoridades autonómicas empoderadas han impuesto la mascarilla en centros sanitarios y socio sanitarios en lugares comunes. Versión aparte es Aragón que imponía la obligatoriedad solamente al personal de servicio. Ante esto se tomó la decisión de reunir al Consejo Interterritorial del SNS para unificar criterios y dotar de soporte jurídico a las decisiones de las CCAA. Parece que al margen de las recomendaciones de prudencia, miedo, sólo serán obligatorias en los centros sanitarios pero en toda España, había comunidades que se negaban a la medida.

Esta medida ha sido desechada por numerosos estudios clínicos publicados en las revistas científicas, Lancet, y recogidas en las recopilaciones de la Corporación Cochrane; según la medicina basada en la evidencia las mascarillas no sirven salvo en los quirófanos, personas en estado de debilidad, y ante pacientes inmunodeprimidos, en los demás casos prevalecen los efectos secundarios negativos sobre todo en los niños. Se mantiene la mascarilla de forma voluntaria por parte de los enfermos con expectoración y mucosidad como deferencia hacia los sanos. Esto es la ciencia y también es lo que pensaba la Ministra de Sanidad cuando no lo era pero ahora prevalecen otros intereses. 

Los políticos tienen que actuar para hacer creer a la gente que toman soluciones, que hacen algo. La caída de la inversión en atención primaria, durante al menos seis años, llevada a cabo por gobiernos autonómicos del PP y del PSOE ni se nombra; la necesidad de encuadrar y asustar al personal para que se quede en casa y desista de ir al médico ante lo leve y reanimar los pedidos a nuestros fabricantes de mascarillas, ya que con el sistema sanitario y los hipocondríacos no es suficiente, pueden ser posibles razones. 

Y vuelta la burra al trigo, y nueva normalidad, pero la sociedad civil ha aprendido algo desde la pandemia, no mucho pero grupos de abogados, gente que se ha informado desde entonces y el sano incremento de la desconfianza han encendido las alarmas y ya hay denuncias en los tribunales. La gente, incluso en España va tomando conciencia de la guerra contra el pueblo para imponer la dictadura y se ha revitalizado la asociación LÍBERUM y otras.

Las denuncias son por Derechos Fundamentales contra Valencia, Asturias y demás CCAA; ahora, le llegará el turno al Ministerio. Desde esos bufetes se nos exhorta a no obedecer salvo justificación jurídica, proporcionándonos un protocolo de actuación; nos mantenemos a la espera de las nuevas restricciones que seguro llegarán.

Pero, ¿cuál es el soporte jurídico al menos hasta ahora? El último Real Decreto Ley  fue declarado inconstitucional y además decayó al final, la Orden SND/726/2023 de fecha 4 de julio deroga todas las medidas. Realmente a la espera de lo que dicte el Gobierno de España sólo tenemos lo que dicen las autonomías; en el caso de Aragón hay una instrucción interna y la Orden de Consejería de Sanidad 1/2024.

Todo va a ser recurrido; esperar y ver.

https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD006207.pub6/full/es 

https://eldiestro.info/2024/01/la-obligatoriedad-del-puto-bozal-inutil-insalubre-inmoral-inhumano-es-ilegal/

https://diario16plus.com/y-vuelta-la-burra-al-trigo/ 

https://www.libertaddigital.com/opinion/2024-01-08/daniel-rodriguez-herrera-monica-garcia-medica-madre-y-magufa-7085248/

https://eldiestro.info/2024/01/al-infierno-el-bozal-manual-de-combate-del-respiracionista/

 

12 abr 2019

VOX


En este artículo, cuyo fondo no hay que compartir necesariamente, se da una explicación al fenómeno Vox, partido constitucionalista que quiere preservar los antiguos principios del PP vasco de María San Gil, Ortega Lara y Gregorio Ordóñez.
Hasta ahora, y dada la ausencia de violentos en su interior, el partido ha sufrido ataques de los nazis abertzales y catalufos (no confundir con los catalanes decentes), suscitando la consternación de Alfonso Guerra y hasta de cargos del PNV.






22 dic 2012

El Sur


Lo primero que llama la atención es la luz. Todo está inundado de luz. De claridad. De sol. Y tan sólo ayer: un Londres otoñal bañado en lluvia. Un avión bañado en lluvia. Un viento frío y la oscuridad. Aquí, en cambio, desde la mañana todo el aeropuerto resplandece bajo el sol, todos nosotros resplandecemos bajo el sol. 




Ryszard Kapuściński, Ébano.
















El Sur es una entidad mitológica, un mundo interior o exterior que existe en un momento, en un lugar. Cuando dejamos de seguir la estrella polar de los sueños, cuando sabemos que el futuro ya no será el que era, entonces sólo nos queda el Sur. 






 






En el Sur está la luz, el nirvana, el descanso, la vida y la muerte; en él pasearemos por Yoknapatawpha, iremos a recuperar la juventud con las mujeres polinesias de Paul Gauguin y Robert Louis Stevenson. En el Sur está el sueño de Agustín, Adelaida García Morales y Victor Erice. Iremos en moto desde los Ángeles hasta Nueva Orleans, beberemos en el barrio español en mardi gras y atisbaremos el cuerpo de las niñas que se exhiben al paso del desfile.














Hay en el mundo unas islas que ejercen sobre los viajeros una irresistible y misteriosa fascinación. Pocos son los hombres que las abandonan después de haberlas conocido; la mayoría dejan que sus cabellos se vuelvan blancos en los mismos lugares donde desembarcaron; hasta el día de su muerte, a la sombra de las palmeras, bajo los vientos alisios, algunos acarician el sueño de un regreso al país natal que jamás cumplirán. Esas islas son las Islas del Sur. Cuentan que en ellas estuvo en tiempos el Paraíso.


Ya nadie me llevará al Sur.



Salvatore Quasimodo.

2 sept 2012

La mentira mueve el mundo

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira. La civilización del siglo XX se ha basado, más que ninguna otra antes de ella, en la información, la enseñanza, la ciencia, la cultura; en una palabra, en el conocimiento, así como en el sistema de gobierno que, por vocación, da acceso a todos: la democracia. Sin duda, igual que la democracia, la libertad de información está en la práctica repartida de manera muy desigual en el planeta. Y hay pocos países en los que una y otra hayan atravesado el siglo sin interrupción, e incluso sin supresión durante varias generaciones.









Pero, aunque incompleto y sincopado, el papel desempeñado por la información en los hombres que deciden los asuntos del mundo contemporáneo, y en las reacciones de los demás ante esos asuntos, es incontestablemente más importante, más constante y más general que en épocas anteriores. Los que actúan tienen mejores medios para saber sobre qué datos apoyar su acción, y los que experimentan esa acción están mucho mejor informados
sobre lo que hacen los que actúan.
















Que nuestras opiniones, aunque sean desinteresadas, proceden de influencias diversas, entre las cuales el conocimiento del sujeto figura demasiado a menudo en último lugar, detrás de las creencias, el ambiente cultural, el azar, las apariencias, las pasiones, los prejuicios, el deseo de ver cómo la realidad se amolda a nuestros prejuicios y la pereza de espíritu, no es nada nuevo, desde el tiempo en que Platón nos enseñó la diferencia entre la opinión y la ciencia. Tanto menos nuevo cuanto que el desarrollo de la ciencia desde Platón no cesa de acentuar la distinción entre lo verificable y lo inverificable, entre el pensamiento que se demuestra y el que no se demuestra.









Pero comprobar que hoy vivimos en un mundo más modelado que antaño por las aplicaciones de la ciencia no equivale a afirmar que más seres humanos piensen de manera científica. La inmensa mayoría de nosotros utiliza las herramientas creadas por la ciencia, se cuida gracias a la ciencia, hace o no hace niños gracias a la ciencia, sin tomar parte, intelectualmente hablando, en el orden de las disciplinas de pensamiento que engendran los descubrimientos que disfrutamos. Por otra parte, incluso la ínfima minoría que practica estas disciplinas y accede a este orden adquiere sus convicciones no científicas de manera irracional.






Jean François Revel



















Como he dicho en otra entrada somos monos locos, de manera que lo razonable, más que lo racional, brilla por su ausencia; así los grandes acontecimientos de la historia quizá han sido modelados por esa razón que engendra quimeras más que por la ciencia de la que habla Revel. Fijémonos sin ir más lejos en el propio origen del Occidente, ese Occidente del que saldrá la civilización industrial y tecnológica que se ha impuesto en el mundo entero. En el origen está el camino de Santiago, una ruta que genera una civilización pero ¿por qué la gente peregrina a Santiago?








Porque ha aparecido en el Campus Stellae el sepulcro de un apóstol de Cristo muerto en Palestina en el siglo primero. ¿Y cuándo ha aparecido? En el siglo noveno; démonos cuenta, en una época en la que viajar era una aventura muy cara, trasladan el cadáver de alguien muerto en Palestina para enterrarlo en Galicia y en el siglo nueve Teodomiro encuentra la tumba porque se lo indica una estrella. Éste es uno de los hitos de Occidente, un hito como no podía ser de otra manera cristiano pues el Occidente cristiano se sostiene en el Cristianismo que nos habla de un Dios hecho hombre nacido de una Virgen.


















Y qué decir de la ciencia que se nos aparece como si fuese una religión en la que hay que creer, con sus mandamientos, el santo evolucionismo, el calentamiento global, sus sacerdotes y su inquisición. Por eso es necesario desentrañar críticamente la Historia porque el pueblo que olvida su Historia tiende a repetir lo peor de ella. Estamos viéndolo en el día a día, la mentira se ha impuesto como una virtud y la política se ha convertido en una farsa.

6 abr 2012

De la Arcadia feliz a Jauja

Cuando en España, y en todos los países del mundo, hay gente intentando construir un futuro posible con más o menos éxito, siempre existe el eterno grupito de iluminados que tiene la solución. Popper decía que un político decente era el que se dedicaba a resolver problemas y que la misión de obtener la felicidad, el paraíso en la tierra, era cosa de cada uno con su vida. Los iluminados, los que saben lo que hay que hacer, los pioneros que conocen el futuro, siempre son de dos tipos: los partidarios de la Arcadia feliz y los partidarios de Jauja.


































Arcadia, además de una región histórica y actual, es el nombre que ha quedado en la cultura occidental para evocar un sueño de armonía y de paz, un estado perdido y deseado en el que el ser humano vivía en equilibrio con la creación, un lugar donde el hombre no se sentía aún desarraigado. Durante más de dos mil años, mientras la guerra triunfa como modo legítimo de vida y el poder bendice sus sangrientas empresas, nunca han faltado voces poéticas que mantuvieran viva esa perpetua llamada bucólica a la simplicidad, ese mensaje de una felicidad posible
.






















Se dice que algo es Jauja cuando es genial, cuando es como el paraíso, cuando no hay nada malo, todo es alegría y felicidad, facilidades (atan los perros con longanizas), etc. Jauja es una provincia en medio del altiplano del Perú, muy célebre por la fertilidad del suelo, su paisaje verde y el aire saludable que se puede respirar allí. Y claro, con esas condiciones no es de extrañar que cuando se quiera hacer referencia a algo equivalente a un paraíso terrenal, se utilice Jauja en su lugar.






























Entre los seguidores de la Arcadia feliz encontramos a los carlistas soñando todavía con la recuperación de la España anterior a la reconquista, los ecologistas radicales que tienen por mito a Gaia, un organismo que reacciona a nuestra maldad empleando el calentamiento global, o a los nacionalistas de toda laya que suspiran por un mundo sin el eterno enemigo que ha ahogado las maravillosas disposiciones de su raza.









Entre los seguidores de Jauja están los comunistas, anarquistas y ciertos socialistas. Hay un devenir de la historia que de manera inevitable nos llevará al paraíso en la tierra; no importa que filósofos, economistas y sociólogos hayan refutado esto hasta la saciedad, no importa que, hasta desde la perspectiva del historicismo hegeliano, nada nos garantice un fin de la historia, todo da igual. Si para asaltar los cielos o recuperar Arcadia debe morir gente, ¿qué más da? La humanidad será feliz por los siglos de los siglos.










Hay personas que van más allá y participan de los dos mitos, se me ocurren los casos de Carrillo y Garaudy, antiguos (o presentes) comunistas que se apuntan ahora a defender el Islam radical.






















En la Biblia queda perfectamente establecido que a quienes no les interesa el mensaje, no hay que matarlos o arrebatarles bienes y mujeres; hay que salir de sus aldeas abandonando hasta el polvo de las sandalias.











Siempre recordaré unas palabras de Juan Carlos Onetti que sirven para ilustrar esta entrada: ¡qué Dios nos libre de los que creen en algo porque nos j...n!

2 dic 2011

Agricultura vs bosque

Cuentan que mucho tiempo antes de la llegada de los fenicios, griegos y romanos a España, había en el solar ibérico pueblos cazadores recolectores y pueblos agrícola ganaderos.












































De ese enfrentamiento secular derivaría la oposición del Saltus Vasconum y el Ager Vasconum en Navarra; aunque en esa época reseñada, de la que nos hablan los romanos, ya todo el mundo se dedica a la agricultura y a la ganadería o a las actividades de lucha frente a la naturaleza para ganar sitio al bosque.


















Los cambios que comenzaron en el Neolítico, pero que aún hoy continúan, transforman a la humanidad desde unos pueblos que viven en la naturaleza a pueblos que la explotan. Hay que ver que incluso el nombre de Pirineos, cordillera en la que se ubica el Saltus Vasconum, alude a un incendio provocado por los pastores para ganar sitio al bosque; lo que demuestra la secular antipatía que el agricultor, agente de la civilización, siente hacia el bosque primigenio y la naturaleza salvaje.



















Es en el mundo de las leyendas y de los mitos donde se refleja en toda su crudeza esta lucha, pues la Historia y la Sociología son demasiado frías para sentir lo que verdaderamente supuso esta revolución.

4 oct 2010

La España de las tres culturas

¿Existió alguna vez la España de las tres culturas? ¿Es posible la convivencia pacífica entre las religiones judía, cristiana e islámica?






















La verdad es que no lo creo, las tres religiones son dogmáticas y radicalmente monoteístas. La primera y más antigua de ellas, de la que emanan las demás, el judaísmo siempre tuvo problemas de convivencia en las sociedades politeístas donde vivió; sin embargo, su carácter de religión nacional, de un pequeño pueblo que vive en la diáspora a la espera de la llegada de un dudoso mesías, le protegió al menos al principio.




















No es que el judaísmo no admita las conversiones, es que no considera necesario el apostolado como condición para su práctica religiosa; sí admite las conversiones de cónyuges, clientes y criados de los judíos poderosos. Pero las otras dos son religiones apostólicas, cuya base de expansión es la predicación y el ejemplo; incluso, en el caso del islam, el combate o esfuerzo extraordinario para la expansión del islam es decir la yihad.









De esto se deduce que la convivencia de las tres religiones fue forzada, derivada de la necesidad y de la especialización de ciertos grupos en algunas actividades.


















Américo Castro señaló la importancia que en la cultura española tuvo la religiosidad, y en concreto las minorías judías y musulmanas que fueron marginadas por la dominante cultura cristiana. Estudió especialmente los aspectos sociales de esta segregación en la literatura española y sus consecuencias a través del problema de los judeoconversos y los marranos, que germinó una identidad conflictiva y un problemático concepto de España, nacido en el Siglo de Oro que denominó "Edad conflictiva".









Señaló la pervivencia de "castas" separadas incluso después de las conversiones masivas a que dio lugar la monarquía de los Reyes Católicos y el papel que jugaron en ello los estatutos de limpieza de sangre. Al respecto, polemizó violentamente con otro historiador, Claudio Sánchez Albornoz, en uno de los episodios más vivos del llamado debate sobre el Ser de España.














































Este tema ya aparece en el regeneracionismo de Joaquín Costa, con una aportación inicial muy significativa como fue la Introducción a un tratado de política, textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, de 1881 y siendo su obra más trascendente "Oligarquía y Caciquismo" como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla, 1901; también en Ángel Ganivet cuando escribió "Idearium Español" y también "Porvenir de España", ambos de 1898, año en que se suicidó.










Surge de las posiciones enfrentadas desde la denominada polémica de la ciencia española, entre los krausistas, como Gumersindo de Azcárate o Francisco Giner de los Ríos y su Institución Libre de Enseñanza, y los pensadores que pueden calificarse de casticistas o reaccionarios, como Gumersindo Laverde o Marcelino Menéndez y Pelayo director de la Biblioteca Nacional de España y autor de un descomunal estudio erudito donde identifica lo español con lo ortodoxamente católico, por contraste con lo que no lo es, aunque aparezca en España: "Historia de los Heterodoxos Españoles"; estando en el origen de la definición intelectual de lo que trágicamente se acuñó como "Anti-España".
























Inmediatamente después, el Desastre de 1898 supuso un revulsivo conducente a la introspección y reflexión sobre sus causas, relacionándolas con el atraso relativo de España ante la modernidad.










Todo esto ocurría paralelamente al concepto de naciones decadentes y naciones emergentes que se aplicaba en ese momento a Alemania frente a Inglaterra, Japón frente a Rusia o a Estados Unidos frente a España, muy al hilo de los argumentos a favor del imperialismo e incluso de las teorías de supremacía racial que en la época se consideraban científicas, como la eugenesia o el darwinismo social.






















Cuando los españoles cristianos decidieron, hacia el año 1500, que las castas judía y mora no eran tan españolas como la suya, no lo hicieron para deshacerse de los lazos que a ellas los ligaban (confundir su identidad nacional con su identidad religiosa), sino para adentrárselos aún más en el meollo de su vida. En otros países católicos (incluso en Italia), la política, la administración pública, la cultura intelectual, el comercio, la industria, etc., eran actividades separadas de la religión y no antagónicas respecto de ella.










Pero la casta cristiano-española incurrió en el funesto error de desprestigiar y de rechazar las ocupaciones usuales de moros y judíos, en lugar de apropiárselas (algo así como destruir las casas y bienes de los conquistados o expulsados, en vez de aprovecharse de ellos).





















La mitificación del pasado islámico y del islam, junto a la pervivencia del antisemitismo antijudaico es una realidad perfectamente visible en España y apoyada por el actual PSOE, la camarilla de gobierno en nuestra partitocracia.