4 oct 2011

El cólera

El cólera es una infección intestinal aguda, grave, que se caracteriza por la aparición de evacuaciones diarreicas abundantes, con vómito y deshidratación que puede llevar al paciente a acidosis y colapso circulatorio en el término de 24 horas y en los casos no tratados puede ocasionar la muerte. Son comunes los casos leves en los cuales unicamente se presenta diarrea y esto es lo característico en los niños.





















El cólera es causado por un agente infeccioso; se trata de un bacilo aerobio, gram negativo, con un sólo flagelo polar que le da gran movilidad llamado Vibrio cholerae. El vibrión del cólera sobrevive por periodos hasta de 7 días fuera del organismo, especialmente en ambientes húmedos y templados; en el agua sobrevive unas cuantas horas y algunas semanas si ésta se encuentra contaminada con material orgánico.





















El vibrio cholerae 01 incluye dos clases de biotipos: el clásico y la variante el TOR; los dos biotipos se encuentran separados en dos serotipos principales: El Ogawa y el Inaba, raramente un tercer serotipo el Hikojima puede estar presente. Estos serotipos pueden cambiar durante las epidemias. Todos los serotipos producen enterotoxinas similares y también el cuadro clínico es muy semejante.


























Se puede prevenir el cólera a través de un saneamiento cuidadoso, la purificación del agua antes de beberla o de cocinar, y un manejo apropiado de los alimentos evitando en todo caso el contacto con agua fecal.

El paludismo

El paludismo o malaria es una enfermedad muy extendida en el trópico. Es una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Está causada por un protozoo (Plasmodium) que es transmitido al hombre a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles.





























Existen cuatro especies de Plasmodium que causan la enfermedad en el hombre (P. vivax, P. ovale, P. malariae y P. falciparum). Las tres primeras producen un paludismo relativamente benigno, pero la cuarta produce un paludismo grave que amenaza la vida del enfermo. Además, con el paso del tiempo, Plasmodium falciparum ha desarrollado resistencia a algunos de los medicamentos utilizados por el ser humano para combatirlo.



























La manifestación clínica típica del paludismo es el acceso palúdico: cada dos o tres días el paciente presenta escalofríos seguidos de fiebre alta; horas después presenta sudoración abundante y desaparece la fiebre. Este patrón de fiebre cada dos o tres días es muy característico y se da en el paludismo benigno; pero cuando se trata de paludismo por Plasmodium falciparum los accesos palúdicos pueden presentarse de forma irregular y acompañarse de otras manifestaciones clínicas que inducen confusiones en el diagnóstico. En ocasiones el paludismo se confunde con gripe, artritis, gastroenteritis u otras enfermedades.


















Entre los síntomas del paludismo destacan la fiebre, las cefaleas y los vómitos, que generalmente aparecen 10 a 15 días después de la picadura del mosquito. Si no se trata, el paludismo puede poner en peligro la vida del paciente en poco tiempo, pues altera el aporte de sangre a órganos vitales. En muchas zonas del mundo los parásitos se han vuelto resistentes a varios antipalúdicos.














Entre las intervenciones fundamentales para controlar la malaria se encuentran el tratamiento rápido y eficaz con combinaciones de medicamentos basadas en la artemisinina (también quinina), el uso de mosquiteros impregnados en insecticida por parte de las personas en riesgo y la fumigación de los espacios cerrados con insecticidas de acción residual, a fin de controlar los mosquitos vectores.

Venecia

En un reciente viaje he podido conocer los orígenes de la República de Venecia que consiguió ser un poder independiente entre el año 600 DC y el siglo XVIII cuando cayó en manos de Napoleón, con un importante papel como potencia marítima en el Mediterráneo y en el comercio de la seda y las especias con Extremo Oriente.




















Cuando fue destruido lo que quedaba del Imperio Romano de Occidente en el 476 después de
Cristo, depuesto el emperador Rómulo Augústulo por el líder de los
hérulos Odoacro, la situación se desmoronó completamente.




















Los bárbaros campaban por sus respetos en el solar imperial, y la peste junto con la crisis económica destrozaban la sociedad; desde las poblaciones del este de lo que luego sería Lombardía y el territorio que sería el Véneto (se constata la presencia de personas procedentes de Padua), grupos de refugiados fueron a parar a un lugar inhóspito en la costa adriática de Italia. Se trataba de islotes y marismas insalubres que los romanos habían despreciado para poblamiento. Ahí, sólo había pequeñas aldeas de pescadores dálmatas que sobrevivían pobremente; la primera zona de asentamiento fue lo que actualmente se llama Lido.






















El poblamiento de la laguna fue paulatino, de manera que se crearon complicados sistemas de defensa que incluían el conocimiento de rutas seguras de navegación en la laguna y el secreto de estas rutas. La pesca, la piratería y el transporte de mercaderías en connivencia con el Imperio Romano de Oriente fue el comienzo de su riqueza; el comercio de la sal y de mercancías como la seda y las especias crearon el momento de esplendor de la República Serenísima de Venecia.















Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos. Acertó al aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos. Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes, éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.




















La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el principio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazó las corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra los turcos.





















Aún sobrevivió hasta caer en manos de Napoleón quien se repartió el Veneto con Austria, tras la derrota napoleónica ésta se apoderó de todo; luego, de nuevo independiente, optó por unirse voluntariamente a la nación italiana a mediados del siglo XIX.

6 sept 2011

Gobernanza económica europea

La situación económica en Europa es catastrófica; estamos pendientes de un hilo para saber si los griegos podrán hacer frente a sus pagos o si quebrará Grecia.























En el horizonte, lo que aparece es el fin de la soberanía para los países de la zona euro y la entronización de una Alta Autoridad Europea Económico-Financiera. Las medidas de esta autoridad abrirían la puerta a bonos europeos y a la compra de deuda por parte del BCE, el precio: la pérdida de los restos de independencia de España.










Alemania habrá conseguido, sesenta y cinco años después, la victoria y la dirección de Europa. La Alta Autoridad, impuesta por los alemanes, ya que pagan, propondrá una unificación fiscal de la zona euro y fuertes limitaciones al endeudamiento a mayor gloria de las empresas alemanas. Como no tenemos la posibilidad de bajar los tipos de interés y devaluar la moneda, ya sólo nos quedará para competir: los salarios a la baja y aumentar las horas de trabajo.



























Para conseguir esto, se suprimirá la negociación colectiva, cada empresa negociará por separado, se suprimirá el límite de horas semanales de trabajo y, claro, se flexibilizará el despido. España no estará en condiciones de oponerse porque a pesar de que nuestra deuda pública no es la de peor estado en Europa, la deuda privada es descomunal, con todo el sistema bancario quebrado si se hicieran balances reales.










Por lo tanto a tragar; el Gobierno que venga tendrá que enfrentarse a una reestructuración y saneamiento del sistema bancario y a convencer a los sindicatos del fin de los convenios sectoriales o provinciales junto con la bajada de salarios reales, aumentando el tiempo de trabajo.


























Qué Dios nos pille confesados, e ilumine al que venga, dado que la tarea es hercúlea.

2 sept 2011

Los indignados y el Papa

Sa ha producido, en agosto, una reunión en Madrid de jóvenes católicos a la que ha asistido el Papa. La afluencia turística a la capital se ha multiplicado y esto sólo ya justificaría los gastos de organización; pero claro, no todo es la economía, también existe el derecho de libre expresión, de reunión que define nuestra Constitución.









Todos los años, multitud de jefes de estado y dignatarios extranjeros nos visita, y esto tiene un coste; los políticos españoles viajan al exterior y, claro, esto tiene un coste para esos países. Pero la noticia, al margen del éxito de la JMJ, ha sido las acciones delictivas de los llamados indignados, quienes han decidido prohibir por su cuenta las manifestaciones religiosas, legales, cuando ellos nos han impuesto su manifestación constante e ilegal.








Llegados a este punto, sería muy interesante saber el coste de la protesta indignada en dinero y merma de los derechos de los madrileños. Estamos pues en la continuidad de la estrategia del gobierno que se plantea colaborar con el movimiento antisistema de cara a una táctica de lucha chavista contra el PP; lo de menos, como siempre, es el cumplimiento de la Ley.









Ahora, vemos el por qué del cultivo amoroso de la protesta por parte de Ferraz. Es necesario desentrañar la responsabilidad de Ministro del Interior, de la delegada del Gobierno y del señor candidato del PSOE. De Zapatero ya está todo dicho.










El pensamiento libre
Defiendo de viva voz.
Y muera quien no piense
Igual que pienso yo.

Los toros

La Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA) cree que las autoridades públicas y, en especial, el lehendakari, Patxi López, tienen "muy atenuada su autoridad moral" para condenar otras formas de violencia como el terrorismo o la violencia de género y, a la vez, asistir a corridas de toros, informa Europa Press.









En concreto, ATEA ha reprochado la asistencia de López a los toros este pasado miércoles en Bilbao, lo que, a su juicio, denota "una preocupante esquizofrenia moral", ya que, a su juicio, ha "olvidado", por un lado, que es lehendakari de todos los vascos, "cuya inmensa mayoría no asiste a las corridas por propia iniciativa", y, por otro, que la tauromaquia representa "uno de los debates más intensos que puedan darse hoy en nuestro país".






"Siendo así, entendemos que el máximo representante político vasco hace un flaco favor a la imparcialidad bien entendida, teniendo en cuenta, además, que, con independencia de que se apoye o no, la corrida tiene como resultado inevitable el dolor y la muerte de individuos sensibles, lo que la convierte en un inaceptable atentado contra sus intereses más elementales", ha criticado.






En ese sentido, ha instado a los dirigentes institucionales que asisten a los toros a que expliquen a la ciudadanía las "razones exactas" de "por qué ha de verse con buenos ojos la lidia y no la agresión a una mujer, el vertido de sustancias tóxicas al mar o el tiro en la nuca".






"ATEA se opone con inequívoca rotundidad a todas estas realidades por la misma y concreta razón: afectan negativamente a las víctimas, con frecuencia de manera letal", ha precisado, para reclamar un debate "con la serenidad y la prudencia que merecen los hechos, pero sobre todo con rigor".






La asociación ha solicitado una reunión con el lehendakari para trasladarle "de primera mano los aspectos básicos del animalismo como pensamiento solidario" e intercambiar opiniones al respecto.




















Este escrito, enviado a los políticos vascos, es un ejemplo perfecto de la animadversión a la fiesta taurina; fiesta que es una de nuestras señas de identidad y única razón de que existan los toros bravos. En realidad los argumentos a favor de las corridas, y de la libertad para asistir o no a estos eventos, están inmejorablemente desarrollados en Ortega, y defendidos por personalidades como
Orson Welles o Picasso, y no añadiré nada a ese argumentario; sí lo haré a la caracterización de los grupos antitaurinos, ya sean ateos como los del escrito de arriba o cristianos sensibleros.























De estos últimos es el autor del artículo publicado en Diario de Alto Aragón el día 11 de agosto.




















Comenzaré por analizar el artículo de Atea, aunque se define por sí solo. Para ese colectivo, cuyo objetivo es prohibir a otros las corridas, la desaparición de los toros da igual; ellos sólo quieren hacernos ver que la vida de un hombre o la de un toro vale lo mismo; comparan torcidamente el terrorismo con las corridas, las comparan con los asesinatos de mujeres y lo que más miedo da es lo que subyace, es decir: si hay una razón para eliminarte, les daría lo mismo que si fueras una res.



















Los humanitarios de pacotilla consiguieron eliminar la muerte de caballos en nuestras corridas; y ahora en Australia las manadas, que ya no se usan en la caballería, se diezman desde helicópteros, sin imágenes, en secreto, debajo de la alfombra.





















En cuanto a nuestro buen cristiano, lleno de resentimiento y sensiblería como diría Nietzsche, califica a las corridas, rito ancestral que nos recuerda el mundo minóico-mediterráneo, como rito satánico. Califica a los toreros, que se juegan la vida fiándola a su arte para demostrarnos la realidad de la existencia, de poco humildes y arrogantes como si eso no fuera parte de su defensa contra el miedo.





















Pero hete aquí que, acabáramos, el cristiano se olvida de la Biblia (poblad la tierra y dominadla), y recupera el argumento de ATEA; los taurinos no sienten piedad del toro, se iguala de nuevo el toro con el hombre.









Estos sensibles que no quieren que nosotros seamos insensibles, que en definitiva nos quieren fastidiar, son los que aplaudirán cuando nos eliminen para paliar el calentamiento global.
Enlace

Sven Hassel

A la sazón, a mis quince años y debido a la esforzada afición a ver bichos, rapaces y otros animales de mis amigos, aprovechábamos las fiestas para ir al campo. Hacíamos senderismo, fotografía de pájaros, acampadas y supervivencia en cualquier sitio; era una actividad que comenzamos a hacer a los 12 años y a los 15, de cuando hablo, ya estaba muy desarrollada.










Aquel verano de quinto de bachiller nos fuimos a acampar a Sorogain en el Quinto Real (Navarra), la idea era subir al monte Adi y pasear por ese paisaje de hayas. Fue ahí donde uno de mis amigos, compañeros de colegio y de excursión, se llevó un montón de libros de Sven Hassel. Ese fue mi primer contacto con este escritor danés que me fascinó. Da igual que fuera imposible la presencia del grupo en tantos frentes de combate o la limitada calidad literaria, la fuerza del relato bastaba para obligarte a leer de noche a la luz del infiernillo.





















La biografía de Hassel se hace pública en algunas de sus novelas más recientes, así como en entrevistas.













La crisis generalizada de 1930 le obliga a emigrar a Alemania en busca de trabajo. En 1931, a los 14 años de edad, se enrola en la marina mercante como mozo de cabina, dando la vuelta al mundo.













En 1937 se alista en el ejército alemán y es destinado al 7º Regimiento de caballería, donde se le obliga a nacionalizarse para permanecer en filas. En cuanto lo hace, es trasladado al Panzerregiment 2 (2º Regimiento de Carros de Combate) en Eisenach. Su regimiento participó en 1939 en la invasión de Polonia, apareciendo así De Fordometes Legion (La Legión de los Condenados), en 1953.














En 1957, una enfermedad que contrajo durante la guerra (fiebre caucásica) le postra en cama durante casi dos años. Al recuperarse continúa escribiendo sus novelas. En 1964 se muda a Barcelona donde sigue viviendo hasta la fecha. En total ha vendido más de 50 millones de ejemplares en 18 idiomas.






En sus libros narra la historia de un grupo de soldados alemanes que viven siempre al borde del reglamento, algunos de ellos provenientes de batallones de castigo. Es un equipo de compañeros y camaradas en el frente, que viven el horror del combate en varios escenarios (Messina, Stalingrado, Francia, ...) donde con una imaginativa y apasionante narrativa describe las vivencias del soldado alemán común, representadas en sus personajes, y de cómo salvan, presencian o viven situaciones que afectaron al combatiente alemán en los más difíciles escenarios de guerra.









Un aspecto peculiar destaca de este grupo de soldados y es que están en contra del antisemitismo que normalmente mantenían muchos soldados de la Wehrmacht, en algunos capítulos incluso llegan a ocultar judíos perseguidos por las SS. La canción que tararean en los labios antes del combate es: " Ven, dulce muerte, ven a mi....". Entre sus personajes se encuentran: El Legionario (Alfred Kalb, cabo): de vasta experiencia en el frente, con infinidad de ardides y tretas que usa para su beneficio. Sirvió en la Legión Extranjera francesa. Un cigarrillo Caporal permanentemente encendido en sus labios es su seña de identidad. Se considera musulmán y es capaz de matar a cualquiera que insulte a Alá. Fue castrado en prisión por sus carceleros y sueña com montar un burdel cuando acabe la guerra.










El Viejo (Willie Beier, sargento) El combatiente alemán de mayor edad y más veterano, es el jefe de la sección (feldwebel, brigada). Por su experiencia y humanidad representa un seguro de vida para todos los demás miembros de su sección.










El frente de combate es su refugio para ocultar una tragedia personal: sin guerra él no existe. Es el único referente de cordura y prudencia en una guerra de locos, y sólo desea volver a casa y vivir en paz. Hermanito (Wolfgang Creutzfeldt) es un soldado brutal, gigantón de fuerza hercúlea, pero de cerebro minúsculo, que actúa casi por instinto. Compañero de aventuras de Porta y habitual saqueador de cadáveres, su especialidad son los dientes de oro y las reyertas de taberna. Como última característica queda decir que siempre llevaba un bombín inglés para imitar a su amigo Porta. Julius Heide (devorador de judios) es el típico soldado nazi fanático, que aplica el reglamento hasta en las situaciones más inverosímiles, lo cual no es obstáculo para que sea un soldado insuperable en combate. Terminó siendo un alto oficial en la Alemania del Este.









Porta: Josef Porta es el típico berlinés, soldado, buscavidas, juerguista y mujeriego, frío para actuar en combate, pero que cohesiona el grupo con su cálida amistad y camaradería.









Es, además, un consumado organista, flautista y cocinero. Su rasgo más característico es usar un alto sombrero de copa amarillo y un monóculo aunque haya oficiales presentes. Muchas de las historias orbitan en torno a sus viviencias. Nunca se separaba de su alcohólico gato Stalin a quien llevaba dentro de la mochila a todos los sitios, incluso a la batalla. Peter Barcelona Blom es sargento, al igual que "El Viejo", ha participado en la Guerra Civil Española en calidad de miliciano en el bando republicano. Más tarde es apresado por los nacionales y mandado a la tercera compañía del segundo batallón de la División Azul española.









De ella proviene su apodo, muchas expresiones en castellano y una vieja naranja arrugada que siempre tiene en el bolsillo. Gregor Martin, chófer del mariscal de campo Von Kluge en "General SS", amigo y compañero de aventuras, sobrevivió a la guerra.









Oberst Hinka, Manfried Hinka es el comandante del regimiento y protector de Porta; como los otros personajes, es joven, es uno de los pocos oficiales que cae bien al grupo.









Sven, Sven Hassel se representa a sí mismo en este personaje que es, como él, joven soldado granadero adjunto al grupo. Es un personaje poco definido y con un papel secundario en la narración.









Albert: Albert Mumbuto es la oveja negra (porque es negro) del grupo. Suele ser el blanco de las burlas de Porta y Hermanito. La vida de estos personajes en el frente es la esencia de los libros de Sven Hassel. Desde el punto de vista de Hassel, la guerra es brutal.









En sus libros, los soldados sólo pelean para sobrevivir, la Convención de Ginebra es un papel inútil para ambos bandos, las personas son asesinadas sin justicia ni razón, pequeños eventos pacíficos y encuentros amistosos pueden ser rotos en segundos, antipáticos oficiales prusianos amenazan constantemente a sus hombres con ejecutarlos sin ninguna provocación, enfadados soldados en ocasiones asesinan a sus propios oficiales... Son desheredados de la sociedad, escoria del ejército, soldados en un batallón de criminales convictos, en una época donde no debían escasear.








Pero la descripción que Hassel hace de ellos, de su camaradería en medio de situaciones donde la convivencia es muy difícil, de las complicadas relaciones entre ellos mismos y con el resto de los partícipes en la guerra enganchan al lector prescindiendo de su falta de rigor histórico y de otras consideraciones.








Su obra hizo que mucha gente se interesara por la II Guerra Mundial desde el punto de vista alemán, un punto de vista en principio poco corriente en el momento en que se empezó a publicar.

Pío Baroja y Hermann Hesse

A lo largo de la vida hay un grupo de ideas, en realidad, lecturas, conocimientos, acontecimientos que han marcado las lineas de tu propio pensamiento. No quiere decir esto que sean las que más te han divertido, ni las mejores desde el punto de vista artístico, muchas veces son desagradables, difíciles de desentrañar e incluso quisieras haberte librado de ellas. Voy a hablar de dos libros que me impresionaron especialmente y de sus autores, uno es "El Árbol de la Ciencia" de Pio Baroja y el otro es "El Lobo Estepario" de Hermann Hesse.


























Hermann Hesse (Calw, 1877 - Montagnola, 1962) Novelista alemán que en ocasiones utilizó el seudónimo de Emil Sinclair; obtuvo el premio Nobel en 1946. Vástago de una familia de misioneros pietistas, fue destinado al estudio de la teología y enviado en 1891 al seminario de Maulbronn.










De allí se fugó en 1894 e hizo el aprendizaje de relojero en Calw. En 1895 fue aprendiz de librero en Tubinga y trabajó como tal en Basilea a partir de 1899. Después del éxito de "Peter Camenzind" (1904) se instaló a orillas del lago de Constanza dedicado a la literatura. En 1911 viajó a la India, más tarde se fue a vivir a Berna y finalmente a Montagnola, cerca de Lugano.





Peter Camenzind puede ser considerada un arquetipo del género conocido como "novela de formación", de escritura reflexiva y melancólica, sobre un joven que llega del campo a la ciudad para acabar huyendo de la cultura urbana y regresar a la naturaleza y la vida sencilla. En esa misma línea, "Bajo la Rueda" (1906) expresa la rebelión contra la autoridad.










Pero el título que marca el paso del ecuador dentro de la obra de Hesse es sin duda "Demian" (1919), cuyas primeras ediciones se publicaron bajo el seudónimo Emil Sinclair y con el significativo subtítulo "Una historia de juventud"; escrita en medio de una profunda depresión, la novela es sin embargo un canto a la amistad, al arte y a la vida. "Siddharta" (1922), diametralmente distinta, recoge la experiencia del autor en la India y se convertiría, una generación más tarde, en el libro de cabecera de los primeros "beatniks" y "hippies", difusores en Occidente de la cultura budista.











Pese a que se negó a ejercer la medicina, Baroja tenía un ojo clínico que ya quisieran muchos ilustres matasanos. Fue, salvando las distancias, claro está, y a riesgo de incurrir en el agravio, una especie de House con boina y sin cachava. Un tipo huraño y montaraz, acidulado y cascarrabias, que diagnosticaba al vuelo cualquier enfermedad relacionada con esa patología anómala que es el género humano. Don Pío, sin embargo, era un conservador inconformista, un escéptico que nunca pecó de apático. Un hombre sin pelos en la pluma y sin plomo en las alas. Capaz, llegado el caso, de desplumar al más pintón o de poner como no vean dueñas a los pelanas encumbrados.










A esos, por ejemplo, que, antaño al igual que hogaño, pretenden ganar fama y fortuna con la ruina de España. A los que falsifican el pasado a voluntad y hacen de su capa un traje. A los que, mientras amagan con secuestrar el porvenir, le endosan al presente el precio del rescate. A quienes se empecinan en conseguir que el verso se tenga que encarnar en la usura prosaica: "De todas las historias de la historia...". La triste gracia de la historieta interminable.









Una de las series novelescas más interesantes de Baroja son las "Memorias de un Hombre de Acción", en las que Aviraneta nos desgrana la Historia de España contándonos sus aventuras, una Historia de tipos psicológicos de manera distinta a los "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós. Baroja era un patriota al que le dolía España; en sus últimos años vivió junto a su sobrino Julio Caro Baroja, eminente antropólogo, cuyas obras sobre Etnología vasca, y de otros pueblos, han abierto muchos ojos cerrados y cerriles.

Elogio de la pereza

Paul Lafargue fue un activista socialista que, entre otras cosas, trajo la "buena nueva" a España. Lo cierto es que no tuvo mucho éxito; los anarquistas, que llegaron después, encandilaron a la clase obrera radical y relegaron al socialismo marxista.








Paul había nacido en Cuba, en el seno de una familia de terratenientes franceses; fue a estudiar a París y luego a Londres, y ahí se enamoró del marxismo a la vez que lo hacía de la propia hija de Marx, Laura. Lafargue fue correspondido por la hija pero hizo falta toda la diplomacia de Engels para convencer al iracundo Marx que despreciaba a Lafargue.






























A pesar de una larga carrera de articulista político, defendiendo al socialismo, hay un fondo anarco-proudhoniano en Lafargue que odiaba Marx, ese fondo sale con toda intensidad en un libro delicioso: "El Derecho a la Pereza", donde se coloca como meta para el hombre, una sociedad en la que la maldición del trabajo estaría si no proscrita sí muy reducida. Transcribo la carta que dejó escrita tras suicidarse junto a su mujer, tomando cianuro potásico.



















Sano de cuerpo y espíritu, me doy la muerte antes de que la implacable vejez, que me ha quitado uno detrás de otro los placeres y goces de la existencia, y me ha despojado de mis fuerzas físicas e intelectuales, paralice mi energía y acabe con mi voluntad convirtiéndome en una carga para mí mismo y para los demás. Desde hace años me he prometido no sobrepasar los setenta años; he fijado la época del año para mi marcha de esta vida, preparado el modo de ejecutar mi decisión: una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico. Muero con la suprema alegría de tener la certeza de que muy pronto triunfará la causa a la que me he entregado desde hace cuarenta y cinco años.

1 sept 2011

El hombre monofilogenético

Etnólogos, antropólogos y filólogos parecen estar de acuerdo hoy en el origen monofilogenético del hombre, a partir de una horda originaria estrechamente unida por vínculos de lengua, origen y condiciones ambientales comunes; echando así prácticamente por tierra la concepción histórica del siglo XIX, ebria de progresismo, que ya hemos tenido ocasión de conocer.



















Cada vez ha ido ganando en verosimilitud la hipótesis de que al comienzo de la evolución del hombre, existió, efectivamente, una humanidad encerrada por barreras naturales en un pequeño espacio que dominaba, reinando entre aquellos hombres la unidad, la confianza mutua y la paz, y teniendo que sostener una lucha tan enconada frente a la adversa naturaleza que no se sentían inclinados ni tenían motivos para, encima de tanta dificultad, matarse unos a otros.
























Si esta hipótesis, que llena de nuevo y maravilloso contenido esas leyendas primitivas de la "edad de oro" y de la "torre de Babel", se confirma podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la humanidad de hoy vuelve a encontrarse ahora, por primera vez al cabo de miles de años, en una situación semejante en muchos aspectos a la de sus comienzos prehistóricos.





















De esta situación inicial y a la búsqueda de espacio explotable, se fueron desgajando trozos de humanidad extendiéndose por el planeta, conservando todos su unidad genética observable en el cromosoma Y de los hombres o en el cromosoma X de Lucy.








Tras esta tremenda expansión, en la que se crearon las razas por aislamiento, los hombres se reencontraron constituyendo grupos de relación con lenguas comunes, rutinas y liturgias de encuentro y, claro, también con enfrentamientos. Entre esos grupos se constituían etnias mestizas que servían como puente de comunicación genético entre las diversa razas; pueblos como los uro-altaicos, los magiares, los lapones o los fineses.
























Al cabo de muchos siglos de caminar separados, los hombres vuelven a encontrarse en las fronteras de un mundo que les es ya completamente familiar, que se extiende ahora por todo el globo terráqueo y en el que se tropieza prácticamente por doquier con otros hombres a los que nos sentimos unidos, por lo menos, por condiciones de vida materiales y comunes.





















Hemos terminado de inventariar el planeta, y sabemos por eso que no existen ya argentinas ni australias que podamos colonizar y poblar. Si a ello se añade la extraordinaria facilidad de la comunicación de mercancías, ideas y personas, podemos afirmar sin exageración que hoy la humanidad está más estrechamente unida que la de los imperios del pasado.









Las distintas naciones no son más que provincias a las que no queda otro remedio que atenerse a las consecuencias que se derivan de este hecho.