2 nov. 2011

El franquismo

Como he dejado dicho en muchas entradas del blog, no considero a España como un caso especial entre las naciones europeas (habría que analizar las guerras civiles y las venganzas que se produjeron en Europa tras la liberación de la ocupación nazi); y algunos episodios tienen justificación no en el sentido moral sino en el sentido político, que ya sabemos desde Max Weber que a veces no coinciden.
























Sobre el franquismo, distinguiría varias fases, siempre en el contexto de tiempo y lugar: la intervención
militar, fase primera o fase totalitaria, el poder del Estado es omnímodo y existe una tupida red de agentes en la sociedad, todo se supedita a la victoria; la fase dos, disminuye la fuerza represiva que sin embargo, sigue siendo alta, hay fuerte intervención en la sociedad y se produce persecución de inocentes; la fase tres es la de los tecnócratas, gobierno técnico, hay menos represión y ésta es más selectiva, no es muy diferente a la que se produce en Francia frente a los argelinos o en el Macartismo norteamericano, incluso es inferior; se produce cierta intervención en la alta economía con preponderancia del Estado, aunque en la pequeña empresa hay más libertad y aparecen emprendedores como los que inventan la fregona o las jeringas desechables.



















Llegados a este punto, la situación era tal que, si no te metías en política clandestina, se atentaba poco contra la intimidad; es la época de López Rodó, el mejor funcionario que ha tenido España, y de lo que decía Vázquez Montalbán: "los profesionales pequeño burgueses viven bien bajo el franquismo practicando cierto grado de resistencia liberal".































Finalmente señalar que los regímenes nacen, se desarrollan y mueren, convirtiéndose después en una cáscara vacía. Si el régimen de la Restauración culminó la construcción del Estado español moderno, la entrada en el mundo contemporáneo se produjo bajo el franquismo; la Segunda República fue una esperanza, desgraciadamente fallida, que podría haber resuelto el gran problema del nacionalismo regional español y el de la justicia social.




















El origen de estos tres regímenes es golpista, como el de tantos en el mundo; en todo caso habrá que analizar la etapa actual cuando culmine.

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