2 feb. 2011

La Historia y los soportes de la información











En los muchos y lejanos años en que el hombre moderno se expandía por el mundo, no tenía Historia. Cuando aprendió a hablar, hace unos 20.000 años, y creó los idiomas complejos, surgieron al principio en toda su complejidad, estuvo en disposición de transmitir a sus hijos ciertos conocimientos y técnicas que hasta entonces se habían transmitido por el ejemplo y la acción.








Sin embargo, no debía de quedar mucho espacio para la especulación y para la Historia; aunque con el tiempo el hombre culminó su gran expansión, encontró a otros hombres y, en algunos casos, tuvo cierta libertad refugiado en las cuevas.








Las pinturas rupestres aparecen como un sistema de fijación conceptual que no está ligado a las actividades de pura supervivencia. En ese momento, debió surgir la figura del hablador, un hombre que representaba, que era la memoria del grupo, es el comienzo de la Historia en la historia.



















Paralelamente, y con el incremento de la complejidad que supone la aparición de civilizaciones, el hombre encontró métodos para grabar en piedra su memoria. Los jeroglíficos mayas, los quipus incas, hasta llegar a la aparición de la lengua escrita fonética como el lenguaje cuneiforme de la estela de Hammurabi, las inscripciones jeroglíficas de los egipcios y las lenguas ideográficas que son los eslabones de una cadena que llega hasta hoy. El hombre inventó otros soportes para la información como el papiro, las tablillas de arcilla, el pergamino y el papel.









La diferente duración de los soportes de la escritura obligaba a copiar continuamente el contenido, así en la Edad Media, en los monasterios, se dedicaban a copiar para mantener y para intercambiar textos. Todo cambió con la invención de la imprenta a mediados del siglo XV, de esta forma era posible hacer copias innumerables con los tipos.





















Ahora hay otros soportes que permiten mantener la información y ahorrar sitio y papel; desde los microfilms, que son micro películas, hasta los soportes informáticos y magnéticos; lo que hace la copia casi instantánea con el consiguiente peligro para los derechos de autor.








La inmensa biblioteca que es Internet permite en la www el hipertexto con acceso a sonido, imágenes, vídeos etc.
La Historia gozará de más fuentes y será muy difícil que nada pueda ser borrado de la faz de la tierra; el trabajo, sin embargo, será autentificar la información para evitar el ruido.

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