21 dic. 2011

Balanza de poder en Europa

El gran historiador británico, de origen judeoaustríaco, Eric Hobsbawm escribió en el año 2000 un detallado análisis del desarrollo de la nación-estado en los últimos 200 años.






















Se trata de la construcción del Estado moderno, que se produce en Europa occidental en la Edad Media, a medida que el feudalismo, entendido como una forma de reparto del poder, va siendo superado por una centralización a manos de la Monarquía y con el surgimiento difuso de un patriotismo salido del antiguo tribalismo xenófobo.











De esta forma, la Universitas Christiana será sustituida por los Estados; distinguiendo la época marcada por el mercantilismo de origen, que soportará los grandes imperios europeos hijos del Romano que muere, al contrario que el Chino, el cual ha sobrevivido hasta nuestros días.













En los siglos XVI, XVII y XVIII hasta mediados del XIX, se van construyendo los Estados en cuanto realidades en alianza entre el trono y el altar y creando las economías de escala que posibilitarán el mercantilismo.













Con el Imperio Napoleónico y la promoción del mercado libre de Adam Smith, resultado de los estudios de una economía entonces emergente y disolvente para la economía de escala nacional e incluso de Imperio colonial, se producirá una nueva fundación del mundo; de manera que la ideología revolucionaria romperá esta alianza del trono y el altar, buscando la realidad de una nueva religión, la religión del Estado, y una nueva reunión de los territorios en un súper Imperio mundial.












A pesar de los esfuerzos
de las potencias vencedoras de Napoleón en Waterloo por crear un nuevo orden mundial, el Congreso de Viena apenas podrá poner coto a la acción revolucionaria en los terrenos social, económico y político del mundo postnapoleónico.








Tras el engañoso periodo entre 1815 y 1870, se producirá el tremendo estallido de violencia de los nuevos estados con la nueva ideología. Surgirá una Francia que competirá con la nueva Alemania por la hegemonía europea, surgirá una Italia unida como factor fundamental en el Mediterráneo. Esta realidad minará los viejos Estados mercantilistas sin destruirlos del todo (se adaptarán), con mercados de economías de escala, primero regionales y luego continentales, que se compadecerá con el surgimiento de las pequeñas nacionalidades tras la I Guerra Mundial.










El mundo se va a articular en el equilibrio de tres fuerzas: unos Estados que luchan por adaptarse a la nueva realidad, potenciando un espacio de escala continental, unas súper naciones que aglutinan imperios ideológicos o bloques y estructuras económicas mundiales de poderes financieros; siendo las grandes empresas dependientes de los Estados y de los poderes financieros.









Tras la Segunda Guerra Mundial, con el enfrentamiento a tres bandas entre el Eje, la URSS y los USA, emergerá un mundo bipolar al que hemos llamado de la Guerra fría o de bloques. El nacimiento del Mercado Común, con el Acta Única de los años setenta, y el hundimiento de la URSS y del Imperio Soviético, con el resurgimiento del viejo hinterland alemán por la UE, suponen un cambio de magnitud estratosférica que además se acompaña de una brutal globalización y reordenamiento de las poderes en Europa.








Alemania, gigante económico, se convierte en gigante político por su unidad y recupera su posición de liderazgo político cuando digiere al Este, con ayuda de la UE y del euro, hasta quedar en mejor posición respecto a la crisis y con su hinterland abierto en la UE.









La posición solitaria de Francia con un occidente de la UE hecho unos zorros; España, Portugal, Irlanda, Italia y Grecia (El Benelux a medias con Alemania) e Inglaterra a medias en términos transatlánticos.










Nuestras nacionalidades: Cataluña y Euskadi confían en la UE y en el mercado cautivo pero ¿será verdad lo que piensa López Tena o Francia se llevará el gato al agua?









Las realidades internacionalistas en todos los planos: caritativos y políticos, desde Al Qaeda hasta la Alianza Atlántica; los poderes emergentes en China, la India, Indonesia, Turquía, Iberoamérica, el sudeste asiático y los países productores de petróleo, cambian radicalmente la escena mundial.













Éste es el panorama estratégico en el mundo y la Europa de la crisis.

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