9 nov. 2010

Sahara español

En 1975, precisamente en el momento culminante de la agonía de Franco, cuando el régimen se encaminaba en el tardofranquismo a una transición política incierta en su resultados, Marruecos, una autocracia teocrática medievalizada procedió a invadir el Sahara español, último resto del Imperio español perdido hasta ahora.







Las razones de esa invasión están claras; Marruecos utiliza el sueño mitológico del Gran Marruecos, recuerdo mal ejecutado del antiguo Imperio Almorávide, para adormecer las ansias de mejora en nivel de vida de su pueblo.











España estaba inmersa en un lento proceso de descolonización del Sahara que se pretendía hacer sin contar con el Frente Polisario, por otro lado en guerra con España y responsable de la muerte de soldados españoles. La situación de debilidad política de España abocada a un cambio de régimen, pues las fuerzas políticas españolas favorables a una continuidad evolutiva del régimen habían sido desalojadas de los centros de poder por los favorables al cambio, y la oposición antifranquista del PCE, la única relevante y peligrosa para los intereses de Occidente a pesar de su debilidad política, que empezaba a movilizarse (recuérdese las obras de Carrillo "Mañana España" y "Eurocomunismo y Estado"), habían propiciado un apoyo total de los Estados Unidos y Francia a Marruecos en su propósito de anexión del Sahara. Por su parte, el Frente Polisario gozaba del apoyo de Argelia y el del bloque soviético así como de otros países comunistas independientes.














El proceso elegido para llevar a cabo esta maniobra fue la marcha verde, invasión pretendidamente pacífica del territorio por civiles desarmados tras los cuales estaba el ejército marroquí apoyado por los americanos. El ejército español se abastecía de armamento americano y en ese momento, repentinamente, empezaron a faltar recambios y municiones por lo que hubo de buscarse alternativas rápidamente; en mi servicio militar en 1980 todavía utilizamos en el tiro munición Skoda comprada para la ocasión, esto obligó a España a reanudar la producción de ciertas armas y municiones y a diversificar sus proveedores.








Con la seguridad del rechazo total de los españoles, escarmentados por su propia historia, a una guerra y ante el aislamiento internacional, la diplomacia española jugó una doble baza: por un lado buscar apoyos políticos a la descolonización en la ONU y la OUA, por otro negociar directamente con Marruecos un cambio en la administración colonial del Sahara que pasaría a ser gestionada por Marruecos y Mauritania.







En los acuerdos mencionados se reconoce el derecho de autoderminación del Sahara; la ONU ha ido más allá y ni siquiera reconoce los acuerdos, exigiendo la autodeterminación e independencia del territorio.







Marruecos ha incumplido sus compromisos y acuerdos, incluidos los de Houston, siempre; ni USA, ni Francia, ni la ONU han movido un dedo por la legalidad internacional. España tiene una gran cantidad de intereses económicos, comerciales, estratégicos en la zona. Nuestra posición en Ceuta, Melilla y Canarias es muy complicada.













La llamada izquierda española se divide entre la traición al Polisario del gobierno del PSOE y el rasgamiento de vestiduras de una Izquierda Unida en cuyos estatutos está la rendición preventiva de España ante una agresión, el buenismo del "no a la guerra". En este escenario ¿se puede responsabilizar a España de la situación como se hace?
Yo no lo creo.





He aquí la parte pública de los "Acuerdos de Madrid":







En Madrid, a 14 de noviembre de 1975 y reunidas las delegaciones que legítimamente representan a los Gobiernos de España, Marruecos y Mauritania, se manifiestan de acuerdo en orden a los siguientes principios:

1º) España ratifica su resolución -reiteradamente manifestada ante la ONU- de descolonizar el territorio del Sahara occidental poniendo término a las responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia Administradora.

2º) De conformidad con la anterior determinación y de acuerdo con las negociaciones propugnadas por las Naciones Unidas con las partes afectadas, España procederá de inmediato a instituir una Administración temporal en el territorio en la que participarán Marruecos y Mauritania en colaboración con la Yemaá y a la cual serán transmitidas las responsabilidades y poderes a que se refiere el párrafo anterior. En su consecuencia, se acuerda designar a dos Gobernadores Adjuntos, a propuesta de Marruecos y Mauritania, a fin de que auxilien en sus funciones al Gobernador General del territorio. La terminación de la presencia española en el territorio se llevará a efecto definitivamente, antes del 28 de febrero de 1976.

3º) Será respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemaá.

4º) Los tres países informarán al Secretario General de las Naciones Unidas de lo establecido en el presente documento como resultado de las negociaciones celebradas de conformidad con el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

5º) Los tres países intervinientes declaran haber llegado a las anteriores conclusiones con el mejor espíritu de comprensión, hermandad y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y como la mejor contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

6º) Este documento entrará en vigor el mismo día en que se publique en el Boletín Oficial del Estado la "Ley de Descolonización del Sahara", que autoriza al Gobierno español para adquirir los compromisos que condicionalmente se contienen en este documento.

Firman: CARLOS ARIAS NAVARRO, AHMED OSMAN HAMDI MOUKNASS

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